Esta película cuenta una historia que siempre me ha gustado pero como todas las versiones anteriores eran de terror (normalmente no me gusta éste género) nunca las veía. Hasta que un día decidieron hacer el espectáculo en Broadway y de ahí pasaron a hacer una película inspirada en la obra, es decir, una versión musical (uno de mis géneros favoritos). Ahí llegó la oportunidad perfecta para disfrutar, por fin, de la historia que tanto me había interesado durante tanto tiempo. No me decepcionó en absoluto, es más, hacía varios años (desde la película Chicago) que no veía un buen musical en el cine.
La película es conmovedora de principio a fin aunque no sé si es fiel a la novela original porque nunca he tenido oportunidad de leerla. Cuenta con unas canciones que ya son clásicos en el mundo de los musicales (Music of the Night, Think of Me, All I Ask of You...).
Recuerdo que cuando la vi en el cine debió gustar bastante a toda la sala porque normalmente en escenas de silencio o menos ruidosas no puedes evitar escuchar algún murmullo de fondo de alguna persona, pero con El Fantasma de la Ópera... silencio sepulcral durante toda la proyección (cosa rara que me sorprendió gratamente).
Otro punto a su favor es el doblaje realizado por los mismos actores que interpretaban el musical de Madrid (aunque a muchos, el doblaje de esta película les horroriza). Es cierto que en ocasiones los diálogos pueden sonar un poco falsos y es lógico puesto que los actores del musical no son profesionales del doblaje, sin embargo, las canciones son sublimes: poder escuchar a Juan Carlos Barona (el Fantasma) y a Julia Möller (Christine) no tiene precio. ¡Qué pedazo de voces!
Reconozco que esta película tiene un final que siempre me hace llorar a moco tendido:
spoiler:
cuando el Fantasma rompe todos los espejos (su forma de acercarse a Christine) porque finalmente acepta que lo tiene todo perdido con ella ya que Christine se queda con Raoul. Y aún más al final de la película cuando vemos a un envejecido Raoul visitando la tumba de Christine y vemos a los pies de la tumba una rosa roja (otro símbolo del Fantasma) que te hace ver que, después de tantos años, nunca ha dejado de estar enamorado de Christine.
Esta película es, en una palabra, preciosa.