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| 113 de 149 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Macarrones
Burgos (España)
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Su valoración:  |
27 de Junio de 2006 |
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Supongo que esta película es muy buena. Quiero decir, que todos los fotogramas son estupendos, cada uno de ellos es una obra maestra de la historia del cine y uno, más que ver una película, piensa que ha entrado en una especie de Museo del Prado del Cine, o mejor, en el British Museum o el Museo Egipcio de Turín. Porque la película es indescifrable, como si fuera un jeroglífico: todas esas imágenes en movimiento están al servicio de un embrollo monumental del que todavía no se ha descubierto la piedra Rosetta que lo haga inteligible. Si a uno no le importa no enterarse de nada y ver cómo se mueven en elegantísimo blanco y negro Bogart, Lauren Bacall y Dorothy Malone, ésta es su película. Destila clase por los cuatro costados y puede ser muy estimulante esa sensación de mareo o de borrachera que te da el sentirte zarandeado por el guión absurdo. Ahora, si uno es una mente cartesiana que aspira a entender racionalmente el mundo, mejor que vea otra cosa. "El sueño eterno" puede ser profundamente irritante y resultar una especie de sesión de diapositivas de cine negro, todas bellísimas pero mal ordenadas.
Macarrones 
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| 60 de 63 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Miquel
Palma de Mallorca (España)
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Su valoración:  |
22 de Enero de 2007 |
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Dirigida y producida por Howard Hawks, se basa en la novela "The Big Sleep" (1939), de Raymond Chandler, adaptada por William Faulkner. Se rodó en los WB Studios (Burbank). Se estrenó el 23-VIII-1946 (EEUU).
La acción tiene lugar en Hollywood y alrededores a lo largo de una semana, en 1944, durante la IIGM. Narra la historia del detective privado Philip Marlowe (Humphrey Bogart), al que el general Sternwood, padre de dos hijas, Vivian (Lauren Bacall) y Carmen (Martha Vickers) encarga la investigación del chantaje al que es sometido por un oscuro personaje, el librero Geiger, que le reclama dinero por presuntas deudas de juego de su hija Carmen. Marlowe, de 40 años, es un hombre duro, riguroso, implacable, serio y perspicaz. Vivian Rutledge, de 20 años, divorciada, es inteligente, astuta, seductora y aficionada a los juegos de azar. Carmen, de 17 años, es ninfómana y toxicómana.
La película, obra de crímenes, misterio e intriga, es un film de cine negro que contraviene algunos de sus cánones: no hay una sino dos mujeres fatales, no usa flashbacks ni voz en off, el héroe no es una persona desesperada, etc. Presenta una detallada exploración del submundo del crimen, tráfico de drogas, venganzas, juegos ilegales y extorsión, que recrea en ambientes densos, oscuros y opresivos. La trama es compleja y enrevesada: deja sin desarrollar lineas de acción, personajes y situaciones, en algunos casos intencionadamente y en otros para evitar problemas de censura. La obra contiene cálidas escenas de erotismo sutil, como la de Marlowe en la libreria que regenta una sensual e insinuante Dorothy Malone, la despedida de la taxista y las conversaciones a solas de los protagonistas en el coche y en el restaurante (sobre caballos). Es una película violenta, que hilvana una larga sucesión de asesinatos (hasta 7), por despecho, venganza, robo, error, etc. La química de Bogart y Bacall llena la pantalla de sensualidad y se erige en uno de los atractivos del film. La reiterada presencia de la muerte explica y justifica el título de la obra.
La música, de Max Steiner, aporta una partitura orquestal que realza la acción y enriquece los ambientes. Destacan los temas "Carmen", "Vivian", "Marlowe", "Walking" y otros. Añade la canción "And Her Tears Flowed Like Wine". La fotografía, de Hickox, en b/n, crea composiciones excelentes, presta atención a detalles que dicen más que muchas palabras, sitúa y mueve con precisión la cámara y consigue una sorprendente profundidad de campo. El guión constuye una historia absorbente, de diálogos abundantes. La interpretación de Bogart y Bacall roza la perfección. La dirección crea una obra de gran nivel, que enriquece con la aportación de humor, picardía, sensibilidad, ingenio y convicción.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: La sesión fotográfica a la que se somete Carmen, drogada y desnuda, en casa de Geiger, se sugiere mediante una liviana bata china, una silla chinesca y una cámara oculta. La homosexualidad de Geiger y de Carol Lundgren, se esboza en la referencia al asesinato del primero a manos del segundo por vengaza (celos).
Se hicieron dos versiones de la obra. La primera fue montada en 1945. A ella se añadieron algunas escenas y se alteraron otras, con lo que se obtuvo la versión que se estrenó en 1946. Ésta incide más en la relación Bogart/Bacall, se hace más ininteligible y es más rica en sutilezas y sugerencias.
Sean Regan fue muerto por Camen Sternwood por despecho, Lash Canino por Marlowe en defensa propia, Eddie Mars por sus hombres por error, Joe Brody por Carol Lundgren por venganza, Arthur Geiger por Owen Taylor por celos. ¿Quién mató a Owen Taylor?
¿El final de la película está en el descubrimiento de los asesinos o en el hecho de que se abra paso la posibilidad del amor de Marlowe y Vivian?.
Miquel 
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| 59 de 69 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Entrañable
Compostela (España)
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Su valoración:  |
4 de Noviembre de 2009 |
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"El sueño eterno" es una película, en mi opinión, fallida.
De hecho, ni siquiera sabría decir si es buena o mala, pero desde luego el regusto es de gatillazo (esto lo sé por un amigo que me ha comentado qué se siente, claro).
Bogart borda su papel, se le ve como pez en el agua con su personaje, de un carisma e ingenio brutales (atención a algunos diálogos, memorables). Bacall lo hace muy bien y la química entre ambos es arrolladora. En algunas escenas (aisladas) se palpa una conseguida atmósfera tensa y malsana, mientras que en otras (también aisladas) saltan chispas entre la famosa pareja de actores. La fotografía es buena y la dirección más que correcta.
De hecho, si uno pilla esta película en la tele por la mitad y se decide a verla un rato, lo más probable es que acabe pensando algo así como "vaya, parece una buena película, lástima haberla cogido ya empezada, mañana la alquilo".
Ahí está el fallo.
No es tanto un problema de que el argumento no se entienda como de que la película se centre en este. Es decir: muchas cintas de cine negro recurren a una historia enrevesada de la que comprendemos poco y casi nunca más que el protagonista (y a veces menos). Ahora mismo recuerdo haberme perdido viendo "Chinatown" o "L.A. Confidential", por ejemplo, sin que me molestase demasiado. "El meollo de la historia es lo de menos, ya lo entenderé del todo a la segunda vez, ahora disfrutemos".
Y es que yo, como espectador, no suelo exigir una total comprensión del argumento... salvo que la película se centre en ello.
De ahí que me parezca fallida, ya que creo que el error no es que el argumento sea enrevesado o directamente incomprensible, y tampoco creo que los guionistas y el director pretendiesen centrar la atención del espectador en una historia que, probablemente, no iba a comprender. Creo que esto es puramente accidental, un fallo más que un error de concepción.
Ese rollo argumental debería estar ahí como telón de fondo para la atmósfera y los personajes, y creo que justo eso se ha intentado. Peeeeero, probablemente por su naturaleza de adaptación literaria, se satura al espectador con continuos giros, montones de personajes que son clave en la trama y solo aparecen un par de minutos, datos y más datos. Las escenas de intención meramente narrativa, o mejor dicho, explicativa se agolpan una detrás de otra hasta que por fin llega alguno de esos momentos más atmosféricos o alguno de esos diálogos tan ingeniosos que uno agradece como descanso a tanto batiburrillo.
Me parece, por tanto, que el fallo está en una estructura incorrecta que distribuye mal las bases de la película, poniendo eso que debería ser telón de fondo en primera fila impidiendo que veamos lo realmente importante.
En resumen: no me molesta que no se entienda la trama, sino que esta se erija en base de la película cuando es su punto más débil y llega a empujar a uno a desear que se acabe de una puñetera vez. Una lástima. Fallida.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Un día en la vida de Phillip Marlowe.
11:37 Me despierto en un catre que tengo en el sucio y raquítico cuchitril al que hago llamar mi despacho. Instintivamente lanzo la mano en pos de la botella de Bourbon que está ahí esperándome.
13:30 Desayuno un par de tiras de bacon y un buen doble de escocés en un grasiento garito del centro. Pago con tres billetes de un dólar y la camarera me devuelve uno de cien con su número anotado. Le sonrío mostrando los tres dientes amarillos que me quedan e inmediatamente sufre un desmayo.
14:00 Salgo del baño tras mi aseo personal, que consiste en tragar tres chupitos de listerine, apretarme bien el cinturón alrededor del esternón y aflojarme la corbata. Demonios, tengo que comprarme un traje nuevo, pero soy un miserable detective privado sin un cuarto y no tengo presupuesto ni para una triste voz en off.
19:00 Tras un viaje de 5 horas durante el cual me he visto obligado a parar 3 veces para investigar pistas encontradas de pura chiripa y otras 5 veces para mantener relaciones sexuales con desconocidas que me abordaban atraídas por la mezcla de olor a tabaco, sudor, whisky y listerine; llego por fin a mi despacho. A la entrada me encuentro con 3 mujeres fatales que fuman en boquilla y nunca miran a nadie de frente, a cuatro grupos de matones que vienen a propinarme palizas por distintos motivos, y a un guionista que se ha perdido. Deliberamos durante unos minutos y al fin llegamos a un acuerdo en cuanto a los turnos.
22:00 Me encuentro agotado tras recibir 4 palizas, 3 encargos profesionales y 2 propuestas sexuales (una de ellas del guionista). Decido relajarme tomando una copa y escribiendo réplicas ingeniosas en un cuaderno donde contemplo todo posible diálogo a mantener durante el resto de mi vida. Conviene estar preparado.
00:00 De pronto mi sexto sentido me indica que debo ir a vigilar a Joe McAllister a la Avenida Johnston. No tengo ni idea de quién es ese tipo ni de dónde queda tal lugar.
02:13 Gracias a mi puro instinto y a las indicaciones de una amable dependienta que solo me requirió a cambio dos horas de sexo, llego al lugar en el momento preciso en que Joe trata de matar a Jack porque su novia Gill le chantajeaba con las fotos que encontró en el coche de Brian cuando este fue a matar a Andrew que preparaba con John el secuestro de Adam. Inmovilizo a todos los presentes con un ingenioso chascarrillo tras el cual me entregan sus armas sin rechistar. Gill se me acerca y me espeta "no eres el hombre que creía". Acto seguido me abofetea. La abofeteo. Me besa. La abofeteo. Me enciende un cigarrillo. Doy una calada. Me arranca el cigarrillo y lo tira al suelo. La beso. Me abofetea. Sonrío. Me besa. Susurra: "Te quiero". La abofeteo repetidas veces, y a continuación vuelvo a besarla, apasionadamente.
03:38 Llega la policía, les explico todo y me largo tan tranquilo en el coche con Gill. Ha sido un gran día. Como todos.
Entrañable 
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| 30 de 37 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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burton
Santander (España)
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Su valoración:  |
8 de Julio de 2006 |
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Howard Hawks recurre a la obra epónima del maestro de la literatura azabache Raymond Chandler con ésta su primera novela larga escrita cuando contaba con 51 años en el año 1931.
Con ligeras variaciones con respecto a la obra literaria, la trama sigue siendo igualmente densa, si bien Hawks enfatiza a la vez que se inventa la relación entre Vivien Ruthledge (Lauren Bacall) y el cínico y pesimista detective privado o "sabueso" como el propio Marlow acostumbra a presentarse.
Finalmente bajo un punto en mi valoración final debido sobre todo al batiburrillo en que degenera la trama final, toda una oda al "paladín a la taza" más espeso.
Ahora bien, los movimientos de cámara, los encuadres, los maravillosos ángulos, la profundidad de campo están a la altura de una genuina obra maestra, llena de ingeniosos, ágiles, concisos y satíricos dobles sentidos y gozosos diálogos.
Así pues, la obra cinematográfica no se limita a exponer al pie de la letra todo lo contenido en la maravillosa obra maestra de Chandler, sino que aporta frescura a la trama y esa estética tenebrista tan maravillosa del cine azabache, y de la que tanto sabía ya a estas alturas un Humphrey Bogart que años antes había rodado a las órdenes de uno de los guionistas habituales de Hawks, John Houston, la poderosa cinta "El Halcón Maltés" dando vida precisamente al otro gran detective privado de la saga azabache, el Sam Spade de las no menos maravillosas novelas de Dashiell Hammet. Tampoco se alude de manera explícita como en la obra literaria, al mundo de la pornografía, ninfómanas, juegos, etc... Tan sólo se deja elucubrar oníricamente en las mentes embelesadas, ya a estas alturas ,del espectador.
Tampoco aquí se nos dice nada sobre la homosexualidad confesa y profesa de Geiger y su "lugarteniente" Lundgren.
En cualquier caso es además otra oportunidad para ver de nuevo juntos y recién casados al dueto protagonista, Bogart y Bacall, tras su iniciático encuentro en "Tener y no tener" también de Hawks y basada en la obra de Hemingway.
Aunque sólo sea por ver como el más duro y cínico de los detectives privados besa con su habitual problema en la comisura de los labios, acumulando demasiado hilillo de baba, a su reciente mujer en la vida real, la ex-modelo apodada "la mirada", o entablar unos ingeniosos diálogos con ella, o presenciar los maravillosos encuadres de la cámara de Hawks en la casa del general Sternwood, dando una profundidad de campo que recuerdan al mítico Xanadú del universo de Orson Wells.
I M P R E S C I N D I B L E.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Cada una de las escenas de esta cinta, constituyen una especie de puzle, cuyas piezas resultan difíciles de encajar, y ello a pesar de que la sucesión cronológica de los hechos no perturba en ningún momento las manecillas del reloj.
El mayordomo Norris abre las mastodónticas puertas de la mansión del viejo general viudo Sternwood, ocasión que aprovecha la hija menor de éste para flirtear.
Mítica la escena inicial dentro del invernadero donde el viejo general y Marlow se presentan y entablan una maravillosa conversación al más puro estilo de Chandler: "...¿le gustan las orquídeas? a mí no, desprenden ese olor a carne con todo lo que ello implica de putrefacción y decadencia...".
Chantajes relacionados con el mundo de las drogas y la pornografía sutilmente insertadas por Hawks para el cine, que implican directamente a la inmadura y drogadicta hija menor del general, Carmen...
Un general que está dispuesto a "limpiar" la imagen de su familia aunque sea a costa de pagar 25 dólares más gastos a Marlow durante los seis días que dura la trama.
Una misteriosa y prepotente hermana mayor (Vivien) dispuesta a defender y a ocultar a su padres los desfases que éste aún desconoce de su hija menor, Carmen...
Vivien inmersa también en una oscura trama...
Chantajistas iniciales como Geiger, dedicados al negocio de "libros raros y ediciones de lujo", conectado con otros personajes como Agnes (la dependienta de su negocio), Lundgren su hombre de confianza, Brody el amante de Agnes, etc...
El malo malísimo encarnado en la persona de Mars, con una serie de sicarios como Sidney y Pete, además del sanguinario Canino...
La presencia de nuevo del peculiar Elisha Cook Jr, haciendo de nuevo de Lee Harvey Oswald o cabeza de turco cobarde e inocente...
Todo un embrollo que al final se encargará de desenmascarar Hawks, aunque a esas alturas ya nada de eso nos importe porque la cinta en sí ha colmado nuestras ansias de ver cine, buen cine. CINE CON MAYÚSCULAS POR SUPUESTO.
burton 
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| 24 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Taylor
Terrassa (Polonia)
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Su valoración:  |
9 de Abril de 2010 |
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Jamás se me ocurriría cuestionar el renombre y la trascendencia de “El sueño eterno”. Posiblemente, el buque insignia (junto a “El halcón maltés”) del cine negro americano. Un buque insignia que sintetiza a la perfección las constantes básicas de este género y que bosqueja, por si fuera poco, una serie de líneas argumentales que encontraremos repetidas hasta la saciedad en cintas venideras. Ya sabéis a qué me refiero: anciano ricachón en silla de ruedas (o no) que contrata los servicios de un detective privado (normalmente cínico, borrachín y sin un puto duro) para A) seguirle la pista a un misterioso chantajista B) averiguar con quién le pone los cuernos la parienta o C) esclarecer en qué líos se encuentran envueltas sus hijas. En este caso, la respuesta correcta es -obviamente- la C.
Decía que jamás se me ocurriría poner en tela de juicio la enjundia de la peli de Hawks por todo lo dicho y más pero, aún así, también debo reconocer que “El sueño eterno” no es, ni nunca será, una de mis pelis de cine negro favoritas. No lo es ni nunca lo será porque, en resumidas cuentas, la historia no me atrae. Y no me atrae porque es liosa. Sumamente liosa. Quizás debería verla otra vez y anotarme en una libretita el nombre de todos los implicados en la trama con sus correspondientes intervenciones y vinculaciones personales pero creo, sinceramente, que cuando una peli te obliga a eso es que algo falla en el guión. Vaya, eso creo. En cualquier caso, me comprometo a verla de nuevo en breve. Entre otras cosas porque no descarto haberla revisado excesivamente cortito de sueño.
Pero al margen de su confusa trama, “El sueño eterno” constituye -a mi juicio- la mejor descripción que nunca se ha hecho de Philip Marlowe, el detective por excelencia. Un detective encarnado, por cierto, por el actor que mejor ha sabido interpretar ese papel: Humphrey Bogart. Y sólo por eso vale la pena ver esta peli. Una peli en la que cualquier frase y cualquier diálogo merecería aparecer como cita citable en cualquier libro de frases cinéfilas (“Quítenle el biberón. Ya es bastante mayorcita”) y en la que la intensa química entre Bogart y Bacall hará las delicias de los que, como yo, adoramos a esa pareja.
Taylor 
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