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| 11 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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fantomas
Fuerte Chungo (España)
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Su valoración:  |
21 de Junio de 2010 |
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La señorita Meg Ryan es un encanto. Está perfecta para este tipo de películas que domina como nadie.
En tiempos, Jennifer Jones, o Katharine Hepburn y Audrey Hepburn eran las especialistas para estos guiones románticos pero hoy, Meg Ryan, ha dejado huella como una de las más competentes continuadoras del género. Y admitámoslo, deja huella en todos nosotros. Es la verdad. Si nosotros no somos tipos como Bruce Willis o Rambo, o sea, que nos va el amor tierno, Meg en nuestra mujer.
Es wonderfull cómo Kate (Meg) se va enamorando del señor Leopold, poco a poco, como empieza a alucinar viéndole a caballo con sus modales refinados propios de un aristócrata… Encantador. Así debe nacer el amor: montando a caballo.
Me enamoro de Meg a primera vista. Una mujer sensible, es fácil imaginarse una vida apacible a su lado, sin sobresaltos. Tan modosita, llena de ternura y sensibilidad.
La vida será con ella un festival de besos y caricias… Con ese tipito y esa expresión tan dulce … Algo despeinada, descuidada en el vestir ... Tan poquita cosa... ¡Cuántos arrullos nos haremos a la luz de la luna! Todo es delicadeza en ella: "¿Qué tal, cariño? ¿Cómo te fue el día?"
Con Meg, te sentirás como si fueras Hugh Jackman nada menos … como si vinieras de otro mundo, bueno… más bien como si vivieras en otro mundo.
Merece la pena vivir al lado de Meg, conocer esa dulzura (mírate: los dos juntitos en esa foto que ira en un marco de marmol rojo de Verona encima del piano de cola); sí, merece la pena vivir al lado de Meg aunque sea por un ratito.
fantomas 
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| 15 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Valkiria
Galitzia (Polonia)
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Su valoración:  |
19 de Septiembre de 2008 |
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Un tío del siglo XIX discute con Meg Ryan porque él se niega a vender lodo de establo, refiriéndose a una mantequilla de dieta y acusándola a ella de ser una tramposa profesional del mundo de la publicidad.
Ella se defiende argumentando que se ha matado a trabajar toda su vida y que no tiene tiempo para escuchar discursos timoratos de tíos de 200 años.
Él es de Brooklyn, año 1836. Ella de Manhattan, año 2001.
Discuten por la mantequilla. Y ese es el momento más dramático de la película.
Meg Ryan se supera a sí misma y a todos y cada uno de sus bodrios.
Valkiria 
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| 12 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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toblerone
Madrid (España)
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Su valoración:  |
4 de Septiembre de 2008 |
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De todas las comedias románticas que he visto en mi vida (y he visto muchas) esta es la que más me ha enganchado. La historia es totalmente inverosímil y absurda. Bueno, pues me la creí totalmente. Porque quise, claro.
La evolución de la afectividad del personaje de Meg Ryan durante la película es algo prodigioso, es como ver una flor que se abre, se abre, se abre, y ¡pumba! Ella está insuperable.
Hugh Jackman es el tiazo que todo el mundo (mujeres hetero y hombres gays) quiere pillar. De todas formas la Ryan no elige mal, porque su ex-novio en la película es Liev Schreiber, que también está que cruje.
Lo mejor de todo es que, si quieres hacer una lectura "seria" de esta película, la puedes hacer. El desenlace tiene, de hecho, un tufillo antifeminista que, paradójicamente, encierra un mensaje liberador.
Ah, y al lorito con la banda sonora. Ya desde el principio te atrapa, cuando sale la maquinaria del reloj del campanario. Pero no nos olvidemos de la canción de Sting que acompaña a los títulos del final. De lo mejorcito de Sting.
Vedla. Es un chute.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Hay momentos que son para recordar, como la escena de la cena en la azotea, o cuando Hugh Jackman se mete vestido (a dormir) en la cama de ella.
También hay referencias a "Moonriver" y "Desayuno con diamantes" que para algunos serán una muestra de "vivir de rentas" pero para mí son guiños deliciosos.
toblerone 
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| 8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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metabaron
madrid (España)
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Su valoración:  |
13 de Diciembre de 2008 |
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La peli no engaña a nadie. Hay que dejar eso claro.
¿Y la historia?
Previsible. Por eso funciona. Por lo binariamente que ha sido concebida.
High Concept de viaje temporal para añadir chispa a una historia corriente de amor, personaje que es un "pez fuera del agua" en nuestra era, pareja amorosa complementaria que choca entre sí pero cuyo destino es estar unidos, paradojas temporales, fechas límite, etc.
Todo muy aseado y muy bien atadito. Un film que mantiene el tipo y no añade nada nuevo.
Jackman se desmarca de sus papeles de acción aceptablemente y Meg Ryan está tan enervante como en todos sus últimos films. Y es que la Meg de los 80 no es la cuarentona botoxizada que pasea su escuálido cuerpo por las plateas en el XXI.
NOTA: Resulta curioso que Liev Schreiber y Hugh Jackman coincidan tanto aquí como en el inminente film que se ha rodado sobre el mutante Lobezno.
También es curioso que tantas películas hollywoodienses recientes (comedias, sobre todo) tengan a protagonistas trabajando en agencias publicitarias.
¿Un ejemplo? "Hancock".
metabaron 
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| 5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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jaly
Madrid, Jaca (España)
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Su valoración:  |
23 de Julio de 2009 |
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Kate and Leopold es una comedia diseñada con escuadra y cartabón, sobre una idea que en ningún momento llega a ser desarrollada. Porque el punto de partida es interesante, pero la película adolece de demasiados cabos sueltos y acontecimientos que los espectadores debemos acatar como tontos porque aceptemos que estamos ante una comedia romántico – fantástica, género que existe desde siempre, pero que ha estado mucho mejor resuelto en otras ocasiones.
Para poner en pie esta idea, Kate and Leopold no cuenta con demasiados alicientes, pues el encargado de dirigirla, James Mangold es eficiente pero no brillante; y la estrella que se supone lleva el peso de la película, desde luego tuvo días mejores. Meg Ryan aparece aquí ya con su incipiente destrozo facial, y con ello interpretativo, que destrozaría también su carrera, a pesar de que en algunos momentos podamos ver sombras de la actriz peculiar y con encanto que fue en el pasado.
Y mientras una carrera se iba a pique, otra despuntaba. Hugh Jackman demuestra poder sacar oro de un guión tan pobre como el presente, pues su personaje, un amasijo de estereotipos, es lo más atractivo, encantador y real de toda la cinta, por el irresistible tono cómico que aporta al conjunto.
Más allá de eso, y pese a la posible originalidad de la historia, se esconde la misma trama conservadora de siempre, a la cual, por cierto, se le podría haber sacado mucho más partido.
jaly 
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