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| 44 de 50 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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kafka
ciudadano del mundo (palencia) (España)
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Su valoración:  |
4 de Marzo de 2007 |
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Otra de las grandes películas de Berlanga, situada en el mediterráneo e idílico paisaje de Calabuch, adónde va a parar un prestigioso y muy buscado científico/físico nuclear americano, hastiado de que sus invenciones se pongan al servicio de intereses militares.
Es "Calabuch" otro de esos vitriolos corales y magistrales de su director, que bajo la apariencia de una comedia inofensiva y costumbrista de tono festivo, vuelve a dinamitar valores ya de por sí desvalorizables y, a pesar de algunos, desvalorizados (la guerra, lo atómico, el capitalismo...) con otra película enlazable indiscutiblemente con sus mejores trabajos, llena de vivo ritmo y fluidez narrativa, por dónde desfilan actores estupendos, estupendamente dirigidos (gran aportación la del característico americano Gwenn), dando un sentido pleno por coral y absoluto, por sinfónico. Quedan momentos memorables como la corrida de toros celebrada en la playa.
"Calabuch" es otra fábula/metáfora antirégimen por su descarado antimilitarismo, por su carácter de ingenuidad pueblerina, de trabajo en equipo y colectivo, esa conjunción casi infantil de fuerzas, ese aire idílico imposible. Es, por tanto, una farsa muy seria y muy vigente actualmente. Un clásico. Y es la obra de un genio solitario, anárquico y maniático, que soñaría vivir como ese físico nuclear los últimos días de su vida. Y ahí esta su última película (la irregular pero atractiva "París-Tombuctú") para corroborarlo por enésima vez y ya en plena tercera edad de un cineasta de primerísima categoría.
kafka 
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| 34 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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felipe73
Esplugas City (Hong Kong)
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Su valoración:  |
4 de Enero de 2007 |
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Al igual que otras películas corales de Berlanga, Calabuch satiriza la vida cotidiana de la España de post-guerra. Pero, a diferencia de Plácido, por ejemplo, donde la sátira es patente y demoledora, Calabuch la hace por contraste, mostrando en un pueblecito levantino todo lo que España no era ni es: la utopía, el lugar "donde todo el mundo hace lo que le gusta". Por ello, el pueblecito tiene un aire como de surrealismo mágico (que preconiza, en cierto modo, el de Amanece, que no es poco): allí, todas las convenciones, todas las instituciones represoras –Iglesia, Guardia Civil, Cárcel, Fiesta Nacional…– pierden su influjo e incluso su sentido y permanecen sólo nominalmente, completamente subvertidas. Se ha dicho que Berlanga pretendía evocar así el llamado “corto verano de la anarquía”, esto es, el del 36.
Por todo ello, si no hubiera estado ya ampliamente documentada la estupidez manifiesta de la Censura franquista, sería sorprendente que Calabuch escapara en su momento a la acción de sus agentes. Se rodó, por cierto, en Peñíscola, antes de quedar arrasada por el desarrollismo.
felipe73 
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| 25 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Maese Huvi
Viva la revolución (Bahrein)
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Su valoración:  |
26 de Junio de 2008 |
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Berlanga traza una hermosa e inocente fábula que nos muestra cómo se puede vivir una vida sencilla pero realmente digna y que está muy por encima de la vida a la que nos condena el mundo moderno. Pero también muestra la esclavitud del hombre moderno que no puede huir, aunque quiera, de un presente brutal y descorazonador; sólo puede evocar con nostalgia ese no-lugar, esa utopía que hay en todos nosotros y al que nos gustaría escapar, llámesele Calabuch o como se quiera. Berlanga se encuentra perdido a medio camino entre la necesidad/imposibilidad de la utopía. Quiere creer que es posible, pero choca con una realidad que parece imponerse siempre. Pero lo que es cierto es que mientras esa esperanza subsista, mientras haya un hombre capaz de soñar con la utopía todavía no estará todo perdido, aunque cada día nos alejemos un paso más de esa esperanza.
El pacifismo y antimilitarismo del profesor Hamilton (alter ego del propio Berlanga) y la presentación de una vida campesina, sencilla, como un ideal que seguir, como el refugio que podemos hallar ante la irracionalidad de la sociedad moderna entronca con un anarquismo tolstoiano, cálido e inocente, ilusorio e idealista en gran medida y que es muy característico de Berlanga. Y es que esta película recoge muchos de los lugares comunes del cine de Berlanga: el pueblo pequeño como espejo de toda España (aunque de una España Berlanguiana); el sentido del humor irreverente y con toques surrealistas; la crítica sutil y soterrada de la dictadura y de la autoridad; la visión entre crítica y cómplice de muchos de los tópicos españoles; la celebración entusiasta de la vida y la firme creencia en que hay que vivirla y disfrutarla al máximo; la mirada inocente y nostálgica.
Una película muy ingenua pero que hay que situar en su contexto, en el de la España franquista, sólo así se puede comprender y es en ese contexto en el que hay que interpretarla, comprendiendo la inmensa carga crítica soterrada que contenía y las piruetas que tuvo que hacer para meter pequeñas pullas a la dictadura sin que se notase demasiado.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: El profesor Hamilton, un científico nuclear, decide huir del mundo al hacerse consciente de que su trabajo sólo sirve para construir bombas con las que destruir la humanidad. Fugitivo, recala en un pequeño pueblecito de la costa levantina: Calabuch, donde puede pasar desapercibido entre las gentes del lugar, que le acogen como si fuese uno más, el tío Jorge. El profesor Hamilton ve la vida con la inocencia de un niño y al huir de una sociedad enferma encuentra refugio en una pequeña utopía donde su inocencia es comprendida. En Calabuch la vida es sencilla, hermosa, allí la gente, a pesar de los conflictos que también existen entre ellos, pueden disfrutar de la vida, afrontándola con sentido del humor, con ganas de vivirla, sin importar quién eres. Rápidamente se hace un lugar en el pueblo y en el corazón de todos sus habitantes: pasea, charla con unos y con otros, juega la partida en el bar; en una palabra: vive. Pero el resto del mundo sigue buscándole. En la celebración de las fiestas del pueblo y gracias a los conocimientos del tío Jorge, Calabuch consigue ganar el concurso de cohetes al pueblo de al lado, lo que es celebrado por todo lo alto, pero también provoca que una foto del tío Jorge salga en los periódicos. Ahora todo el mundo sabe dónde se encuentra el profesor Hamilton. El pueblo decide defenderle, pero sus esfuerzos son estériles frente al poder, el tío Jorge lo sabe y decide entregarse, a pesar de que el pueblo ha organizado la resistencia y pretende defender con sus propias vidas si fuese necesario a ese desconocido que ahora es uno más, alguien a quien quieren. Finalmente, Jorge vuelve a la civilización que tanto teme y desprecia, pero el recuerdo de Calabuch le permitirá seguir viviendo y soñando.
Maese Huvi 
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| 16 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Barfly
Madrid (España)
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Su valoración:  |
20 de Abril de 2009 |
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Puñetazo al mentón.
Si con Plácido hinqué hace unos meses mi primera rodilla a Berlanga, con Calabuch, insólitamente infravalorada, ahora me postro y le rindo mi entera pleitesía.
Seria un hipócrita si me declarara un incondicional de este tipo, debo admitir que mis primeras tomas de contacto con El Del Piero y Bienvenido Mr. Barfly hace algunos años no fueron del todo satisfactorias, pero ahora mismo no quepo en mí de gozo.
No sé si un segundo visionado las mejorará, quizá no y se frene mi arrebato, pero desde luego barrunto un sí como un piano.
Con Plácido y con la que nos ocupa no las necesito. Dos maravillas.
Calabuch, de hecho, me parece la mejor película de este sujeto, directamente.
Humor, ternura, ensoñador costumbrismo y personajes impagables, además de un sutil bisturí ejerciendo de batuta a tan portentosa función.
Magnífica.
Era otra que tenía en la recámara, pero si la he visto hoy es porque Garci, un tipo que sabe contagiar su amor por el cine con una insultante convicción, la elogió en la tertulia citada.
Ahora, más que nunca, y entre triunfitos, cuartos milenios y pocholos...
¿Por qué?
¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?
¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?
¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?
¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?
¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?
Barfly 
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| 11 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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o0_oscar_0o
Ourense (España)
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Su valoración:  |
3 de Enero de 2007 |
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Genial, aunque poco conocida, comedia costumbrista de Berlanga, que al igual que su laureda "Bienvenido Mister Marshall" entrelaza la tradicional España, anclada en la dictadura de Franco, con el constante progreso de los EEUU.
Un pequeño pueblo: Calabuch (aunque realmente sea Peñíscola) aloja clandestínamente a un eminente sabio nuclear estadounidense, desaparecido de su país. Poco a poco el anciano irá congeniando con las gentes de este lugar, hasta que cada uno de los cuidadadanos del pequeño pueblo lo consideren como uno más del lugar.
o0_oscar_0o 
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