Después de ver este "bonito" documental, el sabor de boca que me queda es que está muy edulcorado. No quiero aquí quitar un ápice al gran esfuerzo, al valor y al mérito de las personas que se encargan de cuidar a estos animales huérfanos; mi comentario es solo y exclusivamente sobre el documental mismo, con escenas cuidadosamente seleccionadas, muy bonitas y dulces, dándonos la idea de la perfecta comunión entre los animales recogidos y los cuidadores (entre los animales y el hombre). Ya sabemos que los documentales de animales salvajes son muy difíciles de realizar, que requieren muchas horas y que también muchos de ellos están excesivamente preparados. Born to be wild (extrañamente traducido como “Nacido para ser libre” en vez de "Nacido para ser salvaje") pertenece a estos últimos; es tan bonito todo que no puedes dejar de pensar que las escenas están cuidadosamente seleccionadas para dar esta imagen (ver spoiler), descartando cualquier otra que pueda distraer de esta idea. ¿Buen documental?, para mi no, eso sí, muy bonito, con imágenes preciosas y condimentadas con buena música, pero demasiado manido y endulzado en exceso.
spoiler:
La escena donde una manada de elefantes anteriormente huérfanos y que ahora viven en libertad en la selva, por un extraño don, sin que nadie los requiera, se acerquen al refugio para dar la bienvenida a dos elefantitos recientemente recogidos, para hacerles sentir que los quieren y que serán su familia, no se lo cree nadie. ¡Vaya, como que está súper preparada!