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A partir de un argumento original y excelente (un profesor de matemáticas chileno es "relegado" -desterrado- a la Patagonia desde Santiago por defender a un compañero secuestrado), inspirado inicialmente en el legendario "El proceso" de Kafka (ese hombre debe ir a firmar cada ocho horas y luego cada cuatro en una culminación tan divertida como dramática de la ineptitud burocrática) pero bebiendo igualmente y muy bien del realismo mágico iberoamericano, algo que se nota especialmente en la curiosa galería de personajes, hasta construir una inteligente y magnífica fábula contra el dictatorialismo pinochetista y por extensión, contra cualquier forma de "relegación", de acotamiento a la libertad de soñar, de creer, de ser del hombre (paradigmático personaje el del padre de Gloria Laso).
Película que incluso pudo ser una obra maestra, aúna con singularidad divertido surrealismo con la absurda anécdota, deliciosa cotidianiedad con el dramatismo final de un hombre que parece haberse quedado relegado para siempre tras un maremoto que sepulta sus ansias de vivir, a su estrenado amor, su fe, su capacidad. Que lo destierra para siempre en la dictadura de no creer en casi nada ni nadie. La peor de las dictaduras.
kafka 
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