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Sinopsis
Después de haber vivido varios años en Alemania, Alina se reúne con una amiga en un aislado convento ortodoxo rumano. Su amistad se remonta a la época en que, siendo niñas, se conocieron en un orfanato. Alina pretende que su amiga vuelva con ella a Alemania, pero ésta se niega porque no sólo ha encontrado refugio en la fe, sino que las monjas constituyen su ... Leer sinopsis completa
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17 de Noviembre de 2012
6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil.
El director de 4 meses, 3 semanas,... sigue dirigiendo muy bien. Sus planos secuencia son en ocasiones apabullantes, y sus actores parecen robados de la no ficción. Aquí hay monjas que son monjas, curas que son curas, y locas que están locas.
El problema de esta película son las reiteraciones. En concreto lo que podríamos llamar efecto "Pedro y el lobo", a saber: la primera vez que a la protagonista la interrumpen para decir que su amiga loca está haciendo locuras, que vaya corriendo a ver qué pasa, esto crea ansiedad en el espectador. Pero si este mismo mecanismo se utiliza cinco veces, a la quinta casi que le da la risa. No llega a ser aburrida, pero ciertamente sus 150 minutos se hacen muy largos.
Por otro lado he de reconocer mi incapacidad para la inmersión en capas profundas de la historia, pese haberlo intentado desde el comienzo. No sé a dónde va esta película, más allá de documentar los sinsentidos vitales de sus protagonistas. Se me ha escapado. Sólo me quedaré con su forma, una aceptable fusión entre lo "berlanguiano" y lo "buñuelesco".
trivijuan  |
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7 de Enero de 2013
6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Provenga de donde provenga, la humildad siempre debe preceder cualquier tipo de reflexión, una humildad propia del que es consciente de las evidentes limitaciones que se imponen al alcance de su conocimiento sobre la realidad por una mera cuestión de experiencia vital, las más de las veces. Sin embargo, tal necesidad no debe imponerse al individuo provocando una parálisis que le impida expresar su parecer, simplemente se trata de ajustar la perspectiva en base a un ejercicio de responsabilidad y respeto, para con uno mismo y para con los demás. En este sentido, el visionado de “Más allá de las colinas”, así como el seguimiento de la crítica han despertado en mí el deseo de compartir algunas impresiones y reflexiones con aquellos que pudieran y quisieran recalar en mis palabras.
Para empezar tengo la sensación de que algunas de las interpretaciones que Mungiu regaló a la prensa en torno a su propia obra o bien son mera carnaza para contentar a un público y una crítica muchas veces hipócrita que se escandaliza ante la miseria ajena y pasa de puntillas sobre la propia o bien han sido terriblemente malinterpretadas. Podría tratarse de ambas cosas, ninguna sería extraña. Lo que está claro es que el director rumano nos muestra una historia de víctimas –que no víctima, como muchos querrán ver en la película– en un país donde nada parece funcionar y en el cual, sorprendentemente, la vida sigue adelante. No se trata de recurrir a la mera falacia, pero es cierto que basta con acercarnos a nuestros amigos, vecinos y compañeros de trabajo rumanos para constatar que las cosas son así –aunque muchas veces nos neguemos a enriquecernos de su experiencia–. Desde mi punto de vista, en esta idea de que la vida sigue es donde se encuentra la clave para comprender la condición de este tipo de víctima, que no es precisamente la del sujeto pasivo, sino la de uno con un amplio margen de maniobra dentro de los acotados límites que le impone su situación. Efectivamente, Mungiu nos muestra una sociedad sin escapatoria, que elude su propia responsabilidad al tiempo que la asume, que trata de sobrevivir mirando hacia otro lado, que sólo aborda el problema en el momento que se encuentra de bruces con él, y así es como la vida sigue, con mucha más pena que gloria, por decirlo de algún modo. Pero, sobre todo, como digo, una obra con alcance universal donde unos de espaldas a otros, cruzando inevitablemente sus variopintos caminos en el discurrir de los días, de uno u otro modo pero siempre en el sentido más esencial, todos son víctimas.
La crítica es frívola en su trato a esta obra que no sólo da muestras de un profundo y admirable compromiso social e histórico, sino que pone de manifiesto su adscripción a una manera de hacer cine que en los últimos tiempos sólo se ha visto de una manera tan clara, definida y brillante en Rumanía. Es entonces cuando uno se pregunta qué se espera del cine desde determinados sectores supuestamente entendidos, máxime cuando tantos artistas han luchado por liberar de las tenazas del poder un instrumento de vital importancia en la configuración y reafirmación de las cosmovisiones y costumbres de las sociedades. Personalmente, yo me quito el sombrero ante una obra como ésta que asume en toda su crudeza la descarnada realidad de su momento histórico.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler:
Y desde mi punto de vista es una película donde no sobra nada, donde no hay nada repetitivo con respecto a las anteriores obras del rumano salvo las similitudes evidentes propias de la miseria y el sufrimiento del ser humano, que es muy parecido a pesar de que puedan variar las coordenadas espacio-temporales. Llegado el momento, al leer ciertas cosas, uno se pregunta si es que acaso el modo desgarrador en que Mungiu y sus colegas de profesión codifican una realidad palpable en el día a día de un país que vive en un permanente desmoronamiento hiere ciertas sensibilidades que, por otro lado, han sido cultivadas y protegidas lenta y laboriosamente dentro de hermosas burbujas. Y lo cierto es que me siento mal antes de hora por hablar de personas a las que no conozco, seguramente más duchas que yo en esto del cine.
En cualquier caso, en lo que evidentemente no se puede transigir es en las sensaciones que afloran en cada uno ante una obra cinematográfica. Lo que yo he visto es una obra muy compleja, muy meditada y trabajada, donde el espectador debe trabajar como parte activa del film, penetrando en los indicios que las extraordinarias interpretaciones –la cantera rumana es inagotable, en este sentido, y brindemos porque siga así–, las imágenes y el guión le ofrecen. Es el único consejo que se puede dar a alguien antes de acercarse a un trabajo así, sólo así se encuentra uno de golpe con toda la profundidad y riqueza de esta obra que, sin lugar a dudas, llega a resultar sobrecogedora, produciendo un desgarro en lo más íntimo del ser. Quizás, lo que sorprende al espectador español es chocar con un tipo de sensibilidad que no por fría es igual de vivida y porosa. Así pues, como digo, a lo largo del film discurren toda una serie de personajes a cual más interesante, ofreciéndonos pequeños trazos que permiten intuir todo el cúmulo de pasados diferentes que confluyen en ese presente traumático compartido. Cada uno de ellos se encuentra de frente a un mundo desconocido y ajeno, un mundo que es incapaz de comprender más allá de su propia circunstancia y educación, lo cual genera unas rigideces que hacen chirriar y crujir las costuras de la misma realidad.
En este sentido, el que trate de juzgar desde una base moral lo que acontece a lo largo del film podrá sentirse reconfortado y reafirmado en la seguridad que le pueda brindar su particular cosmovisión, donde lo visionado a menudo será observado como lo “otro” y sus sujetos sufrientes como los “otros”. Sin embargo, el verdadero reto pasa por introducirse en aquello que tiene lugar dentro de la pantalla, tratando de comprender las respuestas de cada uno de los personajes. Al fin y al cabo, el cine nos proporciona el privilegio de ser observadores omniscientes. Así pues, no veo autoindulgencia o complacencia en Mungiu, como algunos han querido ver, sino respeto hacia el público y su amor propio, al cual lanza un grito de socorro reclamando su atención; y también veo honor a la verdad, que vierte al cine con un estilo fino y elegante, ya sea en planos fijos o cámara en mano. Y es que estamos ante un verismo y naturalismo que para nada aparecen reñidos con el lirismo y el más desgarrador decadentismo, siempre dignos del mejor Gabrielle D’Annunzio, que parece el mismísimo inspirador.
Si alguna vez existió esa marca llamada cine europeo no hay duda de que tiene buenos motivos para sentirse orgullosa de lo que se viene haciendo en Rumanía de unos años a esta parte, país de invierno perpetuo donde una lluvia de mierda parece desatarse sin piedad sobre las personas de a pie, tal y como podemos ver en el plástico final de “Más allá de las colinas”.
davilochi  |
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4 de Enero de 2013
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Menos mal que todos lo han visto, menos mal que Cannes lo ha visto,que no soy el único que opina que Cristian Mungiu es un genio y que esta película basada en un libro esta dirigida con mano maestra e interpretada por unas actrices perfectas para el papel.
Mas allá de las colinas, mas allá de la religión, de lo prohibido esta el amor.. algo inevitable .
No se hace cansina con sus 150 minutos , es lo que le hace falta.
Con algo de miedo , ya que es la primera película de Mungiu que veo y elegí verme esta y no la de " 4 meses 3 semanas y 2 días " decidí ponerme en plan receptivo y fui bastante recompensado.
Lo demás va al spoiler...
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler:
Dos amigas que se conocen de pequeñas se reencuentran en la estación de tren por la llegada de una de ellas de Alemania.
Alina, una de las mujeres se queda sorprendida al ver que el hecho de que su amiga se ha convertido en monja la ha cambiado completamente. " Son las palabras de DIOS las que salen de tu boca .. no tuyas ".
ESTÁN ENAMORADAS!! Claro que lo están, no se ve , pero se siente y se nota por los actos de cada una. Una de ellas enrabiada " poseída" como dicen todas las monjas de la iglesia , odia cada vez mas la religión, a DIOS, al sacerdote por haberle arrebatado el amor de su vida.La otra mujer en cambio avergonzada por sus actos y sus pensamientos impuros a cada rato , para ella Alina se esta convirtiendo en una carga armando escándalos y dejándola en ridículo delante de las monjas y delante de DIOS pero le es inevitable amarla y cuando digo amarla no lo digo precisamente al amor sexual sino también por el hecho de que siendo niñas se conocieron en un orfanato y sus lazos son inseparables algo que ni DIOS puede cambiar.
Luciano  |
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Alma
Madrid (España)
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28 de Enero de 2013
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Para poder apreciar la película hay que conocer la realidad salvaje del fundamentalismo ortodoxo. También hace falta haber experimentado una soledad absoluta, que se debate impotente entre la esperanza puesta en los seres humanos y la fe en la divinidad.
"Más allá de las colinas" emana fuerza. Te conmueven sus innumerables detalles en blanco y negro, desde la inmensidad nevada del bello paisaje del norte del país y hasta la oscuridad profunda del hábito de las monjas.
Los críticos de Cannes intuyeron que se trataba de una obra de arte.
Alma  |
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7 de Febrero de 2013
de usuarios han encontrado esta crítica útil.
Cuando me dirigía a ver ésta película me preguntaron:
¿Qué vas a buscar en una película rumana de unas monjas encerradas en un convento?
Esquivé la pregunta y cambié el tema porque temí que mi respuesta se interpretara como pretenciosa. Un tercero dijo que las monjas debían ser lesbianas o al menos mostrar tetica al aire para que se justifique la inversión.
Encontré mucho más de lo que fui a buscar.
Hacía mucho no veía una película con tan buenas actuaciones en todos sus integrantes, el guión es sobrio pero va al grano y no se excede, la historia es sencilla pero eso no la hace menos interesante, al contrario, en su simpleza aparente se oculta una encantadora complejidad de un par de emociones humanas que han movido la historia: El amor y la Fe.
En ciertos momentos Mingiu nos hace sentir que las dos son incompatibles, otras veces que hay amor en la fe y otras en las que hay fe en el amor. Éste tipo es un genio y hace un trabajo brillante que me recordó a Buñuel.
Tal vez la duración no sea del agrado de muchos pero prefiero ver a éstas monjas encerradas en un convento durante 150 minutos que ver dos bodrios de Michael Bay un domingo por la tarde.
Es la primera película rumana que veo, me he quedado con un sabor a buen cine en la boca (lo que fui a buscar) y voy a por 4 meses 3 semanas y 2 días (2007), Filantropía (2002), Silent Wedding (2008) y La Muerte del Sr. Lazarescu (2005).
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler:
La respuesta a todas las preguntas del título de la crítica es SI.
Hotherus  |
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