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Una galería de arte, y en ella cristales rotos, y sobre ellos un viejo óleo, y más allá el camino de tierra barrido suavemente por la luz de una luna que intenta librarse del velo de nubes que la aprisionan, mientras el intruso cruza los parapetos de piedra antes del río de bruma que inexorablemente le llevará hasta la maciza puerta de madera de la mansión, tomada por madreselva, tomada también por tres insospechados inquilinos…
Tal podría ser el prólogo de la primera de las historias que conforman el tríptico de "Tres casos de asesinato". En la segunda historia dos hombres se encaminan al desastre por el amor a una misma mujer. En la tercera historia un lord inglés –Orson Welles- machaca a su opositor en el parlamento, cuyo solo recuerdo bastará para penetrar todas las fibras de su inconsciente hasta hacerlo enloquecer.
Tres casos de asesinato, o dos casos de notable fantástico más uno menos notable y nada fantástico. Tres escritores, tres directores, y la inolvidable omnipresencia de Alan Badel como protagonista, secundario y coprotagonista, en una exhibición interpretativa camaleónica. Es Badel, pues, uno de los principales atractivos de la película, junto con la inclusión de Welles, del que se rumorea que habría sido el auténtico director del fragmento en el que participa.
“The Picture”: 9/10
“You killed Elizabeth”: 6/10
“Lord Mountdrago”: 8/10
d(n _ n)b 
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