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| 36 de 40 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Miquel
Palma de Mallorca (España)
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Su valoración:  |
14 de Enero de 2006 |
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Basada en la novela de Gerald Kersh, fue dirigida por Jules Dassin antes de ser sancionado por el ominoso Comité de Actividades Antiamericanas. Se rodó en London Film Studios, de Shapperton (RU) y en las calles de Londres.
La acción tiene lugar en los años posteriores a la II GM (1948/49). Narra la historia de un vividor nortreamericano, Harry Fabian (Richard Widmark), que lleva años en Londres (desde 1931). Trabaja a comisión como captador de clientes para un club nocturno, el Silver Fox Club, donde actúa como cantante su novia, Mary Bristol (Gene Tierney). Ambiciona encontrar la oportunidad de ganar mucho dinero y convertirse en persona influyente en el submundo de la noche londinense. Cuando cree haberla encontrado y trata de realizarla, los capos que dominan el imperio delictivo de la ciudad deciden eliminarle. La película, uno de los mejores films de Jules Dassin, aporta varias líneas de reflexión. En primer lugar, Fabian se mueve en busca de un golpe de fortuna impulsado por un deseo compulsivo de riqueza y poder. No actúa racionalmente, no tiene una estrategia, no dispone de recursos suficientes, sus aptitudes personales son limitadas. Las ambiciones le roen el alma y le mueve una fuerza irracional que no domina ni controla. Atrapado entre la ambición y la acción compulsiva, Harry se ve en la necesidad de embaucar, engañar, mentir, traicionar y agraviar, en una espiral que alcanza a todas sus amistades, incluída su novia Mary. El fracaso de su último, desesperado y torpe intento de ganar mucho dinero, le lleva a una huída desesperada, angustiosa, interminable y sobrehumana. Son éstas las secuencias más intensas y más emotivas de la obra. Pocas veces el cine ha captado mejor la persecución de un hombre vista desde la perspectiva de éste, sumido en el agotamiento, la soledad, el pánico, el terror y la desesperación.
La música, de Franz Waxman, aporta la emoción de una música orquestal con predominio del metal y el viento, que estremece con estrofas atonales y armonías distorsionadas, de gran efectividad. La fotografía utiliza encuadres similares a los de Welles. La cámara usa ángulos torturados, sombras inmensas, un claroscuro muy brillante y un dibujo neoexpresionista de gran belleza visual. El guión define muy bien la figura del protagonista y la de los personajes que pueblan su entorno. Mary es la única que encarna la bondad en un mundo de malvados. La interpretación de Widmark es una de las más sobresalientes de su carrera. Se acompañan excelentes vistas de Trafalgar Square, Picadilly Circus, etc. El director vuelca en la película el desconcierto, el aturdimiento y el dolor que invaden su espíritu por la obligada marcha de EEUU y las oscuras perspectivas del proceso político que se sigue contra él en la detestable "Caza de brujas".
Obra clásica del cine negro. Incluye una de las mejores y más trágicas secuencias de persecución de un hombre. Cine de la mejor calidad, hecho para degustar con parsimonia y deleite.
Miquel 
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| 25 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Bloomsday
AA-licante (España)
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Su valoración:  |
14 de Agosto de 2007 |
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Si quieren ver qué es dirigir, vean esta película. Sin ser un gran guión quizás, sin ser una cinta auténticamente definitiva, la peli se aleja de tópicos y constituye un ejemplo extraordinario del trabajo de un artesano de primera línea, capaz de contar y expresar a través de la puesta en escena. Los personajes de esta película se configuran y definen a través de la imagen; sus miedos, anhelos y recelos. Sus planes y ardides constantes.
Widmark es un espabilado, un granuja, un buscón de cine negro. Un tipo con el destino tatuado en la frente, que se intuye condenado desde la primera escena. La película retrata su caída libre y su desesperado pataleo, fruto de una ambición desmedida que alimenta sus actos.
Con cintas así, con un dominio tan preciso e imaginativo de los resortes cinematográficos, la historia más o menos trillada, las soluciones más o menos tópicas o lo cansado que estés de ver cine negro pasa a un segundo plano. Sólo queda Dassin y su magnífica manera de dirigir. Su forma redonda de configurar una narrativa que arrastra al espectador, mediante planos perfectos, al mismo precipicio al que se lanza el protagonista a tumba abierta. De verdad, no se queden con la historia, no se queden con el entretenimiento. Busquen en cada plano el aliento de un escultor de imágenes, alguien que modela planos, no sólo los graba para mayor gloria de un guión. La imagen revela tanto o más que las palabras, nos sensibiliza y nos hace vulnerables ante el destino del protagonista.
Típica muestra de cine negro (quizás sin los elementos negros más clásicos, pero sí con un frenético tono de engaño constante y cinismo típico del film noir), cine urbanita y crispado. Claroscuro en blanco y negro, como debe ser. Primeros planos de frentes sudorosas y cejas arqueadas y pesimistas como el tono de la cinta. Caos, furia y ambición. Sospechas palpitando en los callejones y alcantarillas…
Ese tipo de cosas.
Bloomsday 
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| 15 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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triptolemo
pontedeume (España)
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Su valoración:  |
16 de Diciembre de 2006 |
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De una fuerza y vigor extraordinario. La acción se desarrolla en el Londres de la postguerra en los ambientes de los garitos nocturnos y las apuestas. Dura, axfisiante, claustrofóbica, intensa, sin concesiones. Luego de rodar en los Estados Unidos películas del calibre de la carcelaria Brute Force o Ciudad desnuda, con esta película comienza a rodar lejos de Hollywood, alcanzado por la ignonimia de la caza de brujas, y con títulos del calibre de Rififí.
La película, desde la primera escena, disecciona la vida de un perdedor a la espera de un golpe de fortuna sobrepasado por su propio destino a través de una mirada absolutamente desesperanzada a un ritmo frenético y angustiante. En un mundo de chacales y traiciones donde sólo algún personaje ofrece algún trazo de humanidad, entendida en el buen sentido, Los personajes de Gene Tierney, Hugh Marlowe o la vieja amiga. El final ascético y sin concesiones.
Al lado de las caras conocidas de Hollywood: Widmark y Tierney, siempre maravillosos, o un todoterreno como Paul Mazursky, destacar intérpretes tan característicos del cine británico, como Francis L. Sullivan, el malo malísimo director del ospicio de Oliver Twist, o Herbert Lom, tan reconocible como jefe de Peter Sellers en la saga de la Pantera Rosa.
triptolemo 
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| 12 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Ehavled Jef
Jerusalem (Israel)
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Su valoración:  |
5 de Octubre de 2011 |
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Película de auténtico arte en blanco y negro, con un Richard Widmark actuando a un nivel impresionante desde el inicio hasta el fin, en una de las mejores interpretaciones de toda su carrera.
Cuenta la historia de un vividor de poca monta, el típico sujeto que devora la vida sin digerirla, para lo cual estafa, miente y corre sin parar en busca de un golpe de suerte que lo eleve al nivel del negociazo exitoso y el dinero fácil o a lo grande. Un hombre impulsivo, locuaz, codicioso, narcisista. El protagonista es todo esto y más, porque como habitual tipo "siete" de la clasificación eneagramática, condimenta la realidad presente con sus fantasías demasiado optimistas de lo que será; "un artista sin arte" (como lo define un vecino) al que no le asusta iniciar un negocio, una acción o un nuevo proyecto y embarcar en él a otros aunque sea engañándoles, sacándoles un anticipo sin temor a devolverlo, rompiendo cualquier palabra dada, incluso matando las ilusiones de personas que confían en él o le aprecian de verdad.
El protagonista es un clásico tipo "siete" del eneagrama, estupendamente descrito en su idiosincrasia existencial, siempre presto a crear fantasías positivas sobre el futuro y pretender que son reales y se realizarán en un abrir y cerrar de ojos. ¿Por qué? Porque lo suyo es vivir sin querer pasar por los trabajosos, pacientes y aburridos paso a paso, día a día; prefieren sin ningún lugar a dudar pegar o dar "pelotazos".
Cualquiera que se ponga en el camino de un tipo falto de autodisciplina, con mentalidad fantasiosa e infantil en cuerpo de adulto, es decir el "siete" que en este filme inmortaliza a la perfección el genial Richard Widmark, sufrirá mucho, máxime si es alguien que lo ama, (caso de su mujer en la historia, interpretada por Gene Tierney).
Por lo general esta clase de individuos "siete" suelen ser carismáticos, guapos, simpáticos, encantadores, persuasivos, seductores, charlatanes; pero la línea entre la realidad y la fantasía la confunden obsesionadamente con visiones grandiosas que a menudo inflan hasta explotarle en plena cara; irresponsables ante sus propias acciones o conductas que no comprenden ni aceptan salvo que el porrazo o la bofetada existencial sea durísima. Sin embargo, todo lo dicho no quita que también los "siete" tengan su lado bueno, su nobleza de corazón, sus grandes acciones expiatorias con las que son capaces de enmendar en un instante una larga senda de errores y obtener la acogida del mismísimo cielo.
Fej Delvahe
Ehavled Jef 
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| 15 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Sersolo
Malealea (Lesotho)
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Su valoración:  |
31 de Mayo de 2008 |
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Harry Fabián (Richard Widmark) retrató al perfecto perdedor en esta gran obra de cine negro maravillosamente orquestada por Jules Dassin. Fabián se pasa la película huyendo de sus enemigos, corre y corre como un perdedor.
Fabian es un asalariado de un club de noche donde trabaja su novia cantando. Su labor consiste en captar clientes de otros locales para llevarlos al suyo. Su trabajo se le da bien, pero él siempre ha aspirado a más, y en sus aspiraciones es cuando este carismático granuja es cuando se pierde y acaba huyendo de los demás.
Fabian cree haber encontrado el negocio del siglo siendo promotor de lucha grecorromana, pero en Londres ya hay un promotor, Kristo (Herbert Lom), quien intentará hundir el negocio de Fabian. Por un momento parece que nuestro protagonista tiene la sartén por el mango, y ya no va a seguir huyendo, pero en el fondo el espectador sabe que Harry Fabian es el retrato de un perdedor. Un final grandioso lleno de emociones. Muy buen film.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: ...incluso el pobre Fabian muere corriendo. Por una vez que corría sólo por un motivo altruista, el estrangulador le paró los pies como a un buen perdedor. Se nos presenta a Fabian corriendo y muere corriendo. Triste personaje.
Sersolo 
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