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| 22 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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“Sorgo Rojo” esta rodada con la pericia que Yimou imprime a todos sus proyectos. Aunque la historia puede aburrir en determinados momentos, la versatilidad con los planos y la fotografía imprime el sello personal del realizador chino y ameniza el metraje. Su inicio es prometedor. La voz en off no entorpece y explica, acompañado de bellas imágenes, los acontecimientos que dan origen al inicio de la película.
Jiang Wen, que luego volvió a trabajar con Yimou, es el personaje más trabajado, lleno de matices que le dotan de una mejor comprensión que a su compañera de trabajo Gong Li. La actriz, aún así, mejora con el metraje y su personaje, algo flojo en su inicio, se enriquece con el devenir de la historia.
La historia de las penurias de los trabajadores encargados de la elaboración del vino de sorgo bajo el mando de la viuda del jefe, se transforma en la denuncia de las vejaciones y crímenes a los que fueron sometidos los chinos por los japoneses. Y este giro en la historia, que reforma el interés, queda algo deslucido por la brusquedad del cambio argumental.
El final no me gusta. De nuevo mucha precipitación para que acontezca, para resolver la cinta, para dar un final a la historia. Pero esto no empaña una ópera prima tratada con delicadeza y fuerza visual.
Chagolate con churros 
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| 20 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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maguffi
San Pedro Alcantara (España)
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Su valoración:  |
10 de Diciembre de 2007 |
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A los 10 minutos veo la película con expectación (la voz en off, la secuencia del traslado de la novia, el asalto).
A los 40 minutos la veo desilusionado y medio aburrido pero mantengo todavía la esperanza que Zhang Yimou me vuelva a sorprender (las primeras escenas de la bodega, La vuelta del abuelo borracho, lo de la meada para mejorar el vino....).
A la hora de película estoy desesperado, con ganas de dejar de verla, porque nada de lo que intenta plasmar el director me interesa, pero sigo viendola porque me resisto a dejar de ver una película de Z. Yimou, que tanto me ha emocionado con otras películas suyas como Vivir, El camino a casa, La linterna roja o Ju Dou, semilla de crisantemo.
Pero en los últimos 20 minutos, me doy cuenta que asisto a un esperpento de película, que ni el propio director se cree, que intenta con las escenas de la invasión Japonesa, encuadrarla en un contexto histórico y adornarla con alguna escena dura (la de la tortura de los prisioneros) que llame la atención del espectador y produzca algún tipo de emoción en él, y como broche final lo de la emboscada con el vino que roza el ridículo más espantoso.
Como conclusión, decir que es una película muy aburrida, que se me hace muy, pero que muy larga, y en muchos momentos me parece hasta absurda.
maguffi 
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| 14 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Sersolo
Malealea (Lesotho)
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Su valoración:  |
27 de Febrero de 2008 |
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"Sorgo rojo" fue la primera obra de Zhang Yimou, y en su primera incursión en la dirección, ya contó para el papel protagonista con Gong Li, quien también se estrenó en la gran pantalla. Zhang Yimou se estrenó a lo grande y ganó su primer premio internacional, ni más ni menos que el Oso de Oro en el Festival de Berlín, todo un logro.
La película narra los andares de una joven (Gong Li) que es vendida por su padre al dueño leproso de una destilería de vinos, a cambio de una mula. La joven se enamora de un bruto trabajador cuando iba camino de casarse con su prometido. La historia es narrada por el nieto de la joven y está ambientada entre finales de los años veinte y la invasión japonesa.
El film comienza con energía, para luego pasar a ser más calmado y comedido y finalizar con gran fuerza. Yimou aprovecha su pasado como fotógrafo para convertir la película en un encadenamiento de preciosas imágenes de tonalidades rojas. Sorgo rojo, sangre roja, tierra roja, atardecer rojo y eclipse rojo.
Yimou se recrea en la imagen sin entorpecer el curso de la narración. Un debut así ya lo quisieran la mayoría.
Sersolo 
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| 12 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Vivoleyendo
Huelva (España)
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Su valoración:  |
19 de Enero de 2008 |
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Otro gran drama de Yimou con el puro sabor a la China rural que se halla a las puertas del advenimiento de la invasión japonesa y la revolución comunista. Gong Li, su gran musa de los eternos ojos tristes, desborda una delicada sencillez que toca el espíritu con su dignidad y la expresividad de esa mirada insondable. Basta un gesto de su rostro, una sonrisa, para iluminar toda la pantalla; y sus oprimidos silencios son suficientes para hacernos llegar sus temores y sus dilemas.
Por unos campos cubiertos de sorgo, viaja esa muchacha hacia un matrimonio deprimente. Pero el destino da muchas vueltas y el amor de otro hombre, sencillo y visceral, cambiará su sino.
Los ciclos del sorgo marcan el ciclo de la existencia. El proceso de elaboración del rojo vino de sorgo se repite año tras año. Jiu-er (la muchacha), su familia y los demás que forman parte de sus vidas centran sus esfuerzos en ese rutinario, extraño y casi milagroso proceso de convertir el sorgo en vino. Ceremonias y cantos celebran el éxito y alaban al dios que permite la prosperidad de quienes elaboran su rojo néctar, tan venerado y apreciado.
Pero la tranquilidad de las estaciones que transcurren en su previsibilidad habitual, se rompe con la invasión de los japoneses.
Los tonos de intenso rojo, simbólico y envolvente, abundan en buena parte de las escenas. Un rojo encendido, reflejo de las pasiones que bullen en el aire. El rojo de un desgraciado velo de novia. El rojo del amor, impetuoso por parte del enamorado, y contenido por parte de ella. El rojo del atardecer sobre los campos. El rojo del vino. El rojo de la sangre derramada, mezclada con el vino. El rojo de un doliente eclipse de sol que llora a los muertos.
La inclinación de Yimou hacia este color es muy recurrente en sus filmes, y siempre adquiere sutiles significados que van más allá de lo visual y que influyen en las emociones del espectador.
La música se compone de melodías instrumentales chinas y de canciones populares que introducen de lleno en la estupenda y natural ambientación, dominada por los parajes naturales y los rudimentarios asentamientos humanos.
Naturaleza como símbolo de vida y de pasión que se renuevan; tierra y polvo; sudor, esfuerzo y trabajo constante; y la lucha por lo que se ama.
La dureza y la hermosura de vivir.
Esta película gana mucho si se ve en versión original subtitulada. Recomiendo verla en ese formato, pues podemos captar los tonos e inflexiones de las auténticas voces chinas, y merece la pena.
Vivoleyendo 
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| 8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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jairechu
Avila (España)
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Su valoración:  |
5 de Agosto de 2008 |
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Yimou debió decidir saltarse el proceso normal de aprendizaje y estrenarse a lo grande, con un film redondo que iniciaba una de las filmografías más regulares, personales y brillantes de las últimas dos décadas. Y es que si ya hay algo que despunta en su primera película es su extraordinario sentido para lo visual, para lo simbólico y para el retrato de mujeres, tres aspectos que serán comunes a muchas de sus obras posteriores. Ya se percibe en Yimou un casi obsesivo gusto por los pequeños detalles, que empiezan pareciendo meros caprichos del director para terminar convirtiéndose en elementos imprescindibles en la narración (el campo de sorgo, los tazones, el vino, la puerta de la colina…), haciendo que el relato adquiera una estructura circular. Lo mismo ocurre con su tratamiento del color, en el que demuestra una sensibilidad especial para utilizarlo como elemento dramático de entidad en la narración, en este caso el rojo, omnipresente en el metraje desde las mismas letras del título del film o en las terrosas tonalidades del paisaje, el color del vino de sorgo o de la sangre. Los encuadres están cargados de belleza, tanto en los planos generales como en planos más cortos, que se benefician de un enorme trabajo de fotografía. Una de las cosas más fascinantes de este primer periodo de Yimou es la sutileza con la que trata el aspecto socio-político, provocada por la rígida censura china, proponiendo cierto juego de interpretación sumamente estimulante. Pero incluso desde el lado estrictamente dramático muestra unos personajes sólidos, a veces contradictorios pero enormemente reales y creíbles. En especial el personaje principal, magníficamente interpretado por una debutante Gong Li, es indudablemente parte del personal universo femenino de Yimou. Sorgo Rojo se mantiene a día de hoy como uno de los debuts más brillantes y fulminantes del cine en las dos últimas décadas, abriendo el camino a una obra diferente, personalísima y de gran belleza visual que ya alcanza la mayoría de edad desde su mismísimo inicio.
jairechu 
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