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La sal de la tierra

7,7
1.352
votos
Año
1954
País
Estados Unidos
Director
Reparto
Género
Drama
Sinopsis
La huelga que protagonizaron unos mineros de Nuevo México supuso una dura y amarga batalla, pero contaron en todo momento con el apoyo de sus mujeres. Controvertido melodrama semidocumental en el que intervienen personajes reales, pero que tuvo que afrontar innumerables problemas durante y después del rodaje: el director, el productor, el guionista, el compositor y el actor Will Geer figuraban entonces en la "lista negra" del Comité de ... [+]
Críticas ordenadas por:
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6 de marzo de 2007
30 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta película es necesaria, nunca llegará a estar en una de esas listas de obras maestras, que todo buen cinéfilo debe haber visto por lo menos una vez en su vida, pero recomiendo que todo aquel que disfrute, por no decir ame el cine, vea esta historia tan sencilla como humana.
Más allá de que mi ideología, muy cercana al marxismo, nuble mi crítica a esta película, me gustaría decir que Biberman consigue hacer un gran alegato en contra de la explotación que mucha gente sufre, sin crear héroes, ni utopías semejantes, los protagonistas de esta película solo quieren que su trabajo se vea remunerado lo suficente como para poder mantenener a una familia.
Los protagonistas de esta pelicula no son intelectules, más bien muentran en muchos casos su falta de cultura, y en sus humildes casas no encontrarás ningún libro, pero, aunque no aparezca, sabes muy bien que debe haber alcohol.
Muchos de los hombre protagonistas, mineros de profesión, muestras su desagrado a que las mujeres, sus propias esposas colaboren en la lucha, por el mero hecho de no ser hombres.
Defectos, y más defectos, que Biberman no oculta, pues los protagonistas de esta película son seres humanos, no héroes.
Pero a pesar de que ninguno lucha por cambiar el mundo, a pesar de que ninguno de los protagonista son un gran ejemplo a seguir, a pesar de de los pesares, esta película te hacer creer que tal vez, igual que ellos al estar unidos, algo se puede cambiar.
VVF
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6 de junio de 2006
21 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
Película independiente dirigida por Herbert J. Biberman. Basada en hechos reales, se rodó en Bayard, Silver City y Grant County (Nuevo Méjico/EEUU) y LA (California). Obtuvo el premio a la mejor actriz (Rosaura Revueltas) en el Festival de Karlovy Vary y el Crystal Globe a la mejor película. Se estrenó el 14-III-1954.

La acción tiene lugar en torno a una mina de zinc de la localidad de Silver City (Muevo Méjico). Narra, mezclando ficción y documental, la huelga que paralizó la mina de zinc de Silver City en junio de 1951. La negativa de la empresa a negociar convirtió la huelga en indefinida. Los mineros reclaman mejoras de las condiciones de seguridad en el trabajo, para evitar la proliferación registrada de accidentes graves, en algunos casos mortales. La empresa consigue la prohibición de los piquetes de mineros que cierran el acceso a la mina. Ante este hecho, las mujeres deciden formar los piquetes y añaden a las reivindicaciones la solicitud de mejoras sanitarias en las viviendas de la empresa que ocupan. La huelga termina en enero de 1952, al acceder la empresa a negociar.

La película muestra cómo varios accidentes graves en el interior de una mina mueven a los mineros a reclamar más seguridad en el trabajo. La estrategia que establecen es la unidad, lo que permite la cooperación entre los mineros latinos (los más perjudicados) y los "anglos". Las mujeres apoyan a los maridos en la lucha por sus derechos laborales. La determinación de éstas hace que sustituyan a los hombres, cuando se recibe la prohibición de que los mineros monten piquetes. Las mujeres solicitan mejoras sanitarias en las viviendas, que se concretan en el abastecimiento de agua corriente potable. El film defiende los valores de la igualdad de la mujer y de la distribución igualitaria de las tareas del hogar. También defiende el derecho a la no discriminación de los norteamericanos de origen latino en relación a los angloamericanos. La película se vio obstaculizada por denuncias sin fundamento. El estreno del film se limitó a 13 salas del país. Considerada como subversiva, su análisis actual pone de manifiesto que los valores que defiende son de general aceptación.

La música, de Sol Kaplan ("Star Trek, 1966), acompaña la acción con una partitura orquestal de tonos épicos y solemnes. La fotografía crea imágenes de gran belleza, basadas en un magnífico dibujo y en un uso brillante de la luz y el claroscuro. El guión combina la historia privada de una pareja y hechos colectivos que la afectan. La interpetación corre a cargo de actores y actrices profesionales y no profesionales del lugar, como Juan Chacón, presidente del sindicato minero e impulsor de la huelga. La dirección crea una obra de aires épicos, sobria y sencilla.

La película defiende valores y derechos que forman parte del patrimonio común de la civilización occidental.
Miquel
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31 de octubre de 2010
16 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Porqué un 10?
Porque tiene lo que ninguna película tiene, porque es única. Porque tiene humanidad, tiene alma.
Describe muy eficazmente una acción colectiva sin olvidarse del drama personal que ésta conlleva.
La sal de la Tierra habla de una lucha por unos derechos mínimos, una lucha real que no va a ser fácil.
Una lucha humilde y pacífica contra los poderosos.
El pueblo unido en hermandad, en solidaridad constante, superando prejuicios empíricamente, a través de la experiencia.
Porque aunque se cansen siguen luchando.
Porque La sal de la Tierra nos muestra que hay que ser constantes, que hay que pasar mil baches y que aunque parezca que no sirve para nada, siempre sirve para algo.
Y porque sólo hay una respuesta contra las tácticas mezquinas de las grandes empresas: La unidad de todos los trabajadores.

Un poco de historia:
Recordar que está basada en hechos reales. Muchos de los actores no se dedicaban al mundo del cine, como el actor principal Juan Chacón, que realmente presidía el sindicato de mineros. O como Clinton Jenks, el activista anglo que aboga por la unión entre anglos y latinos contra los deseos de la empresa, y el cual tuvo que abandonar su trabajo en la mina en 1956, hostigado por la empresa.

Las hostilidades comenzaron con un artículo que la revista Hollywood Reporter publicó el 9 de febrero de 1953: "Los Rojos de Hollywood están filmando una película de propaganda sobre tema racial en Silver City, Nuevo México. Walter Pidgeon, presidente del Sindicato de Actores, recibió el dato en una carta de una maestra que trabaja en esa localidad e inmediatamente alertó al FBI, al Comité de Investigación de Actividades Anti-Norteamericanas y a la CIA".

En marzo de 1954 La sal de la tierra se estrenó comercialmente en los Estados Unidos, aunque ninguna publicación importante aceptó reproducir sus avisos y sólo trece salas en todo el país se atrevieron a exhibirla, desafiando las amenazas de la IATSE (International Alliance of Theatrical Stage Employes). Las escasas repercusiones críticas que tuvo en ese momento, algunas de medios influyentes como el New York Times, se manifestaron favorables y hasta expresaron su desconcierto ante los ataques previos cuando descubrieron que el mensaje de La sal de la Tierra era, como escribió luego el crítico Danny Peary, "más pro-humanista que anti-americano. No hace ningún llamado a la revolución sino que reclama el fin de la explotación y de todas las formas de discriminación".
joseka
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17 de mayo de 2007
12 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
Film de denuncia absolutamente necesario. Para mí, uno de los mejores que he visto junto con gran parte de la filmografía de Chaplín, con Tiempos Modernos a la cabeza.

Utilizando como símil un parto, se la puede considerar un milagro médico, precedido por un embarazo largo y problemático con alguna que otra amenaza de aborto. La sufrida madre se llama Herbert J. Biberman y se trata de un director valiente, muy valiente, y comprometido como pocos.

Por tanto, nos encontramos ante una autentica joya de enorme relevancia conceptual e histórica que debemos mimar y valorar sin someterla a severos juicios técnicos o artísticos, ya que su rodaje fue toda una odisea, un camino fangoso lleno de obstáculos, para el equipo (véase “Punto de mira”, donde se describen los hechos), en una época en la que la libertad de expresión en general brillaba por su ausencia en la sociedad norteamericana, y por extensión también en la industria cinematográfica.

Y sin más comentarios, os animo a todos a verla porque su mejor testigo es ella misma.
Tania
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14 de abril de 2015
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
"Tened cuidado con quien ponéis en vuestra lista negra, pues puede ser ensalzado como un héroe por la próxima generación, si no por esta" - Herbert J. Biberman

La forma de acabar con una opresión no es sustituirla por otra. Este parece ser el mensaje de La sal de la tierra, obra basada en un hecho real que, haciéndose eco de los problemas que afectaron a los mineros de Nuevo México durante la década de los 50, alude directamente a la discriminación que sufrían las mujeres por parte de sus propios maridos. Dicho esto, se trata de un filme atípico que fue dirigido en plena caza de brujas por uno de los Diez de Hollywood, Herbert J. Biberman, con la intención de visibilizar un conflicto del que los poderosos se desentendían, el del despotismo “anglo” en las minas de zinc, que condenaba a la miseria a los propios nativos. Por ello, nos encontramos con una obra de bajo presupuesto, que se sirve de técnicas cinematográficas sencillas y que no cuenta con unas interpretaciones que pasarán a la historia (a no ser por su autenticidad, puesto que la mayoría de los actores eran los propios huelguistas); pero que, sin embargo, funciona, al compartir con nosotros un drama profundamente humano, en el que los obreros no son héroes proletarios, sino trabajadores que no han podido disfrutar de los privilegios de la educación pero que luchan por sus derechos y, mientras lo hacen, aprenden que la liberación de su clase pasa también por la de la mujer. A este respecto, la evolución de Esperanza Quintero, la coprotagonista, es más que interesante: a través de la lucha obrera, toma conciencia de sus derechos, sin haber oído jamás la palabra “feminismo”. En definitiva, esta película, que ahora figura en el Archivo Nacional de la Biblioteca del Congreso de EEUU como una de las cien que merecen ser preservadas para la posteridad, constituye todo un monumento a la dignidad humana, además de una de las obras cumbre del realismo social más combativo y alejado de todo dogmatismo y voluntad adoctrinadora.

PS: Para quien quiera saber más acerca del contexto de clandestinidad en el que se rodó la película, recomiendo el visionado de Punto de mira (One of the Hoyllwood Ten) de Karl Francis (2000), ya que arroja luz sobre la historia de Bieberman y las condiciones de rodaje de este filme.

Davina Santos
Crítica para www.12criticossinpiedad.blogspot.com.es
Davina Santos
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