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| 8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Mágica, entrañable y divertida aventura pergreñada por la mente del siempre sorprendente Takashi Miike.Una fábula que contrapone la vida urbana estresante y gris con la apacible y sencilla vida de una aldea. Para ello Miike se vale de los personajes de un ejecutivo y un Yacuzza, ambos japoneses, que se ven obligados a perderse en lo más profundo de las montañas chinas por motivos de trabajo. Allí encontraran un pueblo mágico que esconde un secreto asombroso que cambiará sus vidas para siempre.
Una fotografía preciosa y una ambientación impecable, actores correctos y guión elaborado e imaginativo, solo decae levemente en la última media hora.
Lo mejor: Los paisajes y la historia.
Lo peor: Como siempre, que en España no esté editada en dvd.
kikujiro no natsu 
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| 6 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Caith_Sith
Salamanca (España)
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Su valoración:  |
12 de Agosto de 2008 |
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La gente pájaro de China... nombre extraño, digno de Takashi Miike. La película sin embargo es poco habitual de un director que ha acabado alguna de sus películas más serias haciendo explotar el mundo, convirtiendo a sus personajes en un robot gigante o haciendo a una mujer parir a un hombre de 30 años. Aquí, Miike se dedica a narrarlos la aventura de dos japoneses en un poblado chino apartado de la sociedad, para presentarnos una reflexión perfecta de la búsqueda de uno mismo.
Los dos personajes principales son fantásticos y aportan realismo a una historia que, pensándolo fríamente, es un poco absurda. El descubrimiento de que en dicho lugar se cree que la gente puede volar -aunque nunca se ve directamente-, sirve como añadido "freak" que simboliza la libertad que alcanzan los habitantes del lugar, dando como resultante un cóctel mucho más cercano a Takeshi Kitano que a Takashi Miike. Una cinta ejemplar, indudablemente la mejor de este director, junto a la surrealista y gamberra Sukiyaki Western Django, aunque indudablemente Bird People in China gustará mucho más al público en general. Su tramo final es, así mismo, apoteósico, hasta llegar a unos últimos minutos donde se dan algunos de los mejores momentos del cine japonés reciente.
P.D: Irónicamente, la película más redonda de Takeshi Kitano, "El verano de Kikujiro", también es de este año.
Caith_Sith 
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| 3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Alb81
La tontería (Bahamas)
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Su valoración:  |
29 de Junio de 2008 |
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Sensible trabajo del polivalente Takashi Miike. Prolongación del mito de Ícaro y reafirmación de la fascinación que siente el hombre por volar, un intento de alejarse de los males terrenales. Fabulosos paisajes, exuberantes y frondosos.
Interesante el personaje del yakuza. Después de haber visto unas cuantas peliculas de Miike y otras tantas de Kitano, empiezo a pensar que estos tipos conflictivos sirven de contrapunto comodín en varias películas de estos directores.
Alb81 
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| 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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smoke_weed
weed city yeah hahaha (España)
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Su valoración:  |
16 de Agosto de 2011 |
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Me tiene totalmente entregado este director, despues de haber visto Audition, Gozu, Ichi the Killer y alguna mas de Miike no esperaba una película como The bird people in China.
Miike consigue crear una atmósfera de cuento, con maravillosos paisajes, un pueblo de fantasía, y una pareja formada por un tímido empresario y un yakuza que nos hará sonreir en mas de una ocasión.
Una de mis película preferidas de este gran director que no debeis pasar por alto.
smoke_weed 
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| 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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The bird people of China, es lo opuesto al típico cine de Miike como puede intuirse con sólo leer el resumen argumental de la película: un joven empresario japonés viaja a una remota provincia de China para revisar lo que parece ser una valiosísima veta de jade, en el camino se le une un veterano, violento y traumatizado yakuza a cuya banda la empresa del joven debe dinero y que ha viajado para confirmar las posibilidades de cobro del mismo. Tras un viaje largísimo y accidentado, en el que aprendemos mucho sobre las no siempre evidentes diferencias entre chinos y japoneses, llegan a una villa casi medieval en un paraje hermosísimo en el que el tiempo parece haberse detenido y donde existe una rara obsesión por el vuelo. Allí ambos personajes cambian, aunque el argumento es irrelevante en relación a una película cuyo principal, aunque no único, valor es la belleza visual, capaz de hacer enrojecer de vergüenza a cualquier película de Francis Ford Coppola. Con esta película el director demuestra que es capaz de asumir una narración ortodoxa de forma rigurosa, consciente y prescindir de elementos tan pisoteados por él en otras ocasiones como la psicología de los personajes o la más básica coherencia dramática
Una de las lecturas de esta película es como la fuerza de la belleza puede cambiarlo todo, el personaje que encarna al Yakuza se muestra como una persona fría, fiel a sus principios, es el típico personaje de cualquier película de Miike que no hace más que representar la degradación total de una sociedad privada de emociones y metas. Una vez que llega a ese paradisíaco lugar cambia completamente. Influenciado por el lirismo, la belleza de la madre naturaleza y esa rara cultura milenaria dedicada al estudio de la capacidad de volar, se va transformando poco a poco en el ermitaño encargado de preservar ese lugar frente a la civilización, olvidando no solo la deuda sino también su pasado Yakuza.
El director muy criticado en otras ocasiones por la baja calidad del montaje de sus películas (debido quizás a su alta productividad) demuestra que es capaz de hacer una película con una buena técnica y unos planos generales y panorámicas bellísimas.
En conclusión es una película cargada de humor, fantasía y sobre todo unas pretensiones artísticas que consigue perfeccionar de tal forma que nos hace ver la belleza de un mundo que poco a poco va perdiendo fuerza a golpe de ladrillo. Takashi Miike no hace más que mostrarnos una sociedad por la cual, la civilización ha pasado de largo llevándose consigo el horror y el terror que ello conlleva. Sin embargo sus hombres-pájaro siguen volando y recordándonos, más armoniosos que la ultra-violencia de sus otras películas, que las auténticas sensibilidades rara vez se limitan a un sólo color expresivo.
Pedro Carrasco 
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