De las cuatro películas que se han hecho de la serie "Aeropuerto", ésta es mi segunda favorita, a pesar de que la crítica la defenestre. Cierto es que poner a Alain Delon junto a George Kennedy es más chocante que un perro verde, pero para mí hay una cierta química entre estos actores que consiguen que la película se salve por dentro del avión.
Por fuera del Concorde, la cosa ya cambia un poco, Robert Wagner haciendo su papelito sobrio de gentleman capullo con la dama para todo Susan Blakely, este tipo de americana que a todos nos parecía que estaba como un tren en esos 80 y ahora ni la desearían los imberbes chavales de la E.S.O. ¡Qué tiempos aquéllos!
spoiler:
Lo que es realmente increíble es que los pasajeros del Concorde, después de aguantar un vuelo con un ataque de misil y otro de un caza (sí, dos ataques) y mil piruetas acróbáticas suicidas al borde del cataclismo y la colisión, hubiesen tenido ganas de coger el mismo avión el día siguiente... Eso no hay quién se lo crea. Como el pivón de Eddie Albert.