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| Restrepo |
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| Tim Hetherington, Sebastian Junger |
(2010)  |
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| 13 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Morelli
Madrid (España)
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Su valoración:  |
24 de Abril de 2011 |
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Siempre me queda la duda de cuál es la intención de los americanos cuando se retratan a sí mismos. Si Restrepo pretende un dibujo de la guerra, no lo consigue. No hay invasores ni invadidos, no es la lógica de la película. No se traza el camino que conduce a una simple reflexión: aquellos que viven abajo, en las casas, son los moradores legítimos de un terreno que han habitado por siempre, y la triste trampa de la carretera ni interesa ni vale como excusa.
Restrepo persigue otra cosa. Filmada con un derroche de metraje y precisión, primeros planos a ras de matojo, casquillos en el zapato y balas silbando por encima de nuestras cabezas, nos pone la guerra al lado y los pelos de punta. Anticipada por los protagonistas desde la distancia (física, no emocional), la empatía con los imberbes jóvenes hormonados se hace inevitable al tiempo que estos disparan al aire contra un enemigo absoluto e invisible que jamás aparece frente a la cámara. Es el mal contra su pequeño mundo en la colina. Sin embargo, ese mismo sentimiento se desmorona como un saco vacío cuando aparecen las mujeres (por cierto, sin burka) y los niños quemados junto a los muertos civiles aplastados por un helicóptero dentro de su casa. Hay cinco de ellos, “casualmente” todos varones, pero creemos intuir que una de las niñas que el padre sostiene en brazos está inerme. Vemos al soldado iniciando la cura de gasas que suponemos milagrosas, quizá un antibiótico. Nadie los evacúa, no volveremos a saber de ellos. Esto es lo que pasa por colaborar con el talibán por cinco dólares, se nos escapa un tiro y os matamos un niño. Nosotros os construiremos una carretera. Fin del discurso.
El soldado Restrepo, nuestro héroe, es un joven vital y soberbio al que mandarías callar la boca si viajara borracho a tu lado en un tren. Dice esas cosas que dicen los americanos y aquí no entendemos y muere por su patria. Su recompensa: el recuerdo de los suyos en la atalaya. Al otro lado está la vaca, a la que, por fin, vemos degollar en los títulos de crédito bajo risas. Representa la distancia entre dos mundos condenados a no entenderse. ¿De quién es la vaca, la tierra, la razón? ¿Cuánto valen? Invadir un país y querer caer bien es como ir de putas y pretender que se enamoren de uno: se ríen de ti mientras te roban el dinero. Si Mr Marshall no viajase tan rápido por el mundo, le daría tiempo a oler la vida sin fritanga y entender estas cosas, aprendería, por ejemplo, lo que valen los huesos de una vaca famélica en tiempo de guerra. Eso en este país ya lo sabemos porque, como tantas otras cosas, nos lo contó el maestro Berlanga.
Morelli 
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| 10 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Azurcine
Valencia (España)
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Su valoración:  |
22 de Febrero de 2011 |
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Muy buen documental sobre un pelotón del ejército de EE.UU. in situ en la actual guerra de Afganistán.
Relevante porque nos revela con nitidez cómo son los soldados que integran el ejército de los EE.UU., qué nivel hermenéutico-racional poseen. Por ejemplo, el capitán que comanda el grupo de combatientes, que una noche toma con sus hombres el alto de una colina y establecen allí el destacamento "Restrepo" (lo llaman así en honor de uno de los soldados muertos en combate pocos días antes, quien se apellidaba así), ese capitán en las imágenes que de él vemos ejerciendo el mando, deja entrever en las reuniones que tiene con los ancianos y líderes afganos del Valle de Korengal, que carece de las mínimas dotes diplomáticas requeridas para comandar un equipo de soldados en un país extraño y que además debería ganarse a una población que se siente invadida y dañada, a unas pesonas que son las nativas del lugar; pues el citado oficial olvida en todo momento que son ellos (los militares estadounidenses) los invasores y que los lugareños autóctonos a los que desprecian y llaman "malos", son los patriotas de aquellas tierras o nación. Y si un capitán, salido de una Academia de tan alta formación como es West Point, no es capaz de tener esa mínima visión de la realidad, entonces es que la instrucción y el adiestramiento en la estructura militar de los EE.UU. está muy jodido y viciado.
No cabe duda, si el documental es un testimonio excelente de la realidad es por lo bien que nos muestra la cuadratura mental y despersonificada que poseen los soldados made in USA, hoy por hoy.
Azurcine 
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| 5 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Sanjuan
Madrid (España)
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Su valoración:  |
9 de Febrero de 2011 |
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El Valle de Korengal, zona clave porque muchos de los líderes talibanes son originarios de esta cuenca, es un terreno al este de Afganistan que apenas llega a los diez kilómetros de extensión. Hasta el pasado verano con la retirada de tropas americanas, sin lugar a dudas fue el escenario más violento y peligroso de todo el país para el ejército estadounidense.
El documental ha sido realizado por un periodista (S.Junger) y un fotógrafo (T.Hetherington) que tuvieron los santos huevos de pasar varios meses con los marines americanos en medio del temido valle. Cintas sobre las guerras en Irak y Afganistán hemos vistos muchas estos últimos años pero ninguna hasta ahora contenía escenas filmadas en el mismo escenario de batalla y en tiempo real. Esta es la gran baza de Restrepo.
Y es que la historia se centra en el significado de ser soldado en esas condiciones tan extremas. Con la adrenalina por montera, los soldados que ocuparon esa concreta zona de Afganistán, cuna de los talibanes más radicales, estuvieron sometidos a combates casi a diario, en una zona de complicadísimo acceso y traicionera por lo escarpado del terreno.
El documental peca en determinados momentos de repetitivo pero lo suple con un montaje perfectamente diseñado en el que se intercalan entrevistas con algunos de los soldados (algunos insultantemente jóvenes) que pudieron contarlo.
Buen documental, de espeluznante realismo, algo reiterativo y con un tramo final en el que se relata la operación “Rock Avalanche” que quita literalmente la respiración. En una de las entrevistas, un imberbe recluta decía: “Prefiero no dormir y así no tener que soñar”. No me extraña.
Sanjuan 
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| 4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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TOM REGAN
almeria (España)
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Su valoración:  |
9 de Marzo de 2011 |
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67/10(06/03/11) Crudo y desgarrador documental americano que retrata el día adía de una compañía de soldados de infantería en uno de los lugares más peligrosos de Afganistán, el valle de Korengal, en una base que lleva el nombre de uno de los miembros del pelotón, un carismático Juan Sebastian Restrepo, médico que murió tras un combate. Esta obra está realizada por el periodista estadounidense Sebastian Junger y el reportero gráfico británico Tim Herrington, estos se pasaron quince meses con esta compañía, conviviendo con ellos. Asistimos a la toma de la colina donde posteriormente van a construir la base donde se va a desarrollar la mayor parte del documental, la misión del escuadrón es combatir a los talibanes que también se incrustan entre la población local y a la vez ganarse la confianza de los lugareños, durante la poco más de hora y media que dura la cinta asistimos a varios tiroteos, vemos como pasan el tiempo libre estos muchachos, así como notamos sus miedos y esperanzas, su humor, su soledad y sobre todo su compañerismo, esto intercalado con testimonios que los directores sacaron a los infantes en Vicenza (Italia), estas entrevistas son esclarecedoras de los sentimientos de los infantes, te conmueven sus rostros, son personas puestas en situaciones extremas que parecen solamente luchar por el compañero que tienen al lado, nada de patriotismo, solo aguantar y amistad. En su último tramo se produce la Operación Avalancha Rock, en la que el pelotón realiza una incursión por el valle, durante la operación se producen varias bajas civiles en un poblado, así como la muerte de un sargento, que los soldados sufren de forma angustiosa, viniéndose abajo algunos de ellos. Las imágenes pretenden ser una bajada a los infiernos de una guerra, sin posicionarse sin tomar partido, pero a mí me llega a medias me hurtan la mitad de la realidad, vemos varios tiroteos pero no vemos a quien disparan, no vemos muertos entre los muyahidines, parece que disparen a la nada, la guerra son dos bandos y aquí da la sensación que combatan contra fantasmas esto le resta vigor al documental. El resultado final es un trabajo que emociona por momentos, empatizas con los militares, notas su desorientación al tratar con los lugareños, pero no te involucra, a mi ha decepcionado el hurto de del otro lado de la moneda. Recomendable a los que gusten de buenas fotografías del horror de la Guerra y que no toma partido, aunque con el defecto mencionado. Fuerza y honor!!!
TOM REGAN 
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| 2 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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“Restrepo” (1) es un documental bizarro (en el sentido de valiente), donde su riguroso e inexorable relato, a veces intimo, a veces aterrador; retrata no sólo el hastío, el humor, sino el terror y la vida diaria en un puesto de avanzada en Afganistán, bautizado por los soldados como “Restrepo”, en honor a su médico, PFC Juan Restrepo, quien murió en una acción bélica.
Con base en lo anterior, el film no sólo sustenta su interés en el concepto de posiciones de guerra, para enfrentar al enemigo. Es también evaluar (en medio de una zona de guerra y un batallón de soldados) lo que el dolor y la guerra a veces quita y a veces da a quienes tienen la posibilidad de empuñar un fusil: la visión sobre nuestra diligencia como hombres aquí en la tierra.
(1) “Restrepo” es fruto de la colaboración entre el fotoperiodista Tim Hetherington y el periodista y escritor Sebastian Junger, basado en sus propios trabajos: el libro “War”, de Jünger, y la recopilación fotográfica “Infiel”, de Hetherington.
Gonzalo Restrepo Sánchez (film critic, Barranquilla, Colombia)
gonzalo restrepo sanchez 
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