Entre notable y muy buena película de espías. Una de las inolvidables de Michael Caine. Muy buenos papeles de Nigel Havers (Bob) y John Gielgud (Chapple).
Destacable: la magnífica escena de la borrachera entre Frank Jones (Michael Caine) y Charlie Greig (Barry Foster), excelente la actuación de este último.
También aparece Gordon Jackson (Bruce) en su clásico y creíble papel de jefe del Servicio Secreto, al que ya nos tenía acostumbrados en la serie Los Profesionales (CI5).
La película no tiene escenas de acción, sino que se basa en diálogos y lo que estos sugieren. El cine de EE.UU. podría aprender algo.
spoiler:
La relación entre el Servicio Secreto inglés y el americano se está deteriorando. El primero depende en gran medida del segundo y funcionan en sociedad, pero debido a errores propios le ha causado daños irreversibles a la seguridad americana, que les ha negado entonces el acceso a su aparato de espionaje.
Entretanto, un agente soviético (Dodgson) infiltrado en el Servicio Secreto inglés es descubierto y sometido a un interrogatorio por el Servicio Americano. Al pasar información sobre sus cómplices en el Servicio Secreto inglés, estos son directamente eliminados.
Otro agente del Servicio Secreto inglés (Bob), se entera de estos crímenes impunes y se decide a ponerlos al descubierto ante la prensa. Descubre que los ingleses dejaban a los americanos eliminar “hombres de paja” para que no puedan llegar al auténtico traidor y contacto superior de Dogson, ya que es un inglés de la altísima sociedad británica, con inmunidad judicial. Los británicos harán todo lo necesario para cuidar su relación con los americanos, y que estos nunca se enteren de quién es el traidor.