|
Uniendo, como si una colcha de pachtwork se tratara, algunas de las grabaciones que Madronita Andreu, la hija del famoso Doctor antitós rodó a lo largo de su vida, el director nos ofrece la primera autobiografía fílmica de la historia.
Recorremos de su mano los pasos que daba la burguesía española de principios del siglo XX y asistimos embobados a detalles, retazos y breves momentos que quedaron plasmados para siempre gracias al talento natural y autodidacta de Madronita, que siempre pensó que la gente se va mientras que las películas se quedan. Y ese es el resultado, su cine se queda, de manera magistral entre nosotros, que décadas después nos inmiscuimos, como vecinas cotillas en una vida que en apariencia al menos fue ideal. En apariencia porque todo lo que se rodó fue felicidad y sonrisas, bodas y bailes, niños disfrazados y viajes en barco. Nunca una lágrima, un funeral ni un rostro triste.
Esa fue Madronita, o al menos una parte de su vida, porque otra, como las visitas del General Franco a su masía catalana no han sido incluidas.
Pero eso no hace sino acrecentar la magia, el interés y el misterio de la vida de una mujer que si bien es cierto que la abundancia de medios económicos se lo permitió, no se limitó a vivir una vida regalada, sino a dejar constancia de la misma.
Imagínense lo impagable del documental, por el momento histórico en el que se desarrolla... No sé yo si el mismo, rodado por alguna niña rica de hoy en día, a lo Paris Hilton tendría el mismo valor. Igual sí. Lo importante, como decía Madronita, es el cine, la gente importa menos.
Lo mejor: El documento en sí basta. Una banda sonora exquisitamente seleccionada, desde el Stabat Mater hasta Suspiros de España.
Lo peor: El narrador, cansino a ratos, es prescindible.
javieritos 
|