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Sinopsis
Ficción inspirada en la biografía novelesca del pintor y escritor francés François Augiéras. El artista cubrió de pinturas un búnker militar en el desierto, y lo dejó hundirse en la arena para que nadie lo encontrara hasta el siglo XXI. La búsqueda del búnker sigue alimentando el mito… ¿Quién es Augiéras? ¿Legionario, pintor, escritor, pistolero, santo, ladr... Leer sinopsis completa
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19 de Septiembre de 2011
35 de 47 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Isaki Lacuesta empezó bien pero parece haberse quedado como aquella "leyenda del tiempo", enterrado en una vorágine de dudas y sinsentidos. A falta de ver "La noche que no acaba", su documental sobre Ava Gardner, aunque sí su obra anterior, "Los condenados", el cineasta se nota cansado, sin chispa y "Los pasos dobles" es el perfecto ejemplo de esto, una película que no funciona a ningún nivel y que aunque tiene un punto de partida interesante (la búsqueda de unas cuevas pintadas por un artista) éste es desaprovechado para dar rienda suelta a arrítmicas imágenes sin sentido en las que seguimos a varios personajes africanos intentando encontrar oro o sencillamente viviendo sus vidas. Si la película hubiese tenido vocación documental aún podría haberse salvado pero su enfoque, ficcionado, es poco menos que ridículo.
No hay ni imágenes con fuerza, ni drama, ni comedia. Todo está apagado, sin energía, como quien coloca una cámara y la deja rodando a ver si es capaz de capturar un momento mágico. Tampoco es esta una cinta en la que pueda hablarse de interpretaciones y aunque en términos puramente cinematográficos no es desechable, sí lo es en todos los aspectos que hacen del cine una perfecta mezcla de otras artes. Sorprende un pinchazo así de alguien tan inteligente como el realizador de "La leyenda del tiempo" pero habrá que confiar en que se recupere en algún momento y no siga dando la palos de ciego. Aquí los da una y otra vez, durante más de hora y media eterna de absurdo y ridículo. Loable pero tremendamente fallido intento de cine diferente; dicho clara y llanamente: un bodrio.
Caith_Sith  |
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6 de Octubre de 2011
17 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Una vez más. Porque el cine de Lacuesta siempre busca en el zurrón los mismos ingredientes. Incluido su película más comercial (Los condenados). Sus trabajos son reflejos de otras vidas que el director intenta componer como si de un rompecabezas se tratara.
Iba predispuesto, todo hay que decirlo, a encontrarme una película con una ruptura narrativa extrema o cercana al menos, a la ausencia de ésta; porque eran tantas las voces que han divagado sobre lo que es y no es cine, o sobre la conveniencia de otorgar premios a según qué películas, que esperaba con impaciencia el nuevo paso de Lacuesta que tanta tinta negativa ha suscitado. Y aún me sorprende, que se espere que en un festival, se quieran premiar películas como la última de Urbizu o Zambrano (sin menospreciar dichos trabajos que no he visto) cuando nos guste más o menos, son las películas más arriesgadas las que necesitan el empujón de los Festivales más importantes.
Ni incomprensible, ni nuevo. Lacuesta vuelve a la búsqueda de una sombra escurridiza medio real, medio ficticia, donde lo importante (como siempre) no es la resolución, sino el camino (o vidas) necesarias para llegar al acertijo. Si Weerasethakul nos proponía un conjunto episódico de vidas, Lacuesta nos funde esas vidas dadaístas, de vertientes opuestas, para acercarse al desconocido pintor François Augiéras: “Voy de metamorfosis en metamorfosis con el propósito de abrazar todos mis dobles hasta encontrarme un día solo. De vida en vida, de muerte en muerte, existiré para siempre.”
Fue Barceló quien, durante el rodaje de El cuaderno de barro, habló de Lacuesta de la leyenda del bunker enterrado de Augiéras. Y es hasta cierto punto esperado, que artistas como Barceló y Lacuesta acaben por explorar en unión la apabullante calidad que atesoran. Y como Barceló cuando realizó la reforma de la capilla de Santísimo de la Catedral de Palma (¡cuántas estupideces escuché en su momento!), Lacuesta nunca ha tenido al público de masas a su lado (ni lo tendrá).
En forma de leyenda, con la baza que da el tiempo a estas historias, Lacuesta narra paralelamente las vidas de Augiéras y Barceló (quien lleva en Mali una especie de taller artístico desde hace varios lustros), cuando ambas vidas quedan solapadas –los pasos dobles- aparece esa aura de confesiones que van pasando de generación en generación, y cuyo carácter mitológico se acrecienta con el paso de los años. Así, Lacuesta genera una leyenda tal y como sería narrada por el pueblo Dongón. En Historia, todo está por corroborar hasta que nace el mito.
(Abróchense los cinturones porque esto continúa).
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler:
Como el camaleónico Augiéres, el personaje es todos y es ninguno. Nace y muere repetidas veces, metamorfoseándose sin parar. Como se dice en un momento de la película mientas le leen la mano a Augiéres: tú nunca morirás.
Barceló empieza a pintar el fresco en la cueva para acto seguido, ser borrado por los buscadores de aventura. Para que no se encuentre, para seguir permaneciendo vivo. Porque el secreto muere al ser compartido.
Puede que como Augiéras hizo con su bunker, Lacuesta haya realizado una película para espectadores futuros, donde la resolución carezca de interés y donde la comprensión sea exigua por decreto de ley.
El futuro, ya está aquí.
Chagolate con churros  |
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30 de Septiembre de 2011
15 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Arturo Ripstein, al no resultar premiado en el 59º Festival de San Sebastián, ha calificado al jurado de lamentable. No ha sido el único. Viendo la vorágine de odio que ha engendrado las opiniones más viles, negativas y llenas de ira sobre el filme más polémico sólo cabe preguntarse sobre las limitaciones, para nada democráticas, en los festivales de cine. Por regla general se otorga un premio principal por un jurado, otro de la crítica y/o prensa especializada que lo cubre conocido como Fipresci y, finalmente, uno que es opcional: el del público. Lo normal es que ninguno de los tres coincidan y muchas veces apunten hacia destinos completamente opuestos. Siempre ha sido así; nos guste o no el jurado es responsable de su premio, como la crítica y el público de los suyos.
No pretendo dar una explicación de la película pero sí aportar mi punto de vista sobre la polémica generada con la reciente Concha de Oro. La película nace durante la filmación del documental sobre Miquel Barceló, “El cuaderno de barro”, ya que surge la figura de François Augiéras y forma posiblemente la capa principal de todo el recorrido de esa cinta de aventuras excéntricas que propone Isaki Lacuesta. El director prefirió confinar la parte de documental sobre el estudio que tiene el pintor en Malí y que no se había mostrado antes y llevar la parte más ficcional a “Los pasos dobles”, aunque bebe de un estilo documentalista y de los cuadros del propio Barceló y Augiéras.
Pese a que la película es una cinta de aventuras con un tesoro y varios aventureros en busca del mismo se inspira en la vida de Augiéras y una cita suya:
«Voy de metamorfosis en metamorfosis con el propósito de abrazar todos mis dobles hasta encontrarme un día solo. De vida en vida, de muerte en muerte, existiré para siempre»
Nunca llegó a conocer a su padre, se alistó en la marina y fue influenciado por su tío, un coronel retirado, definido como un personaje extraño que vivía en un museo y fortaleza en pleno desierto. Augiéras, que detestaba la capital, encontró en África el lugar donde entregar su obra maestra y así nació la leyenda de ese búnker, panteón, cripta y tumba, donde la confinó para los hombres del futuro. La película de Lacuesta propone un acertijo sobre los mitos y leyendas, sobre su creación ya sea por el azar (como esas termitas que devoran una obra para inspirar y generar otra) o por los pequeños fragmentos diversos que las componen. Y así el director propone un western bizarro e insólito aderezado con aventuras, surrealismo, mucha metáfora y simbología que se traza en tres líneas narrativas que aportan esas facetas de la vida de Augiéras: «Legionario, pintor, escritor, pistolero, santo, ladrón, diablo o una mezcla de todo lo anterior…».
[Continúa en el spoiler por falta de espacio]
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler:
También está influenciada por cintas en Super8 filmadas durante los años cincuenta por François Augiéras donde aparecía armado con un rifle, disparando a sus propios cuadros, preparando emboscadas en la cumbre de un desfiladero, intentando caminar sobre las aguas de un río, imitando películas de bandoleros. Las tres líneas quieren trazar, ya sea por la similitud o el contraste, la vida del pintor y se articulan sobre la figura de Barceló, los matices y metamorfosis de Augiéras mediante una ficción con actores no profesionales africanos donde vemos ese legionario, pistolero, ladrón, santo y que acaba como un diablo eremita incomprendido por los hombres de su tiempo y, finalmente, una línea en la narración que nos sumerge en la aventura de encontrar el tesoro que yace en ese bunker por los hombres del futuro. Las leyendas no existen en la realidad salvo por la vida que les insuflamos el resto a través del tiempo. El relevo de la leyenda, que dibuja un lienzo sobre el que otros seguirán pintando, que otros borrarán, para que otros sigan pintando. Somos las termitas que devoran y que engendran nuevas leyendas.
Tal vez Lacuesta tenía que haber encerrado su obra, ante esa ‘inaceptación’ de su película por el gran público, para un espectador del futuro. Ése del que hablaba Jaime Rosales con su masacrada y excelente película “Tiro en la cabeza”. Aunque el público del mundo actual es lo suficientemente inteligente para elegir entre las numerosas películas que nos propone el director de “La leyenda del tiempo”: existe un western inclasificable, una cinta de aventuras sobre el secreto de un pintor que es leyenda, las ambivalencias y equivalencias deAugiéras y Barceló, y al parecer y contrario a lo que pretendía el director, un terrible bodrio causante del mal universal. Por desgracia para “Los pasos dobles” gran parte del público ha ido directamente a la última opción.
Maldito Bastardo  |
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26 de Septiembre de 2011
12 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Cuándo el pasado sábado Frances McDormand entregó la concha de oro a Los Pasos Dobles de Isaki Lacuesta lo hizo bajo un fuerte abucheo y una gran pataleada, aún cuentan que fue más sonoro el abucheo que sonó en la Kursaal cuando se supo el fallo del jurado. Una vez vista la película, la quinta del director catalán, es fácil de entender esa más que justificada reacción, es curioso cómo a veces las decisiones de seis personas son capaces de tirar por tierra todo un festival de cine. Para más inri cuando el realizador subió a recoger el premio, en un alarde de ¿chulería? Se atrevió a soltar una perla dedicada a la crítica y al público, defendiendo su película de los que la tachaban de ininteligible y pidiéndonos que confiásemos en nuestra inteligencia. Pues bien, señor Lacuesta, tengo que decirle que yo confió mucho en mi inteligencia, no tanto en la suya, la cual me desconcierta completamente, no sé si es muy inteligente por hacer esta gran estupidez y convencer a unos pocos de que es un gran genio, o muy idiota por hacer esto y creerse que es una película.
El realizador intenta acercarse a la figura del pintor francés François Augiéras, el cual encontró un bunker en medio del desierto en Mali, y decidió encerrar en él sus pinturas para que el hombre del siglo XXI las encontrase, puesto que la gente de su época no estaban preparados para ello. Además dejo también una especie de juego, como si de un mapa del tesoro se tratase, para que alguien las pudiera encontrar. No es la primera vez que Lacuesta se acerca a una figura extraña y enigmática, ya lo hizo antes con ese fascinante y extraño documental con pinceladas de ficción que fue Cravan vs Cravan, su ópera prima. En esta ocasión opta por la ficción pura y dura, pese a que en ocasiones casi parezca material de documental, y se va por otros derroteros en los que acaba completamente perdido.
Por un lado, el realizador gerundense nos muestra a una expedición que parte para buscar la obra de Augiéras, y por el otro… por el otro váyase usted a saber lo que quiere contar el señor Lacuesta, cómo relatos episódicos nos va contando una historia que no sabemos muy bien a dónde va y ni siquiera una vez terminada la película le encontramos sentido alguno. Por si fuera poco, Lacuesta demuestra un nulo sentido de la narración y hace que esta historia a dos bandas fácilmente se entremezcle sin saber bien que es lo que se está contando.
(Continua en el spoiler por falta de espacio)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler:
Como si quisiera representar las pinceladas que compusieron la vida de Augiéras van llegando estos episodios, alguno incluso bastante decente pese a lo apáticos que inevitablemente resultan los personajes, como el protagonizado por los albinos, que demuestra que el señor Lacuesta todavía sabe lo que es el cine, aunque a veces se le olvide, y en cinco minutos sea capaz de mostrar más cine que en el resto de la cinta. Pero también hay otros que realmente llegan a causar vergüenza ajena, como el del hombre salido del agua y sus árboles soldados bailarines, pero lo cierto es que la gran mayoría no causan más que indiferencia. Ah, y por si esto fuera poco, por el medio aparece pintando el Sr. Barceló, ¿recreando la obra del Augiéras? Váyase usted a saber… A lo mejor simplemente a Lacuesta le gusto y dijo pues lo metemos.
Por supuesto tenemos el recurso de una voz en off para que vaya reflexionándonos por el camino, pero realmente la única utilidad es que nos desvela el acertijo que dicen a media peli (Por que menos mal señor Lacuesta, sólo habría faltado que encima nos hubiera dejado sin saber la respuesta) y tiene también sus momentos para hacer que los modernillos del mundo le adoren, como esa que ocurre justo antes de aparecer los créditos iniciales, con un coro en un tejado y un tipo que rompe la cuarta pared ocurriendo todo sin venir demasiado cuento. Ah, tampoco falta una escena realmente desagradable (el degollamiento de un cordero) para que alguno pueda decir que es un tipo osado y que nos hace hasta quitar la mirada de la pantalla. El resultado final es el de una falsa profundidad que queda en evidencia por lo vacio del film.
Isaki Lacuesta había dado ya alguna lección de buen cine, parecía un tipo con talento, pero no sabemos si este se le ha gastado o fue todo fruto de una gran casualidad. Estamos ante una completa estafa, una película que pese a querer acercarse a un personaje bastante interesante, pierde toda razón de ser desde su largo prólogo inicial. Lacuesta parece no saber exactamente lo que quiere contar, o cómo hacerlo, se limita a tirar con algún artificio, y rodar y rodar metros de celuloide para luego montarlos de una forma desastrosa e ineficiente. Que Lacuesta tiene talento no lo dudamos, pero que esta película no hay por dónde cogerla tampoco lo podemos poner en duda. Así que permítame decirle señor Lacuesta, de que yo no dudo ni un poquito de mi inteligencia, pero me siento estafado cuando la dañan con productos tan estúpidos como este.
Banacafalata  |
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Baco
Puente de Vallecas (Territorios Palestinos)
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27 de Septiembre de 2011
6 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Cuentan las palabras del propio director, que en un principio le propusieron rodar una película sobre el taller africano de Miquel Barceló, en el cual, el pintor se exilia para pasar largas y soltarias temporadas. Inmediatamente se le vino a la cabeza la historia que le contó un día su amigo, el famoso pintor, sobre un artista francés (Miquel lo describía como uno de sus únicos "parientes") que cubrió de pinturas un búnker en medió del desierto y lo dejó hundirse en la arena para que nadie lo encontrara hasta el siglo XXI. Al director, junto con su coguionista, se le ocurrió narrar las historias del pintor francés Augiéras y la de Barceló al mismo tiempo. Pero lo que no querían era plasmar sus biografías al pie de la letra y de la manera convencional, sino contar un cuento y narrar una aventura que se enriqueciera además de las leyendas y culturas de los pueblos que la historia recorre. Y eso es exactamente lo que Isaki Lacuesta nos muestra, un cuento maravilloso con el que dejarse llevar.
Debo reconocer que no sabía nada de la película (ni tampoco había mostrado interés por ella), nisiquiera de que se había estrenado ya, simplemente sabía que existía y punto, pero animado y sorprendido de su éxito en San Sebastián y apoyado por esos abucheos recibidos en la recogida del premio, y las malas críticas que estaba cosechando no tuve más remedio que correr a verla, cosa de la que no me arrepiento para nada. La peli comienza con unos letreros que nos resumen la historia de Augéras y nos introducen en la trama, para continuar con una voz en off (preciosa la voz y el idioma) que nos va narrando en tono poético lo que las imágenes muestran. Aquí da comienzo nuestro viaje, un viaje en el que seremos un grupo de exploradores en busca de un "tesoro incalculable", un pintor cuya obra ha sido destruida e incluso un soldado abandonado por su grupo que se buscará la vida como bandido, unos personajes con mucha personalidad pero que ante todo, son personas. Y esque la naturalidad que desprende el film es sorprendente, gracias en parte al reparto nativo e inexperimentado, el director es capaz de coger y plasmar esas vidas que tan lejos nos quedan, y hacérnoslas llegar cómo si de las nuestras propias se trataran, cosa que se muestra por ejemplo en situaciones cómo una charla en el coche entre ancianos sobre la vida en el mundo occidental o una conversación en el que un personaje intenta llevarse a la cama a su prometida.
(sigo en spoiler por falta de espacio, no porque los haya)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler:
Pero dejando de lado ésto, otro de los puntos fuertes del film es, que la película no pretende ser del todo seria, cosa que se refleja en los diferentes golpes de humor (descacharrantes por cierto) y en el ambiente a comedia poco convencional que se respira en buena parte del metraje (es dudoso decidir a qué género pertence; aventuras, comedia, drama, western....yo me quedo con un poquito de cada uno) y que hace su visionado más ameno. Además, los escasos 80 minutos que dura saben a poco y es imposible decir que es aburrida, porque se lo pasa uno genial viéndola, aunque claro, también da de que pensar, puesto que está narrada de una forma poco convencional que a veces crea confusión y que a más de uno hará perderse y maldecir a la familia del director, aunque ellos no tengan la culpa.
Llegados a este punto sólo puedo alegrarme de que ganara la concha de Oro, no sólo porque tiene calidad de sobra cómo para merecerla, sino porque creo que este tipo de películas pasan desapercibidas por la cartelera y que gracias a este galardón, por lo menos ésta tendrá un poco más de presencia. Dicho ésto, solo me queda recomendársela a todo el mundo que quiera ver un producto "diferente" y dejarse llevar por un cuento (citando su sinopsis) sobre un pintor, que también es legionario, escritor, pistolero, santo, ladrón, diablo.... ¿o una mezcla de todo ello?
Baco  |
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