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| 29 de 43 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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jabat0_j0nes
Me la (Sudán)
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Su valoración:  |
27 de Enero de 2009 |
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Nunca pensé que de una película donde sale una tia buena iba a decir que es una puta mierda, pero siempre hay una excepción. No sé si es por la etapa que estoy pasando en mi vida y que me he vuelto agrio, pero película como esta no las aguanto, es más, me hacen cabrearme hostias. Os cuento..
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Liv Tyler, una muchacha que está tremendamente buena, llega a Italia procedente de los USA porque su mamá ha muerto, y no se sabe muy bien porqué pero el caso es que llega a Italia. Allí, se aloja en casa de unos colgados que ya visitó hace 4 años y que eran amigos de mamá, ya sabeís, gentecilla de esta moderna que van desnudos por la casa y hacen cosas bohemias, lo normal. Nuestra Liv se aburre y como no tiene nada que hacer le dice a un poeta fumeta (Jeremy Irons) que es virgen, y bueno si el guión lo dice hay que creérselo, qué remedio. Como se sigue aburriendo le da por intentar averiguar quién es su padre, ya que por lo visto su madre, que era poetisa supermoderna, era bastante puta y se tiró a toda la Toscana, y las únicas referencias que tiene de su padre es lo que le había dicho su mamá: que se la llevó a un huerto, comió hojas de olivo, mató una víbora o algo así y se la tiró, como podéis ver una lírica profunda, ni Neruda.. Así que la Liv va por ahí preguntando a todos los tios que si se tiraron a su madre en agosto del 75 y si han comido hojas de olivo, impresionante tarea de investigación. Pero la muchacha se sigue aburriendo y descubre que le pica el chirri, porque recordemos que es virgen, así que decide tirarse a un italiano guaperas que le gusta a ella, pero el italiano se la lleva a un olivar y ella dice que ahí no, (Liv te tenías que haber venido a España que no te escapabas) y entonces el italiano pues se va con otras más feas que una mierda, y Liv se queda con las ganas. Total, que como la búsqueda de su padre resulta díficil porque su madre se los tiró a todos, pues Liv decide que se va zumbar al tio más educado y del que al principio pasaba, y ahí me quedé porque fui a vomitar. Así que no sé quien es su padre y ni me importa.
jabat0_j0nes 
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| 16 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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helen
Madrid (España)
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Su valoración:  |
9 de Enero de 2008 |
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Tras el suicidio de su madre, una joven americana se marcha de veraneo a la casa de unos amigos en la Toscana italiana. Aquí despertará al amor, y descubrirá nuevos sentimientos al convivir junto a la peculiar familia que la hospeda.
Tras su aventura parisina y su búsqueda espiritual por el Tíbet, Bernardo Bertolucci retorna a sus raíces itálicas de su Toscana natal en esta bella y sencilla historia de iniciación. Más allá de lo puramente comercial (y eso que pasó desapercibida en España), la historia de la protagonista se funde con la vida italiana, sus costumbres y dialectos, y esos paisajes veraniegos plenos de color, las esculturas y el ambiente barroco, las pinceladas de poesía...
Realmente no se trata de un vehículo de lucimiento de la actriz principal, pero la historia, a veces demasiado forzada, se ilumina cuando Liv Tyler aparece. Tanto su personaje (deslumbrante) como el de Jeremy Irons, un enfermo caballero melancólico (papel que tan bien hace, dejando por completo excesos anteriores) están perfectos, y ambos comparten los mejores momentos de la película y los más emotivos. Sólo por esos 15 escasos minutos de metraje merece la pena ver dos horas largas de cinta. El resto de actores, por lo general correctos, se limitan a acompañarlos sin molestar.
La película desprende la apacibilidad y belleza (eso que los críticos llaman "poema visual") que el cine más intimista de Bertolucci conserva -me remito a las bellísimas Asediada y Soñadores-. La música ambiental se entremezcla con una colección de canciones que a veces resultan el complemento perfecto (el Rhymes of an hour de Mazzy Star como dice un compi) y otras desafinan con el tono general de la película.
-Por qué lloras?
-Porque quiero besarte.
Una película apasionada, perturbadora y bastante erótica. Los temas son ciertamente los mismos de siempre -el deseo de amar, las pasiones, la madurez, la pérdida de la inocencia-, pero tratados de tal forma que, en el fondo, no nos importa ver una y otra vez. Dedicada a todos aquellos que todavía creen que el amor siempre es bello.
helen 
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| 14 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Pataliebre
Albacete (Groenlandia)
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Su valoración:  |
1 de Enero de 2007 |
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Bertolucci se hace cargo de una película muy aburrida en sus dos horas de duración en la que no ocurre absolutamente nada, o si ocurre algo, no interesa para nada saberlo. Bertolucci contaba con un buen reparto pero se le acaba yendo la olla de una manera enorme en el que aparte de lo técnico no hay nada más que podamos destacar.
En cuanto al reparto para mí sólo destaca Jeremy Irons. Por lo menos está bastante bien y mucho mejor que el resto de un desdibujado reparto. Liv Tyler no tiene tanto talento para sostener ella sola toda la película y se nota y hace que la película se resienta. Yo la veo más de secundaria, ahí puede cumplir, pero siendo la principal hace decaer la película. En cuanto al resto del reparto pues hacen lo que el director les pide ni más ni menos aunque no muy bien.
Pero es en la historia dónde la película decae. No me interesa si Liv Tyler está enamorada o no o si tiene ganas de echar un ....., ni tampoco me interesa la niña, el marido de la Weisz, la propia Weisz, el resto de personajes. Tan sólo los momentos que comparte Irons con la Tyler, en los que el actor demuestra que cuando quiere es buen actor.
Técnicamente cumple. Aunque estoy de acuerdo con una de las críticas anteriores en lo que se refiere a la música, en ocasiones está muy bien elegida pero en otros momentos no pega nada con la película. Eso si, la fotografía es de un nivel excelente.
En fin que no la recomiendo porque es un coñazo importante que no tiene absolutamente nada.
Lo mejor: La fotografía, Jeremy Irons y el desnudo de la Weisz.
Lo peor: La música irritante en ocasiones, el ritmo del film, el guión, los personajes.
Pataliebre 
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| 5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Las verdes praderas de la inmensa Toscana se convierten en las principales protagonistas de una apacible historia que habla de todo y nada a la vez. El viento que empuja la hierba que cubre los valles se encarga de guiar un argumento espontáneo, fresco y suave, pero también con un encanto tramposo que comparte situaciones tan bohemias como faltas de trascendencia. Bernardo Bertolucci (“El último emperador“, 1987) da todo un recital técnico: los detalles, la música, las miradas, la fotografía, el montaje… todo es espléndido. Su talento se hace latente sobre cada uno de los fotogramas de esta cinta que aunque inspira, armoniza y relaja, no dispone de un guión con cuerpo suficiente como para conquistarnos por completo con un relato inolvidable. Pero es tan agradable verla, sentirla y disfrutarla que es posible aparcar los errores (o prejuicios) para adentrarnos por un bello paseo a través de un gran ejercicio cinematográfico en el que acompañamos a una preciosa joven a lo largo de sus devenires mentales adolescentes.
Ella es Lucy Harmon (Liv Tyler), una joven norteamericana cuya madre, recordada por todos como una poeta y soñadora insaciable, se quitó la vida tiempo atrás. Por ello, se va a vivir a Toscana con unos viejos amigos mayores que ella, que viven en un impresionante caserón de aires palaciegos en mitad de un paisaje inmejorable. No es la primera vez que la guapa de Lucy ha estado en aquel lugar, pues ya lo visitó con su madre cuatro años antes, llegando a enamorarse de un chico de la zona con el que tiene esperanzas de reencontrarse para llevar al extremo su pasión por el mismo. El pasado de su madre, la identidad de su verdadero padre, su radiante sensualidad y su incomprendida virginidad son los temas clave de una trama cuyo enfoque también cae frente a la historia de un distinguido escritor enfermo llamado Alex (Jeremy Irons), con el que la chica entabla una buena amistad. El hecho de fumar porros de marihuana (Lucy se trae de casa todo un cargamento) se contempla con absoluta normalidad y aceptación, casi con necesidad.
Todo es como tomarse unas vacaciones y convertirse en una estatua que contempla lo que hace la gente, disfrutando del panorama, siguiendo las conversaciones de no mucha importancia que llevan a cabo los protagonistas y asistiendo finalmente a todo un recital de desnudos ‘piscineros’ y escenas de sexo (la falta de tabúes frente a esta cuestión es una proclama habitual del argumento) que, llegado el punto, hacen que nos preguntemos si todo lo que tiene la historia para ofrecernos es simplemente lo mencionado. Algunas sub-tramas, como la de la pareja encabezada por Noemi (Stefania Sandrelli) y Michele (Francesco Siciliano) son completamente inútiles y prescindibles.
(Sigue en el SPOILER sin desvelar detalles del argumento, por falta de espacio)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Tampoco se entiende la aparición de otros fugaces personajes que no aportan absolutamente nada al desarrollo del conjunto. Cuestión ajena al director es el doblaje de la cinta. En España se han llegado a doblar los diálogos en italiano…. al italiano (para que no sea clamorosa la diferencia de voces entre diálogos), consiguiendo con ello desprestigiar al idioma en el que se rodaron esas escenas y ofreciendo un ridículo -más bien espantoso- ejercicio de doblaje. Jamás he oído tan mal hablar a nadie en italiano.
Las interpretaciones de la cinta no dan más luz que la resplandeciente Liv Tyler (“Conociendo a Jim“, 2005), cuyo trabajo me parece fabuloso. Se come la pantalla con un papel espléndido lleno de sensaciones, temores, intriga, mucho encanto y exagerada inocencia. Jeremy Irons (“La misión“, 1986) en el papel del escritor enfermo o Ignazio Oliva (“Hermano“, 2007) como el amigo de Niccoló son los que mejor pueden secundar el buen papel de la protagonista. La banda sonora está compuesta casi exclusivamente por temas incluidos de los más diversos géneros. Dentro de su extensa selección, destaca el “I’ll be seeing you” cantado por Billie Holiday (es la mejor versión que conozco junto a la instrumental de Jackie Gleason) o el movido “Superstition” de Stevie Wonder -aparecido en una escena casi paranoica pero muy de agradecer-, entre otros como el “Glory Box” de Portishead. Mucha partitura clásica copada por obras de Mozart, que se funde muy bien con el ritmo que Bertolucci ha querido dar a la cinta.
Puede que sean varios los puntos en los que podamos encontrar discrepancias respecto a lo ofrecido en su trama pero el conjunto supone como poco un agradable y sencillo paseo a través de pequeñas y descargadas sensaciones y visiones personales del director. Unas vacaciones de cine, dentro del cine.
Sandro Fiorito 
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| 5 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Shinboneniná
Abroad (de momento) (España)
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Su valoración:  |
22 de Mayo de 2008 |
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Cuando fue estrenada, recuerdo que me dejó una agradable sensación, aunque supongo que me dejé llevar por la sugerente exhuberancia sexual de una Liv Tyler casi adolescente. Pasados doce años, la he vuelto a ver y me ha parecido una nadería que cuenta las venturas y desventuras de un grupo de snobs, que viene a ser algo así como un conjunto de gilipollas, pero podridos de dinero y de refinadas maneras, cuyos temas de conversación, a nada que se escarbe en ellos, revelan una banalidad tan descomunal que no se diferencia mucho de la que inquieta a los amigos de la Juani. Al final, todo se reduce a la apariencia, a la pose, a fumarse un canuto y a pasarse por la piedra a todo lo que se ponga a tiro. La luz de la Toscana, la belleza de Siena y sus alrededores, o una selección de obras de Mozart (que se alternan con temas de Stevie Wonder o Nina Simone, sin demasiado sentido), no sirven para dar enjundia a una pedantería hueca. El personaje de Irons resulta patético, parece estar metido con calzador para dar un supuesto dramatismo a un planteamiento más ligero que el mismo aire. Y todo para que la hija del cantante de Aerosmith conociera los placeres de la carne. Pues muy bien. Definitivamente, Bertolucci se nos ha aburguesado. Qué pensarán en el PCI.
Shinboneniná 
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