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| 24 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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jastarloa
Madrid (España)
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Su valoración:  |
30 de Julio de 2006 |
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Le cuesta arrancar. En la primera parte la presentación no resulta demasiado interesante, así que los actores tiran del carro como pueden. Pero poco a poco el guión va encontrando su lugar y el director consigue lo que perseguía.
Mi parte favorita es la dramática, pero no porque me acongoje, como dice alguno de los críticos profesionales, sino porque en ella intervienen los mejores actores, que consiguen llenar a sus personajes de matices y delicadeza. La química entre Chiwetel Ejiofor y las dos mujeres de su triángulo amoroso es inmejorable.
La trama cómica tampoco está mal, aunque Will Ferrer estropea alguno de los chistes.
Finalmente, Allen logra que su compleja y arriesgada propuesta sea un acierto; sin renunciar a su estilo discursivo, consigue innovar más que todos esos directorzuelos vanguardistas experimentales que no saben ni lo que tienen entre las manos.
jastarloa 
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| 19 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Yago Rojo
Valladolid (España)
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Su valoración:  |
25 de Julio de 2006 |
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La verdad es que ambas historias desconciertan un poco, porque la que es en plan dramático no llega a tal, y la que es en plan comedia tampoco llega como tal. Teniendo en cuenta que la película se basa en un cuarteto cenando que habla de cómo se puede enfocar una misma historia de manera dramática o cómica, y los ejemplos son las dos historias que nos muestran, pues no me parece a mí que se logre el objetivo completamente. Y no me refiero a que el drama te tenga que hacer llorar para serlo, o con la comedia acabes con dolor diafragmático. Sí que hay diferencias notables entre una historia y otra (la manera de contarla y determinados detalles de la misma), pero no encajaría a ninguna historia en su género de una manera tan clara y directa como parece vendernos.
La película resulta interesante por ver como se puede contar lo mismo de distinta manera, aunque se alteren algunos factores. También es interesante el diálogo del cuarteto que está cenando y cuenta las historias, muy filosófico y humanista. Pero creo que podía haber sido más de lo que es.
Yago Rojo 
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| 13 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Miquel
Palma de Mallorca (España)
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Su valoración:  |
13 de Agosto de 2009 |
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Último film de Woody Allen rodado hasta la fecha en EEUU. El guión es original de Allen, que trabajó en él durante un mes. Se rueda en escenarios exteriores (Central Park, Hipódromo de Belmont Park, excursión a The Hamptons en Long Island) e interiores (apartamentos, bares ...) de NYC, con un presupuesto estimado de 12 M USD. Producido por Letty Aronson (hermana de Woody Allen) para Fox Searchlight, se proyecta por primera vez en público el 17-IX-2004 (Festival San Sebastián).
La acción dramática tiene lugar a lo largo de varias semanas del otoño de 2003 en Manhattan (NYC). En un bistró (establecimiento popular francés en el que se sirven refrescos, bebidas, pastas y comidas económicas) cuatro personas (tres hombres y una mujer) discuten sobre la esencia de la vida. Spy (Shwan), comediógrafo de profesión, opina que la vida es esencialmente una comedia. Max (Pine), dramaturgo de profesión, cree que la vida es esencialmente una suma de tragedia y drama. El tercer compañero esboza una historia, la de Melinda (Mitchell), que le han contado unos amigos, para ponerlos a prueba. Una joven mujer, separada, privada de la custodia de sus 2 hijos, tras una dura experiencia personal regresa a NYC, donde nació, para apoyarse en el afecto y comprensión de sus dos amigas de la infancia y de toda la vida, Laurel (Sevigny) y Cassie (Smith). Laurel, casada con el actor Lee (Miller), es profesora de música para personas sordas. Cassie, casada con Peter (Orth), abogado, está embarazada. Los dos matrimonios son amigos de la pareja formada por el actor Hobie (Ferrell) y la productora de cine independiente, Susan (Peet).
Los dos escritores desarrollan la historia del compañero de modo diferente: uno le da el tono de drama y el otro el de comedia. Las intervenciones pares son trágicas y las impares son propias de una comedia de humor. La protagonista de las dos versiones es Melinda Robacheau (apellido de la madre) (1), que tiene una manera de ser y una personalidad diferente en cada una de ellas. En la historia dramática es insegura, está emocionalmente rota y es autodestructiva. Ha intentado suicidarse y no para de fumar, beber y tomar pastillas (tranquilizantes y antidepresivas). En la historia cómica se muestra segura, afronta las cosas con presencia de ánimo y buen humor y, pese al bache emocional del momento, respira felicidad interior.
El film suma drama y comedia. Alternado los dos enfoques, el film trata temas habituales del realizador, como la fragilidad del amor, las debilidades de la pareja estable, la infidelidad conyugal, la incapacidad de comunicación, la complejidad de las relaciones de pareja, la búsqueda del amor, el enamoramiento, los celos, las segundas oportunidades, la soledad, la ruptura (traumática o amigable), etc.
(Sigue sin “spoilers”)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Añade reflexiones sobre la fantasía como elemento capaz de modificar la realidad, el proceso de creación artística, la variedad de los métodos y procedimientos creativos. Establece la validez equivalente del drama y de la comedia y la complementariedad de ambos como medios de representación artística de la realidad. Por lo demás, el film constituye una revisión y a la vez un resumen de la obra completa del realizador y la visitación de sus géneros habituales: comedia (incluida la comedia alocada), drama y comedia dramática. Contiene discretas referencias a sus películas “Delitos y faltas”, “Poderosa Afrodita”, “Interiores”, “Annie Hall” y otras.
El guión combina fluidez y complejidad. Integra bien en la acción los diálogos. La historia respira contemporaneidad: habla del presente, de personas actuales , de problemas de hoy. Los personajes lucen naturalidad, sinceridad y realismo. Los cortes de las historias se presentan bien ensamblados: no hay saltos, ni discontinuidades, ni fricciones, ni pausas de espera. En este sentido, el trabajo del realizador consigue unos resultados excelentes. Pese al protagonismo de Melinda, la obra es una pieza coral en la que el grupo tiene una importancia capital y las relaciones que se establecen entre los componentes del mismo son relevantes a efectos del desarrollo general del relato. El trabajo se aparta claramente de los modelos teatrales y dispone el movimiento de los actores con la solidez cinematográfica propia de un maestro. El ritmo de la historia es intenso y gratificante. El montaje, a cargo Alisa Lepselter, colaboradora habitual de Allen, es magnífico.
La cinta contiene citas cultas tan oportunas como la novela “Madame Bovary” (de Flaubert), el dramaturgo Anton Chejov, los compositores Mahler y Bartok y otros. Demuestra su afición al cine clásico ofreciendo un corte de “Satanás” (“The Black Cat”) (Ulmer, 1934).
La banda sonora combina temas clásicos y de jazz. Los momentos duros se acompañan con temas de Stravinski (“Concierto para cuerdas”), los tristes con Mahler (“Sinfonía nº 2”), los de distensión con Duke Ellington y los sentimentales con Cole Porter. Los intérpretes reflejan las preferencias de Allen: Erroll Garner, Duke Ellington, Dick Hyman. La fotografía, de Vilmos Zsigmond (“El cazador”, Cimino, 1978), crea composiciones de dibujo equilibrado y clasicista, cuida con sumo cuidado los encuadres y presta especial atención a la combinación de colores, incluidos los dorados del vino blanco y los negros del tinto, normalmente situados en posiciones centrales de la imagen.
(1) Tras la serparación adopta el apellido de la madre en lugar de Nash (el del padre) por sus deseos de romper con el pasado.
Bibliografía
Jorge FONTE PADRÓN, “Woody Allen”, Ed. Cátedra, 500 págs., Madrid 2007.
Jorge ESPONDA, “Melinda y Melinda”, Cinencuentro, 9-VII-2005.
José A. TINDÓN, “Melinda y Melinda”, ‘El criticón’, (sin fecha).
J. A. SOUTO PACHECO, “Melinda y Melinda”, ‘Miradas de cine’, (sin fecha).
Miquel 
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| 20 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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burton
Santander (España)
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Su valoración:  |
12 de Diciembre de 2006 |
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La antepenúltima obra de Allen, es una enésima vuelta de tuerca en el esquema del planteamiento narrativo alleniano...
Nada de lo que nos cuenta en esta obra el maestro semita aporta algo nuevo al imaginario colectivo, sin embargo es la forma de narrarnos esta historia sobre la esencia de la vida como una dicotomía entre tragedia o comedia, lo que nos sobrecoge y nos deja una sensación chejoviana de la vida... su concepción de la misma como una pompa de jabón, corta y perecedera pero enormemente provechosa...
Como se dice en un momento de la cinta, "nadie dijo que la vida fuera fácil pero está ahí para vivirla, no para verla pasar..."
Melinda y Melinda nos habla del dilema de la vida como comedia y tragedia, pero no como compartimentos estancos sino como momentos alternativos de una existencia corta, en la que a veces nos sentimos desgraciados y otras veces menos desgraciados simplemente por tomarnos la vida con más filosofía y menos gravedad...
Tal y como muy bien lo expresa el escritor-ponedor y defensor de la esencia cómica de la vida como algo intrascendente y evasivo en comparación con la verdadera e intrínseca esencia trágica de la vida, cuando en un momento de la película dice lo siguiente; "Está apesadumbrado, está desesperado, tiene tendencias suicidas. Se dan todos los elementos cómicos..".
Como si la parte cómica de Allen entrara en conflicto con su parte más seria (algo que nos planteó de soslayo en su autobiográfica "Stardust memories"), aquella que se inspirara en gente tan profunda y admirada por el cineasta neoyorkino como Ingmar Bergman o Federico Fellini...
Al final de la película le ocurre lo que al personaje de "Los viajes de Sullivan" de Preston Sturges, cuando aquel director inicia una obra trágica por considerar lo cómico como vanal, y finalmente descubre que la comedia contiene más elementos artísticos y meritorios...
Premiada en el festival de cine de San Sebastián fue sin embargo menospreciada por la crítica y el público de EEUU acostumbrados a un cine más masticado y menos denso... con una fotografía donde lo único a reseñar respecto a sus anteriores trabajos es su colaboración con Vilmos Zsigmond fuera de Gordon Phillips, Di Palma, ó últimamente Reny Adefarasin o Sven Nykvist...la banda sonora contiene clásicos de algunos habituales de la filmografía alleniana, como Errol Garner, Duke Ellington ó Dick Hyman...
Quizá su complicado enrevesamiento narrativo rompa la cadencia rítmica del conjunto y distraiga la atención del espectador quien puede perder por momentos el hilo conductor, confundiendo ambas historias que además se solapan con continuidad y alevosía...
Lo cierto es que "Melinda y Melinda" mantiene el sello inconfundible de la factoría Allen, lo cual sigue siendo garantía de calidad...la obra aún con todo es cuanto menos
R E C O M E N D A B L E.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: En uno de esos bistrots importados de Francia, cuatro culturetas dramaturgos discuten sobre la esencia de la vida como una dicotomía entre comedia y tragedia...
En un momento dado uno de ellos propone una breve historia a desarrollar (una mujer que irrumpe en una morada cualquiera donde se está celebrando una cena de amigos) o bien como comedia, o bien como tragedia.
Dos de los dramaturgos-demiurgos de la mesa, exponentes de ambas tendencias, comienzan a filosofar construyendo sus propias historias.
EN LA TRÁGICA:
Un matrimonio formado por un talentoso y joven actor con problemas con el alcohol, Lee (Jonny Lee Miller) y su joven mujer, profesora de música para sordos, Laurel(Chloë Sevigny), están celebrando una cena de amigos con una pareja de amigos; la amiga de infancia de Laurel, la embarazada Cassie(Brooke Smith) y su marido, el joven abogado Peter(Zak Orth), y además otra pareja formada por un director de cine al que Lee ha invitado para ver si le "cuela" como protagonista en su última obra y su pareja...
De repente una amiga de infancia de Laurel y Cassie, Melinda(Radha Mitchell) se presenta de improviso en la velada con un aspecto deplorable...casada con un médico y madre de dos hijos, se fugó con un enigmático fotógrafo de nombre John San Giuliano que posteriormente le sería infiel con una modelo...loca de celos terminó por matarle...ahora tiene problemas con la justicia por la custodia de sus hijos...
Sus amigas intentarán liarla con un joven médico separado, pero no cuajará...
Finalmente se enamorará de un músico de raza negra Ellis Moonsong(Chiwetel Ejiofor), que terminará por engañarla con la propia Laurel que termian separándose del conflictivo y mujeriego Lee...
EN LA CÓMICA:
Un matrimonio formado por Hobie(Will Ferrell), un cocinillas y amo de casa, actor de vocación que acostumbra a interpretar sus personajes (el profesor Henry Higgins de "Pigmalión", ó "El tío Vanya" de Chejov) con cojera y su mujer Susan(Amanda Peet), una ambiciosa productora de cine que desea a toda costa conseguir que su invitado, el productor ejecutivo Steve Walsh(David Aaron Baker) respalde su nuevo proyecto...
De repente irrumpe en su casa en mitad de la cena la transtornada vecina de abajo. Melinda(Radha Mitchell), a quien su marido le acaba de poner los cuernos...
Susan intentará liarla con un guapo playboy Greg Earlinger(Josh Brolin) pero la historia no cuajará...
Hobie, insatisfecho sexualmente de su pasiva mujer, la cual termina pegándosela con el productor Steve Walsh, se enamorará progresivamente de Melinda a pesar de que ésta en un principio pase de él y se líe con un modelo, Billy Wheeler (Daniel Sunjata)...
Despechado, Hobie intentará llamar la atención de Amanda sin demasiado éxito hasta que final y sorpresivamente Melinda cae rendida a sus pies...
burton 
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| 10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Luther Whitney
Valladolid (España)
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Su valoración:  |
7 de Noviembre de 2007 |
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El comienzo es brillante, cuando en el transcurso de una velada entre amigos surge una pregunta de hondo calado: la esencia de la vida ¿es cómica o trágica? Dos de los comensales tienen puntos de vista divergentes, y a partir de los mismos datos de una historia real, cada uno construye su propia ficción de acuerdo a sus postulados antes expresados. Uno urde una comedia romántica. El otro, un drama.
La idea de alternar dos posibles filmes en uno solo es sin duda genial, más aún cuando en medio de ambas ficciones se intercalan fragmentos de la velada en la cual Wallace Shawn y Neil Pepe desarrollan ambas obras. Como espectadores, Allen nos sitúa en una perspectiva omnisciente no solo con respecto al proceso creativo sino también con respecto a las respectivas creaciones.
Por eso el bueno de Woody en esta película desempeña una labor más que de director, de titiritero que va dando paso a uno u otro relato, siendo Melinda el epicentro de todos ellos.
Se pueden distinguir varias dimensiones: una primera, en la que nos situamos nosotros como espectadores, una segunda en la que se propone el debate sobre la esencia de la vida –tema habitual del neoyorquino- y, por fin, una tercera dimensión dividida en dos mitades que constituyen el grueso del filme; es en esta donde surge otra de las temáticas recurrentes de Allen, la complejidad de las relaciones de pareja. Todo esto sin contar con la propia perspectiva del director con respecto a su creación y el impacto que ésta causará en el público.
Es como un juego de muñecas rusas.
Si bien este análisis resulta sumamente interesante y da muestra de la capacidad intelectual del autor, la película en sí falla para mi gusto en las historias contadas, pudiendo achacar al drama su falta de intensidad en ocasiones y a la comedia romántica sus carencias a la hora de encontrar un punto cómico por encima de las muecas de Will Ferrell –funcionan la primera vez, pero a la larga resultan repetitivas, convenciéndome cada vez más de que el único actor que puede hacer bien de Woody Allen es Woody Allen, por muchos álter ego que se busque-.
En conjunto me parece que una premisa estimulante es desaprovechada por no cuidar más las historias narradas, que resultan irregulares a pesar de algunos momentos excelentes.
Luther Whitney 
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