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| 166 de 182 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Tony Montana
Sevilla (España)
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Su valoración:  |
20 de Abril de 2006 |
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Si a mi me preguntasen si una de las dos partes de El Padrino es mejor que la otra, hace unos años habría dicho que la I, pero tras revisionarla varias veces, me he dado cuenta de que no pueden separarse, pues las dos alcanzan unas cotas de perfección en todos los aspectos casi nunca alcanzadas en el cine. Son dos historias aparentemente indepenientes una de otra, pues ocurre en lugares distintos, los protagonistas cambian en su gran mayoría y las tramas son diferentes. Pero hay un nexo de unión: Michael Corleone.
Ambas peliculas nos muestran a la Mafia en sus altas esferas, pero esta segunda parte nos muestra sus consecuencias. Aquellos que decían que la primera parte glorificaba a los gangsters tuvieron su reprimenda, pues esta cinta muestra para mi el desencanto del propio Coppola con su famosa trilogía, pues hizo la película casi obligado, y estuvo a punto de ser sustituido del mando de la pelicula por un entonces joven Martin Scorsese. Mucho más oscura, y con una trama quizás más negra y complicada, Coppola nos empieza mostrando a un Michael en el cénit de su poder, temido por todos, y nos acaba demostrando un Michael desgarrado por el dolor, convertido en un asesino que no tienen en cuenta ni la propia sangre, y anteponiendo la Familia a la familia. El hace las cosas ciegamente, pensando en que eso puede beneficiar a su familia, cuando en realidad lo que hacen es distanciarlo más y más, pero cuando se da cuenta es demasidao tarde... Y a todo ello se le añade el nacimiento del primer Don Corleone. Una historia que por sí sola alcanza una profundiad que para sí quisieran bastantes películas. Y una ambientación única, que sirve de constraste para mostrar las formas de ser de padre e hijo, uno basado en el honor, y el otro en el mero asesinato y el miedo. Aunque también esta película es una crítica a una sociedad americana que ocultaba sus problemas bajo una capa de corrupción de la que poco se sabe.
Y para unir dichas historias, Coppola hace gala de un dominio del montaje sencillamente extraordinario. La manera tan perfecta con que nos cuenta ambas historias y las une son dignas de una tesis, ya que jugar así con el tiempo de una película sólo está al alcance de muy pocos privilegiados. Amén de un apartado técnico que quita el sentido. Una película perfecta, acompañada de un diseño de producción único, una banda sonora primorosa, una fotografía excepcional, y el ya comentado genial montaje. Y unas interpretaciones que alcanzan la perfección. Si interpretar a Vito no fue fácil, el hacerlo una segunda vez y por otro actor es digno de alabanza. Y cómo no, Michael. Que Pacino no ganara el oscar es sencillamente de broma. Su interpretación es de las mejores de la historia del cine. Maravillosas Talia Shire y Diane Keaton, un personaje más importante en la trilogía de lo que muchos creen. Y un John Cazale que sobrecoge en cada plano. Amén de Duvall, con un personaje de mayor importancia en la trama.
Visionado obligatorio.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Mi escena favorita de la historia del cine: el falso perdón de Michael a Fredo. La mirada de Michael le hiela la sangre a cualquiera. Un auténtico asesino sin sentimientos.
También a destacar ese maravilloso final recordando los buenos tiempos de los Corleone en Nueva York, donde Michael ya demostraba que era diferente a su padre y al resto de sus hermanos.
Tony Montana 
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| 62 de 69 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Después de 169 críticas no creo que haya nada más que añadir a lo que acertadamente habéis apuntado la mayoría. ¿Qué parte de “El Padrino” es mejor, la primera o la segunda?, bien…creo que la respuesta está clara. La trilogía del Padrino es LA MEJOR TRILOGÍA DE LA HISTORIA DEL CINE, ahora bien, sus dos primeras partes son obras maestras absolutas, entendiendo por absolutas que lo abarcan todo y que cinematográficamente tocan techo, por lo que no compiten, y aunque funcionen por separado en la más absoluta perfección, se dan la mano, se abrazan y junto al cierre que supuso “El Padrino III” conforman lo que a mi juicio, sin más preámbulos ni circos, es EL CINE.
Cada una de estas partes con sus particularidades pero como parte de un todo, personalmente, son magistrales las dos y ninguna supera a la otra, en cualquier caso la completa. Como debe de ser hay diversidad de opiniones en cuánto a quienes les gusta más la primera o la segunda, diversidad por ver a Brando o a Robert de Niro, diversidad por el disfrute de la gran obra maestra del drama mafioso o de la mejor precuela y secuela de esta primera parte en la misma película. Porque el Padrino II es básicamente eso: un 2x1 en calidad, dos excelentes películas que conforman una obra maestra sin discusión, las dos mejores películas en bloque que solo la mano maestra de Coppola pudo haber realizado; porque no nos engañemos: el cineasta echó en esta segunda parte toda la carne a la brasa y el resultado fue la mejor carne que nunca comimos; la mejor segunda parte de una obra maestra que nunca vimos ni veremos, y qué engrandece el cine a términos hasta entonces insospechados.
Coppola sabía que, posiblemente, había creado la OBRA CUMBRE del cine. Por esto mismo, a Francis se le reían las tripas cuando en 1990 realizó el Padrino III, ya que aún siendo un film muy bueno y un cierre de trilogía dignísimo y espectacular, sus detractores se le echaron encima porque “no estaba a la altura de las dos primeras”, y la opinión de Coppola al respecto era... ¡¡¡JA!!! porque él ya sabía que ese nivel de las dos primeras era inalcanzable, lo sabía. Con el paso de los años ganó el prestigio; tardío, eso sí, pero muy merecido. LA TRILOGÍA de "EL PADRINO", en una palabra: INSUPERABLE.
(SIGUE EN SPOILER SIN DESVELAR NADA)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: De esta segunda parte podría escribir un libro, pero sólo anotaré que muy rara vez una película tuvo una dirección tan exquisita, un guión tan completo y elaborado y unas actuaciones… ¡ay!, que actuaciones: Robert de Niro se fusiona con el personaje de Vito Corleone, me atrevería a decir, al mismo nivel que en la primera parte lo hizo Marlon Brando, y esto no es decir poco; Al Pacino, en la que seguramente sea su mejor actuación, nunca nos transmitió tanto miedo, nunca un beso como el suyo tuvo ese poder de impacto psicológico y visual. Talia Shire, Diane Keaton, Robert Duvall…, que vamos a decir de estos monstruos de la interpretación que no hayamos dicho antes, pues que son grandes, muy grandes…
¿Y John Cazale?, en fin.., puro sentimiento. Solo un actor como Cazale, por el que siento un sincero respeto, con esa personalidad suya tan característica, podía dar vida al personaje de Fredo, fusión absoluta entre el actor y el personaje, increíble. Los acérrimos defensores de Cazale sabemos muy bien que "El Padrino" nunca hubiera sido lo mismo sin él. Se fue demasiado pronto de este mundo, una verdadera lástima...
En conclusión: Esta segunda parte de "The Godfather" es una película imperecedera, magistral e imprescindible. Si aún no la has visto no se te ocurra perdértela.
Christopher_Moltisanti 
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| 76 de 106 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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alexos
madrid (España)
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Su valoración:  |
9 de Mayo de 2006 |
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La obra cumbre de la historia del cine. Superior a la primera por la recreación de la infancia de Vito y su posterior ascenso en el mundo de la mafia, interpretado por un magistral Robert de Niro, actuación que la valdría un oscar, y que lo llevaría al estrellato, siendo considerado hoy uno de los mejores actores de todos los tiempos, sino el mejor. Al Pacino hace la mejor actuación de la historia del cine. Un alarde de saber actuar que lo consagraría en el mundo del cine como uno de los mejores actores de la historia, con una sólida carrera cinematografica al alcance de muy pocos. Su actuación es magistral, soberbia, poderosa, como también lo fue en la primera, pero en esta la supera con creces. Esa mirada de hielo que te estremece cuando la ves y te hiela la sangre, te penetra como si dos cuchillos te apuñalaran, esa pasividad cuando se encuentra enfrente de su mujer es histórica, una de las mejores imágenes de la historia del cine; también magistral ese beso con el que condena a su hermano Fredo, simplemente espectacular... Estos son algunos de los detalles que hacen de Pacino un mito, una leyenda. En cuanto a la dirección me quito el sombrero. Espectacular Francis Ford Coppola, sin duda su trabajo más logrado. El filme rebosa perfección, la fotografía magistral y la banda sonora un clásico, la banda sonora que mejor se conjunta con las imagenes. Jamás había visto una película con una banda sonora más brillante. Coppola hace unos flashbacks entre Michael y su padre Vito indispensables, soberbios. En cuanto al guión, puede que jamás se haya escrito ni se escriba un guión mejor. Espectacular Coppola y Puzo. Sencillamente la mejor pelicula de la historia del cine, una décima por encima de su predecesora, dos películas que son sin lugar a dudas la cima cinematográfica de toda la historia (la tercera , siendo por mucho la peor de las tres es un película soberbia. Una de las mejores de los 90). Sin palabras.
alexos 
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| 52 de 63 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Servadac
Madrid (España)
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Su valoración:  |
23 de Diciembre de 2009 |
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[Secuela]
Michael Corleone vive confinado entre los cuatro márgenes de un Rembrandt. Es un retrato de familia. El claroscuro lo separa del entorno.
[Precuela]
Don Vito empieza desde cero. Construye su linaje, pieza a pieza. Sonríe satisfecho. Su inteligencia es sobre todo emocional. Lleva el as de la violencia en el reverso de la manga.
[Secuela]
La tela se ensombrece con el paso de los días. Michele trata de salir fuera del cuadro. Quiere rasgar el lienzo con los dientes. Golpea. Y cada golpe es una sombra más en la pintura.
[Precuela]
Respeto, fuerza. La oferta irrechazable. El odio es un caudal que desemboca en la venganza.
[Secuela]
Lo que empezó siendo un retrato de familia acaba siendo un cuadro de hombre solo.
Cernuda pone voz a la conciencia de Michele: "Cuando la muerte quiera / Una verdad quitar de entre mis manos, / Las hallará vacías..."
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spoiler: [Precuela]
Vito se sitúa en los tejados. Otea. Localiza a don Fanucci. Envuelve la pistola en una tela para amortiguar el sonido. Aguarda la llegada de su presa. La arrincona. Dispara. La tela empieza a arder. Sin ese fuego accidental no se comprende el personaje. La escena es un ballet con música de fiesta. El ritual de caza de un halcón.
[Secuela]
La madre ha muerto. Michael entra muy despacio. Abraza a Fredo y con los ojos lo sentencia. Sin ese hielo no se entiende el personaje. El sicario asiente. Será una muerte limpia y religiosa. Una pavana fúnebre. Con el asesinato de su hermano, Michele entrega el alma. El ritual sombrío de la hiena y el poder.
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En esas dos secuencias, Coppola alcanza el cénit de su arte. Aún me dura el doble escalofrío.
Servadac 
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| 40 de 56 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Grandine
Sitges (España)
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Su valoración:  |
13 de Diciembre de 2007 |
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Y allí estaba, acomodado en su butaca, atravesando con su fría e implacable mirada a cualquiera que estuviese cerca, atravesándonos a nosotros, mientras su rostro, impertérrito, cortaba el más mínimo atisbo de contacto que pudieran querer tomar. Y así pasaron los días, uno tras otro, mientras los ojos de sus seres más cercanos se apiñaban entorno a él y visulmbraban admiración, apego, emoción, respeto y multitud de virtudes más que sólo podrían ser destacadas en muy pocos hombres... hasta que un día todo se marchó, el sentimiento se desestabilizó, la cuerda se tensó y la relación se rompió, en cambio, su tez seguía impávida, como el primer día, como desde el primer aliento a partir del cual comprendió que su lugar era importante, vital, trascendente. Y siguieron pasando los días, la desolación llegaba, la tristeza se apoderaba del más mínimo recóndito salón de aquel lugar, en cualquier instante y sus facciones se mantenían duras, impasibles, pero hasta lo más duro se resquebraja, y llegó el momento, sus ojos amanecieron cristalinos y su memoria retrocedió hasta aquel preciso instante, el instante que le hablaba sobre sus errores, le acometía en todos aquellos fallos que había ido apiñando tras una y otra decisión erronea, y nos mostraba esa cara de la moneda que esperabamos, que ansiábamos, porque sabíamos que no era tal la contundencia ni el empeine, que tras todo aquel monumento construido a base de vivencias y momentos rotos, también se encontraba un ser con sus debilidades, capaz de reconocer porque en los labios de sus semejantes ya no se dibujaba una sonrisa, y capaz, también, de retroceder, de recordar con el objetivo de desvelarse a sí mismo, que durante todo aquel tiempo, no era quien había creido ser, que sólo era uno más, uno más en la mesa de la cocina, uno más en el inmenso caserón, uno más en la apagada ciudad, y así lo capturó su rostro, desgastado y casi al borde del arrepentimiento, sin apenas mover un músculo...
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: y revolviendo en su memoria, volvió a aquel pequeño barrio de New York, a Little Italy, a aquel lugar donde su padre había luchado y había superado la adversidad por alcanzar un escalón más alto, por poder llevar a su casa un pedazo de ilusión y todo lo necesario para persistir en aquel ambiente viciado y gobernado por unos pocos, por sacar a su menuda y cálida familia de aquel lugar, y ofrecerles algo mejor, sobreponiéndose a todos los golpes que el destino había marcado en su escueta trayectoria y escalando con humildad, perseverancia, esfuerzo, inteligencia y un buen manojo de cualidades que harían de aquel tipo toda una figura, una figura admirada y respetada, una figura que sabía qué decisiones tomar, como hacerlo y como manejar los hilos a su alrededor, compartiendo toda la felicidad que aquel terreno que había estado cultivando, y sobre el que había vertido sudor y sangre, le había reportado, y comprendiendo que, ante cualquier tipo de treta o negocio, lo más importante eran los seres que le rodeaban, porque le alimentaban con sus sensaciones y sus sentimientos, y porque le hacían mantenerse vivaz, entero y fuerte, logrando que el coloso que había sido días atrás, durante sus mejores años de vigor, no quedase en el olvido, no se marchitase como una simple flor cuyo periplo termina, y fue gracias a ello, gracias a todos esos recuerdos, cuando el pequeño de los Corleone comprendió donde se hallaba su fallo, y con la mirada ya temblorosa y desviada, no pudo más que bajar ligeramente su mentón, apesadumbrado, y comprender que nuevas eras llegarían.
Grandine 
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