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Sinopsis
Inglaterra Isabelina, siglo XVI. El film plantea una cuestión que, durante siglos, han debatido académicos y grandes escritores desde Mark Twain y Charles Dickens hasta Henry James y Sigmund Freud: ¿quién fue el autor de las obras de teatro atribuidas tradicionalmente a William Shakespeare? Se han escrito muchos libros y se han barajado muchas hipótesis al r... Leer sinopsis completa
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Lucien
Los Angeles (Estados Unidos)
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29 de Octubre de 2011
31 de 40 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Roland Emmerich cumple con "Anonymous" la que hasta la fecha es su mejor película (lo que no es mucho, teniendo en cuenta su peculiar curriculum).
En esta ocasión, el director nos trae una obra donde por encima de todo brilla el amor al teatro y a la poesía, lo cual, a pesar de las limitaciones actorales y de lo criticable de sus teorías, consigue el objetivo de cautivarnos.
La película comienza con Dereck Jacobi a punto de entrar en escena y se cierra en una estructura con el público, nosotros, abandonando la sala, siguiendo una estructura perfectamente cerrada. La obra se abre dentro del teatro, como debía ser. De este modo, Emmerich nos conduce de nuevo al teatro, hoy tan olvidado, y hace uso del teatro dentro del teatro. Recuérdese que nada hay más barroco que la ficción dentro de la ficción (Velazquez y las Meninas, los diversos planos del Quijote, el teatro dentro del teatro en Hamlet...). Con dichas premisas la película arranca bien.
Es entonces cuando el viaje empieza con sus altibajos. El nivel de la interpretación, el efectismo de ciertos pasajes y el clima de culebrón dan lugar a impresiones encontradas. Algo chirría entre la maravillosa puesta en escena y ni siquiera la fastuosidad de decorados o de planos cenitales, terminan de disfrazarlo.
Uno tiene la impresión de que hay algo bellísimo en el modo en que nos habla del autor anónimo, que accede a ser suplantado por el mediocre actor William Shakespeare para poder proseguir con su caudal incontenible de poesía, y de que toda esa belleza no acaba de atarse con verdadero amor al verbo o a la imagen.
Los personajes aparecen con excesivo simplismo y ni siquiera la aparición de la Redgrave le da mayor solidez.
Habrá quien critique con motivo la teoría de la que parte el film, a saber, que fue The Earl of Oxford, amante de la reina Isabel de Inglaterra, el verdadero autor, y que, usando al escritor Ben Johnson como portador y al actor William Shakespeare como marioneta, pudo estrenar sus obras sin poner en riesgo su situación social. Creo, sin embargo, que no son pertinentes en una obra de ficción como esta las tan esperables críticas históricas (que ya Ebert expone en la crítica que ofrece FA). Nadie, a estas alturas, le tira piedras a Milos Forman por hacer de Mozart un payaso, o le dice a Dumas que Richelieu no era el sumum de perversidad de "Los tres mosqueteros". Dejemos pues en la ficción lo que la ficción es, y valoremos ante todo en los tiempos que corren que alguien se atreva a hacer un film donde se hable de historia, literatura y amor a la palabra.
Con eso, yo simplemente me conformo. Sea quien fuera el autor de las obras atribuidas a Shakespeare, resulta emocionante que aún podamos vivir, en la escena, o en un rincón de casa, de la magia de la gran literatura. Hoy Emmerich nos trajo un poquito de esto. Solo por ello le doy un ocho.
Lucien  |
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daci
Dublin (Irlanda)
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15 de Noviembre de 2011
23 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil.
La figura de William Shakespeare como el dramaturgo inglés más importante de la historia queda en entredicho si hacemos acaso a Anonymous, película que supone el salto al cine serio de Roland Emmerich. El director de 2012 hace aquí su particular apuesta a los Oscars con un film basado en esas teorías que cuestionan la maestría literaria del de Stratford-upon-Avon: una corriente crítica iniciada apenas siglo y medio después de su muerte y apoyada por nombres de la talla de Voltaire, Walt Whitman, Mark Twain, Charles Chaplin, Sigmund Freud o Derek Jacobi.
Los anti-Stratfordianos -que así se denoniman- alegan que un hombre de la extracción social baja y con una formación escasa como la de Shakespeare es imposible que hubiera podido producir una obra de tal calado y tan prolija en detalles intelectuales y refinados, más propios de alguien educado en clases altas y con un mayor acceso a la cultura o las artes. Pues bien, Emmerich hace suya esta propuesta y nos presenta a su verdadero Bardo Inglés: Edward De Vere -Rhys Ifans-, el 17º Conde de Oxford y autor en la sombra de obras maestras como Hamlet, Julio César o El Rey Lear. Un noble apasionado por la escritura pero que se vio obligado a esconder su vocación debido al puritanismo luterano de la época, que desdeñaba los escenarios como una simple distracción para la plebe. La narración nos conduce por las maniobras de De Vere para lograr ver sus obras estrenadas, como la de renunciar a su autoría en favor de terceros que se llevasen la gloria. Hombres como William Shakespeare -Rafe Spall- un actor de segunda y casi analfabeto que se aprovechará de las circunstancias para pasar a la posteridad usurpando el talento del Conde.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler:
Hay que decir que Anonymous resulta una película entretenida en la cual se nota el entusiasmo e interés puestos en ella por su director, quien, a la vez que desmonta la reputación de Shakespeare como icono literario, también tiene tiempo para dudar de la de Isabel I -Joely Richardson / Vanessa Redgrave- como la supuesta Reina Virgen de Inglaterra. Una devora hombres con varios hijos no reconocidos en realidad, y pieza central de las intrigas y luchas de poder que nos ofrece el guión del film; en el que no podían faltar elementos tan inequívocamente shakesperianos como sexo, muerte, envidia, mentira o traición. Lástima que para desarrollar la trama el guionista John Orloff -Ga’Hoole- incurra de nuevo en su proverbial habilidad para complicarse la vida, mediante flash-backs, elipsis y saltos temporales algo innecesarios, sobre todo en el primer tercio. También el realizador alemán debería haber sacado las tijeras a pasear en algunos tramos del metraje, como en el anticlimático desenlace; si bien el buen hacer del reparto -en especial el de un brillante Rhys Ifans- compensa los altibajos que pueda tener el film. Una cinta en la que, a pesar del cambio de género, podemos apreciar momentos made in Emmerich como esos espectaculares planos aéreos del Londres del XVI generados por ordenador.
En definitiva, una película que, más que pretender enmendarle la plana radicalmente a Shakespeare, da la impresión de preferir maravillarse por el talento o la calidad que destilan esas 37 obras y 154 sonetos que hoy se le atribuyen a su nombre. Un legado de innegable perfección escribiese quien las escribiese, y que trascendieron a su época para alcanzar una merecida inmortalidad.
daci  |
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9 de Marzo de 2012
18 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil.
"Grandes interpretaciones" habreis oido por ahí. Exacto. Son grandes interpretaciones, pero el problema es que no teneis ni idea de que demonios están hablando y si lo sabeis, muy poco os importará... Porque sinceramente, ¿a alguien le importa lo que le ocurra a una panda de ricachones que tienen lo que tienen por herencia? Por favor... Encima ponen a Shakespeare de borracho. Era lo que nos quedaba. De todos modos, soy respetuoso con esas teorías que giran en torno a la extraña figura del conocido escritor. El problema radica en la dirección. La dirección es muy buena a la hora de tratar con los actores, al igual que los personajes están perfectamente situados. El problema es que esta película ha sido descuidada en su historia, que se supone que dura unas dos horas, da la impresión de durar 4. Y eso no es bueno. Como miniserie, pues probablemente hubiera funcionado, pero como film... Nunca.
Eso sí, esta película es un gran ejemplo de que un buen presupuesto, acertadas actuaciones y un argumento minimamente interesante no son sinónimos de buenos films... Precisamente por la ausencia de un guión a la altura de los ingredientes mencionados. El guión lo es todo. Por eso películas aparéntemente "aburridas" como La Conversación (Francis Ford Coppola, 1974), son excelentes y películas aparentemente entretenidas como la que nos ocupa acaban siendo un auténtico coñazo.
jumatov  |
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13 de Noviembre de 2011
11 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Cuando acudimos al cine para ver una película, cada uno de nosotros ve algo diferente. En este caso, las críticas se centran en la historia: ¿es verosímil? ¿es fiel? Evidentemente no, tampoco creo que el director lo pretendiese. Otras críticas claman al cielo por la desmitificación de la figura de Shakespeare. A mi modo de ver, la película se aleja de ese debate, propone en todo momento la alabanza de la obra, que por sí misma alaba a su autor y lo llena de vida. Todos los personajes propuestos tienen sus defectos, son envidiosos o egocéntricos, caprichosos o avariciosos. Sin embargo la obra es sencillamente perfecta, capaz de crear las emociones humanas más diversas. Cuando la obra es recreada en el teatro es un placer disfrutar de las emociones expresadas por su público y esa forma de disfrutar el arte, tan visceral y tan alejado de nuestro presente, tan contenido y reprimido. La película entera es un retrato del arte: lo que implica a un artista la necesidad de creación, esa locura que le hace tan especial y que le obliga a desquitarse en un papel, esa efervescencia interior que fluye en un público entregado... La historia que se narra entre todo esto resulta entretenida, un cuento que no necesita basarse en la realidad para resultar intrigante y satisfactorio.
CaoticaAna  |
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16 de Noviembre de 2011
8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil.
A vueltas con la subjetividad, he disfrutado y mucho con este "what if" isabelino que lleva al extremo las teorías oxfordianas sobre la autoría de la obra shakesperiana entreveradas con un delirante folletín de intrigas y pasiones en un Londres del XVII magistralmente ambientado, donde el teatro y la política mantienen un pulso que ya lo quisiéramos hoy en día. Parece que es en las películas de época donde Emmerich da lo mejor de sí, con una producción excelente a la que aplica su sentido de lo espectacular constatado en sus cintas de catástrofes. El ritmo sostenido no decae en ningún momento y la "complejidad" inicial de la doble narración en flashback se sigue sin mayor problema por cualquiera que haya estudiado algo en la EGB.
El reparto cumple con nota a excepción de los principales protagonistas, que lo bordan (sorprendente y fantástico Ifans, magistral La Redgraves, impresionante Tewlis).
Si el bardo fue el autentico autor o si la trama tiene mayor o menor verosimilitud histórica queda en manos de los expertos. Anonymus solo es, ni más ni menos, que cine, de aquel que nos atrapa en cuanto se apagan las luces y no nos suelta hasta mucho después de que abandonemos la sala.
ELZIETE  |
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