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Críticas de "Veredicto final"
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| 29 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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burton
Santander (España)
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Su valoración:  |
14 de Octubre de 2006 |
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Basada en la obra epónima en su original titulación en inglés, "The Verdict" (1980), del abogado de Massachussetts Barry Reed, fue adaptada a la gran pantalla por el dramaturgo, poeta, ensayista, guionista y director norteamericano David Mamet famoso por ser un gran creador de diálogos, dos años después (1982) en la película dirigida de forma y manera magistral por el cineasta de "Serpico",Sidney Lumet, y que nada tiene que ver con aquella otra película de cine azabache de título idéntico dirigida por Don Siegel en 1946 con Sydney Greenstreet y Peter Lorre como protagonistas sobre el error de un agente de Scotland Yard que costó la muerte por ejecución de un inocente...
Con una brillante fotografía y puesta en escena a cargo del montador, director y fotógrafo polaco Andrzej Bartkowiak y una correcta sin más, banda sonora a cargo de Johnny Mandel, la película es un excelente drama sobre procesos judiciales, soberbiamente narrado y sin caer en ningún momento en la previsisible y soporífera somnolencia de estos casos (nunca mejor dicho)...
La actuación de Paul Newman es sencillamente brutal y una verdadera lástima e injusticia que fuera Ben Kingsley por su papel en Gandhi y no Newman, quien se llevara el gato al agua en la ceremonia de los Oscars de aquel año...
Hace mucho que el personaje de Frank Galvin (Paul Newman) se convirtió en uno de mis ídolos cinematográficos de siempre, encarnando a aquel picapleitos perdedor pero imbuído de sobrada dignidad... Aquel alcohólico de Boston jugando siempre al pinball en aquel bar con cristales tintados de rojigualdo y rojiverde, entre cigarros y copas de bushmills irlandés...o echando huevo en vasos de cervezas que luego se bebía de un sorbo, con su eterna dosis de colirio en los ojos y un alientador en el bolsillo para disipar su regusto al alcohol ...
Una película que inicialmente iba a ser rodada por Robert Redford, quien finalmente desestimó la oportunidad de dirgirla por considerarla una historia con poco tirón,y que por fortuna fue retomada por el gran Lumet para crear esta magnífica obra sobre procesos judiciales... Una de las más exhaustivamente minuciosas, realistas y amenas que jamás haya visto y que como dato anecdótico supuso la primera aparición en la gran pantalla de Bruce Willis, como uno de los extras durante el breve proceso judicial que tiene lugar...
Grandes interpretaciones, excelente puesta en escena, desarrollo narrativo, y desenlace...
R E C O M E N D A B L E.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: La película arranca con Frank Galvin jugando al pinball entre el humo de cigarros y los sorbos de un whisky irlandés...
En su destartalado despacho, su amigo y mentor Mickey Morrissey (Jack Warden)le le acaba de conseguir un nuevo caso después de semanas en el ostracismo...
...Una pareja formada por Sally (Roxanne Hart) y su marido Kevin Doneghy (James Handy) denuncian el caso de una negligencia médica que hace 4 años tuvo lugar en el prestigioso hospital Saint Catherine Labouré, de propiedad cristiana, cuando dos prestigiosos médicos de aquel hospital intervinieron a la paciente, Deborah Ann Kaye, hermana de Sally, durante un parto, suministrándole anestesia general cuando sólo llevaba a penas una hora sin comer (mientras que lo correcto hubiera sido 9 horas en caso de dicha aplicación)...ahora la víctima yace en un hospital de beneficiencia, entubada y en perenne estado comatoso desde entonces...
El obispo Brophy (Ed Binns) trata de alcanzar un acuerdo con Galvin mediante la entrega de una cierta cantidad de dinero que satisfaga ambas partes... Ante la negativa de Galvin, la congregación religiosa que representa al hospital decide contratar al reputado e influyente jurisconsulto Ed Concannon(James Mason) para llevar el caso ante los tribunales...
Galvin trabaja de manera humilde con la colaboración de su amigo Micky recopilando pistas y testigos para la causa y con la sóla presencia de un testigo pericial, el Dr. Gruber (Lewis J. Stadlen) quien misteriosamente desaparecerá la víspera del juicio, ...de vacaciones en el caribe...
Los hábiles y sibilinos métodos del mastodóntico, mafioso e influyente buffete jurídico de Cocannon comienzan a mover sus hilos...
En medio, la enigmática presencia de una femme fatale de nombre Laura Fischer (Charlotte Rampling), una mujer recientemente divorciada de su marido, otro abogado...quien conocerá por casualidad a Galvin y que pasará a formar parte de su equipo durante el intenso proceso de búsqueda de nuevos testigos...
Ante la escaqueada del dr Gruber, Galvin y Micky llaman a un anestesista de raza negra de NY, Dr. Thompson (Joe Seneca) quien de poco servirá en el juicio sino es para sentir aún más lástima del bando Galvin-Micky...
Sólo la enfermera Kaitlin Costello (Lindsay Crouse) servirán de ayuda para aclarar el espinoso y esclarecedor tema de la anestesia...
El juez Hoyle (Milo O'Shea) demasiado condescendiente con Coccanon abortará todas las espúreas pruebas de Galvin, incluso la coartada de la anestesia con la declaración in extremis de Kaitlin, declarando inútil la validez de dicha declaración...Además Laura se descubre como una infiltrada de Coccanon para desencanto de Galvin...
Sin embargo el jurado ha tomado su decisión; Galvin ha ganado su demanda...La justicia ha florecido...
Lástima de ese teléfono final que no descolgara Galvin ante la impaciente espera de sincero arrepentimiento de esa cínica y sufrida Charlotte Rampling haciendo de mala, malísima...
burton 
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| 22 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Bloomsday
Alicante (España)
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Su valoración:  |
24 de Septiembre de 2007 |
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Mamet. Guión sobrio, de perfecta construcción. Una historia que, amparándose en una intriga y un drama judicial más o menos tópico, se diferencia de películas similares por una descripción detalladísima del sistema judicial norteamericano, de la preparación de las vistas (entrevista previa con jurados, preparación de testigos) y cambio de estrategias sobre la marcha ante la imposibilidad de sustentar la negligencia en un aspecto determinado de la actuación médica. Asistimos a las diferencias entre la forma de trabajar de un bufete asentado, de éxito profesional y con todo tipo de medios y la de un abogado al límite, aferrando su última oportunidad para vindicar su propia integridad en un contexto en el que los seres humanos hace mucho que dejaron de importar un carajo.
Interpretación:
Newman colosal. Extraordinaria representación de los distintos estados de ánimo por los que pasa su personaje (ansiedad, recelo, júbilo… pero siempre desde una cierta desazón vital). Entre las 5 mejores interpretaciones de la historia del cine (¡ala!¡sagerao!). La profundidad azul cobalto de los ojos del tito Paul en esta peli sólo es comparable a algún abismo submarino aún inexplorado…
Pero también Rampling... Genial su composición de un personaje frío, taciturno... En sucesivos visionados ves las auténticas tonalidades de su interpretación. No entraré en detalles para no revelar nada fundamental…
Mason, Ratliff y Warden dan perfecta réplica a la parejita... Todos llevan sus intenciones marcadas en sus gestos. Por sus interpretaciones los conocemos, no hay mejor forma de definir un personaje que mostrándolo, no contándolo. Los matices de todos ellos son enormes, sobre todo del juez y abogado defensor. No hay espacio para comentarlo.
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spoiler: ...
La realización:
El trabajo visual de Lumet está, en mi opinión, a la altura de la interpretación de Newman. Me extraña sobremanera que no se reivindique ésta al mismo nivel que aquélla. Lo de Newman es obvio, está claro; pero la realización no me parece difícil de apreciar, más bien lo contrario. No recuerdo muchas pelis posteriores que tenga un uso de la imagen, narrativamente hablando, de este nivel. Cuenten cuántas revelaciones se producen con la palabra y cuántas con la imagen. Primero, consciente del intérprete que tenía entre manos, Lumet deja hacer a Newman; se apoya en él pero sin interferir en su actuación. Sin embargo, el director no se inhibe del trabajo narrativo por tener una interpretación de primera línea, en absoluto. Se pone a su nivel y, lejos de plegarse a la comodidad de una cierta teatralidad, Lumet decide configurar su más perfecta obra. Con sobriedad, sin extravagancias, la cámara se revela ante Newman, decide exprimir sus posibilidades narrativas y asumir su protagonismo en el desarrollo de la historia.
Ejemplos: La integridad latente que surge con las fotos revelándose encima de la cama o cuando descubrimos que Rampling es un “topo”: genial planificación, ella ni siquiera habla, sólo llora mientras Mason le suelta un cínico speech… Es el único momento, además, en que el punto de vista, siempre desde Newman, cambia… Asistimos por primera y última vez a algo que él no sabe. Y no es gratuito, Lumet demuestra su compromiso con la historia y con la inteligencia del espectador mostrando luego, cuando Newman descubre la situación, sólo las consecuencias… Sin palabras, sin redundar en lo que el espectador ya sabe.
Detalles como éstos, en los que hay una planificación visual impecable, que se apoyan en unas geniales interpretaciones para contar algo con el mínimo empleo posible de la palabra, configuran una película, en mi opinión, única en su sobriedad, en su respeto total para con una forma de narrar apurando la inteligencia del espectador, su sensibilidad e implicación.
A Lumet, lo único que se le puede achacar es que su realización, pese a ser perfecta, sea sólo funcionalmente perfecta. Él podría decir que a esta historia lo que le va es ese tono y que estando Newman presente ya se encarga él de destilar poesía del celuloide. Y así es.
El final es colosal. No hay lugar para el éxito total con unos valores como los de Newman… Ese personaje está condenado. Como lo está el minimalista uso de la imagen de Lumet… Genial película. Perfecta.
Una de mis películas favoritas… Un personaje como Sean Thornton, Atticus Finch o George Baile… Un personaje de ésos que todos admiramos pero que tan difíciles son de imitar. Aunque sea en las pequeñas cosas. Que son, por otra parte, las cosas; nuestras cosas.
Bloomsday 
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| 9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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vfoul
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
29 de Abril de 2009 |
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Un hombre juega a la maquina de pinball entre las sombras de un bar. Bebe cerveza y fuma, bola tras bola. A través de la ventana, entre adornos navideños, vemos un paisaje apagado, gris, invernal. Falla la última bola, queda pensativo y mirando al vacío. No es que haya perdido una bola ni una partida, su vida entera es una derrota.
Éste es el arranque de una película magnífica. Dirigida por Sydney Lumet, con guión de David Mamet y basada en una novela de Barry Reed, con interpretación de uno de los mejores actores de siempre (soberbio Paul Newman).
Es la historia de un abogado Frank Galvin, alcohólico, derrotado por la vida, que apenas se gana el sustento dejando su tarjeta de visita en hospitales y velatorios, su vida trascurre en el bar contando cada noche, entre copa y copa, chistes malos a los colegas. Va a tener su última oportunidad de redimirse, de hacer algo grande, de poder levantarse por la mañana con algo más que una mala resaca.
Sólo le apoya un viejo amigo cansado de curarle de sus borracheras y que hace de investigador para él (encomiable y grande Jack Warden), el cual le reprocha que no atienda los casos (caso, solo hay uno) que él le proporciona, y una misteriosa mujer de la que se enamora en una noche de copas, y que le va a traicionar porque no quiere más perdedores en su vida (Charlotte Rampling). Un día visitando en el hospital a su única defendida, se queda pensativo y finalmente reacciona.
Sigue resto comentario en “Spoiler”.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Es una historia de connotaciones épicas, en la que deberá enfrentarse a todos: A un juez cabrón y sopla gaitas (qué raro) que hará lo imposible para que pierde el caso y recordándole una y otro vez, su triste y hundida trayectoria como abogado. A la Iglesia representada por unos sacerdotes repugnantes, dueños de un hospital, preocupados por su reputación moral antes que por la vida de sus pacientes (que raro). A un abogado ladino y sin escrúpulos (casi mafioso), capaz de hacer lo que sea por ganar (estupendo James Mason). A los familiares de la muchacha, que han dejado en estado vegetativo los médicos de los curas y que solo quieren cobrar el dinero y largarse. A su pasado de ingenuo abogado idealista y al sistema que todo lo puede.
Monseñor Brophy (Ed Binns), intentará alcanzar un acuerdo para evitar el juicio y la secuela mediática (así actúa la Iglesia), pero a pesar de la aceptable propuesta económica Frank Galvin la rechaza, en contra de la opinión de la familia y sobretodo de su único colaborador, pero Galvin cree lo contrario, “ahora quieren comprarme, para que mire hacia otro lado, y esa pobre chica, puso toda su confianza en manos de dos hombres que le quitaron la vida”. Incluso el juez Hoyle (Milo O´Shea) le aconseja que acepte la oferta del obispado, “yo mismo aceptaría la oferta y correría como un ladrón”, Galvin le contestará con ironía “Estoy seguro de ello”.
Al final cuando se va viendo acorralado, porque le van fallando los testigos, su olfato aún despierto le hace encontrar a la persona idónea, la enfermera que aquel día (hace ya cuatro años) estaba en la recepción de pacientes, y guarda como oro en paño una fotocopia del estado en que se encontraba la paciente al ingresar en el Hospital de Santa Catalina, esa fotocopia salva tanto a la antes enfermera y ahora maestra, como Galvin en el juicio.
En su alegato final al jurado, apelará a su conciencia “ustedes son la ley, no es un código, ni los abogados, ni la estatua de mármol, ni las ceremonias de una corte. Eso son símbolos, nuestro deseo es ser justos. Si vamos a tener fe en la Justicia tan sólo hemos de creer en nosotros mismos, yo creo que hay justicia en nuestros corazones”.
vfoul 
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| 8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Verbal Kint
Ferrol (España)
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Su valoración:  |
22 de Diciembre de 2006 |
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Seguramente ésta sea la mejor película acerca de tribunales y abogados que he visto en toda mi vida y que paradójicamente no se inspira en una de las novelas de John Grisham.
De todos modos y todo sea dicho de paso vale la pena decir que las historias de este genial escritor norteamericano son puro divertimento, con una trama buenísima, pulida hasta el más mínimo detalle que desgraciadamente no encuentran en el cine el medio de difusion adecuado.
Dejando atrás a Grisham y sus trabajos y centrándonos exlucisvamente en "The Veredict", me gustaria resaltar por encima de todo el guión de la película, excelentemente adaptado de la novela en la cual se inspira por un grande entre los grandes como es David Mamet.
Newman está inmenso en su papel, haciendo una interpretacion memorable de igual manera que Rampling, quien se ajusta como anillo al dedo a su personaje y aporta el carácter y los expresiones necesarias para darle veracidad no sólo al mismo, sino a toda la película.
Por otra parte, no hay que quitarle méritos tampoco a Sidney Lumet, quien como es habitual en él, dirige con suma precisión a unos actores, enfrentándose a sus cualidades de estrellas sin ningún miedo ni temor y con tan sólo la firme intención de sacar de ellos el máximo partido posible.
En definitiva, un film altamente recomendable, que llegará fácilmente a todos los espectadores, captando su atención y a algunos es muy posible que se le quede grabado en su memoria.
Verbal Kint 
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| 7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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GVD
Madrid (España)
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Su valoración:  |
31 de Agosto de 2007 |
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Siempre he creído en la justicia, no en la ley. No dudo que ésta fue planteada en orden de aplicar la justicia, pero tampoco dudo que los jodidos poderosos pueden emplearla casi como les plazca y que tenga más agujeros que un colador. Quizá sea esa la razón de que las películas de juicios no me apasionen (ahora mismo no recuerdo ninguna), pero sí me suelan interesar.
"Veredicto final" es para mí otra película de juicios, no me vuelve loco, pero estoy todo el rato pendiente de lo que ocurre en la pantalla. Llego a identificarme con ese abogado perdedor que interpreta Newman y con sus posibles motivaciones que nunca llegan a aclararse del todo, pero que se intuyen, a lo que ayuda sobremanera la modélica interpretación de este peso pesado.
El reparto es excelente, desde la muy guapa Charlotte Rampling y Jack Warden, siempre eficaz secundario, hasta el prodigioso James Mason, grande entre los grandes. El papel de Mason es el de abogado implacable, vamos, el cabrón, personaje que sobre el papel no tiene mayor sustancia y al que el actor dota del necesario relieve para hacerlo impecable. Lástima que no tenga más minutos.
Es una película sobria, que sortea con agilidad la frialdad, y tremendamente efectiva en los momentos clave. Esto ocurre cuando detrás de las cámaras se esconde alguien que sabe lo que tiene que hacer, Sidney Lumet. Buena.
GVD 
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