Todos los que no valoran esta película, todos los que se han reído, todos los que la encuentran casposa, todos los que la encuentran demasiado absurda, fantasiosa,…todos ellos tienen algo en común: nunca han trabajado en una oficina. Yo sí. Y me he partido de risa. Es lo que pasa cuando no conoces a los personajes, sino que los reconoces. Más que una comedia es casi una situación de cámara oculta.
Al margen de la catarsis que supone para el oficinista es cierto que flojea a ratos. No obstante, cuando termina te quedas con la sensación de que valió la pena. Algunos de sus golpes de humor son muy eficaces, y uno en concreto – solo uno, lo admito – es genial.
spoiler:
Lo de la impresora me hizo revolcarme por el suelo. Incluso aunque nunca hayas trabajado en una oficina, ¿quién no se ha peleado con esos aparatos?¿a quién no le dado ganas de coger un bate cada vez que escupía todo un taco de hojas de papel en blanco y luego decía “Error. No hay papel” y darle lo suyo? Y el final es perfecto: agridulce. Nadie pierde, nadie gana. La vida cambia, pero sigue.
Post Data: Vota a favor de esta crítica, por que es mi crítica. Es mía. Y no me gusta… no me gusta cuando votan en contra. Si votas en contra podría… podría quejarme en el foro Filmaffinity. Y poner una demanda… y… y… yo… podría prenderle fuego al edificio. Y echarte estricnina en el refresco. Y sal gorda.