Emocionante telefilm de calidad que se ve con mucho agrado y es capaz de conmover con la ejemplar historia de superación personal de Vivien Thomas. Dentro de un conjunto de indudable corrección, sólo se le podría pedir un poco más de riesgo a la hora de abordar determinadas cuestiones y también en su estructura formal. El formato de película para televisión, probablemente, limite las herramientas narrativas acabando por convertirse en un biopic clásico en el que las incuestionables virtudes se sobreponen a su linealidad.
El resultado, una película muy interesante, superior a filmes pensados para la pantalla grande, con interpretaciones ajustadas y con una historia detrás de indudable valor humano y que merece ser contada y escuchada con atención.
spoiler:
Permitánme mostrarme un poco disconforme con las sinopsis de esta película. No me parece que se cuente la historia de amistad entre el médico blanco Dr. Blalock y su ayudante negro. La relación entre ambos siempre se basa en la corrección y el respeto, pero, al menos si hacemos caso de lo que nos cuenta el filme, el Dr. Blalock nunca pasó la barrera de las diferencias sociales y raciales entre ellos, nunca luchó por su ayudante más allá de lo indispensable para mantenerlo a sus órdenes, siempre se aprovechó del talento de su subordinado, le dificultó su promoción con el fin de tenerlo junto a él y, finalmente, le negó su legitimo reconocimiento. La película nunca cuestiona el mérito del Dr. Blalock, pero sí deja entrever que ninguno de sus logros hubiera sido posible sin la figura del, finalmente, Doctor Thomas.
El film no habla de la amistad, habla del tesón y de la humildad; el tesón que condujo al admirable Vivien Thomas a convertirse en un maestro de cirujanos habiéndole sido negada la posibilidad de pasar por una facultad de medicina y la humildad para conformarse con dar pequeños pasitos en el camino de la integración, pese a tener potencial para estar por encima de todos los que le negaban.
Al Dr. Blalock le reconoceremos el mérito de su investigación y el hecho de haber sido lo suficientemente inteligente para no rechazar a una persona con capacidades que probablemente estaban por encima de las suyas, algo que nunca podremos saber del todo pues debemos reprocharle no haberle correspondido en la misma medida de compromiso que recibió.