Con estas palabras se resume en cierto modo parte de la magia que destila esta cinta de Woody Allen.
Olvidándonos de su habitual personaje neurótico-compulsivo, Allen en esta ocasión,homenajea las fuentes del cine clásico, plagado de megaestrellas y secundarios, de productores ambiciosos y managers ansiosos, de grandes decorados y atrezzos, de expresionistas luces en blanco y negro, de las mastodónticas multinacionles encorsetando la creatividad sin reparar en lujos.... y todo ello dándole una vuelta de tuerca más a las circunstancias, viviendo esta aventura desde perspectivas inimaginables que sólo se le pueden ocurrir a un genio portentoso como el del neoyorkino...
El enésimo planteamiento del mito de la caverna de Platón, pero planteado de manera original por el genio semita.. .
La Rosa Púrpura del Cairo surge pues como esperanzadora llama del inextinguible talento abrumador de un cineasta que se supera constantemente con cada nuevo proyecto, aunque a veces el ritmo de producción se vea alterado por leves descensos de calidad.
Allen cede todo el protagonismo a unos personajes que nada tienen que ver con el monstruo cinematográfico creado por él mismo a su imagen y semejanza.
Esta película trata sobre las esperanzas de la gente perdedora en tiempos de crisis, donde uno agudizaba los sentidos en busca de evasión y consuelo...
Muchos fracasaban en el intento, otros lograban su propósito aferrándose a las cosas triviales de la vida que colman nuestras ansias, enriqueciendo nuestros espíritus.
Así, el personaje de Cecilia(Mia Farrow) se ha convertido en una especie de emblema o estandarte en la búsqueda de un remanso de paz y esperanza, de alegría y felicidad, cuando las circunstancias de la vida no invitan precisamente a ello.
...Y todo ello al ritmo del "Cheek to Cheek" de Irving Berlin interpretado por Fred Astaire.
A B S O L U T A M E N T E I M P R E S C I N D I B L E.
spoiler:
Son los años de la crisis norteamericana, después de un crack bursátil que dejó miles de ilusiones huérfanas de toda esperanza...
Cecilia (magníficamente interpretada por una de las mejores prima-donnas del espectáculo Alleniano,Mia Farrow)es una torpe camarera que trabaja en un restaurante por recomendación de su hermana Stephanie(interpretada por su hermana también en la vida real Stephanie Farrow)...
Su vida personal está copada por un marido desempleado, Monk (caústicamente interpretado por Danny Aiello) machista y bastante holgazán que gusta de malgastar los escasos ingresos de Cecilia en partidas de dados con los amigos, borracheras y las meretrices que en aquellos tiempos de escasez abundaban por las viejas y rancias tabernas del lugar... atestadas por seres anodinos y constantemente ebrios...
Su único consuelo son las películas en los cines "Jewel" de Nueva Jersey, donde "todo puede pasar"...
Cuando en el Jewell se anuncia la peli "La Rosa Púrpura del Cairo", una producción de la famosa RKO y bajo los auspicios del productor Hirsch, Cecilia queda rápidamente atrapada por su magia y sobre todo por su galán protagonista, el personaje del romántico aventurero, poeta y explorador Tom Baxter, interpretado por el actor Gill Sheperd (espléndido doble papel de Jeff Daniels)...
En el quinto visionado de la cinta ocurre un hecho sorprendente e impactante...
Baxter atraviesa la pantalla para reunirse con Cecilia. Las habituales reflexiones neuróticas tan típicas en la filmografía de Allen las comparte el resto del elenco de la película citada, así como el espectador, quien disfruta y reflexiona sobre la original propuesta del maestro semita.
Cecilia queda absolutamente prendada de la galantería y bonomía del personaje de Baxter.
Pero cuando los managers de los cines envían sus quejas al productor de la misma por el "original boicot" de la película, los responsables de la misma se ponen en búsqueda y captura del personaje de Baxter, para lo cual se valen del egocéntrico y vanidoso actor que le interpreta, Gill Shepherd, quien engatusará a Cecilia para que olvide un personaje de ficción como Baxter: "...¿y qué que sea de ficción? no puede tenerlo todo...".
A Cecilia siempre le quedará el recurso del cine, y esa maravillosa y embriagadora sintonía del "Cheek to Cheek" que Astaire le cantaba a Ginger Rodgers.