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Críticas de "La escafandra y la mariposa"
La escafandra y la mariposa
Buena
Julian Schnabel
(2007)


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Página: 1
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25 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Chago77   Palma de Mallorca (España)
Su valoración: Buena 8 de Febrero de 2008
Con las letras más comunes del alfabeto, Jean-Dominique Bauby se comunica, a golpe de párpado, con el mundo exterior. Es esta, la única posibilidad que tiene este redactor jefe de una revista de modas para escapar de su escafandra.

Mathieu Amalric encarna con tacto y acierto a Bauby. Acompañado por un elenco de actores soberbios, que bajo la batuta de Schnabel, consiguen transmitirnos el aterrador momento por el que pasan. Mención especial para Max Von Sydow, que con su poco tiempo en pantalla consigue emocionar y a Anne Consigny, una actriz que ya consiguió descolocarme en “No estoy hecho para ser amado” y en “El Extraño”. Dulzura a raudales irradia esta mujer francesa de mirada franca e interpretaciones magistrales.


Es esta propuesta de Schnabel, un producto arriesgado, difícil de digerir. Con toques muy personales y con un sentido de la responsabilidad que se nota en cada fragmento. A mí, personalmente, no me entusiasma la fotografía. Entiendo las intenciones de Kaminski y Schnabel, pero me ponía algo nervioso tanto desenfoque y tanto juego de lentes. Quizá, al principio, podía verle utilidad. El despertar de una pesadilla, la confusión, el desequilibrio. Pero Kaminski (director de fotografía de Spielberg) continúa durante todo el metraje con ese juego de enfoque y desenfoque. Sin lógica alguna, pues ahora desenfoca el primer plano y luego distancias intermedias.

Quien se atreva a seguirme sabrá que no me gusta nada la voz en off. Pero he de reconocer que Julian Schnabel plantea un film donde la voz en off es motor principal para que la mariposa escape de su escafandra; y junto a la música de Paul Cantelon, nos arropa durante todo el metraje con gran acierto. Un ramillete de buenas canciones de grandes artistas completan las melodías de Cantelon.
Chago77
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27 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Shelby   Madrid (España)
Su valoración: Muy buena 2 de Febrero de 2008
Para contar una historia como ésta sin caer en juicios baratos y melodramatismos inútiles se necesita mucho tacto, y Julian Schnabel ha demostrado tenerlo de sobra.


Y es que, buf, qué dura es esta película. Pero dura de verdad, a pesar de esos golpes de humor que surgen en los momentos menos esperados. Y es raro, porque a la vez deja una sensación de esperanza que pocas películas regalan, a pesar de contar algo que no deja concesión alguna para ello. No son pocas las escenas inolvidables pero lo realmente acojonante es el modo de contar la historia: valiéndose de una impecable fotografía de Janusz Kaminski y unas interpretaciones escalofriantes (amén de la mano de Schnabel) como principales armas; la película está narrada desde el punto de vista del protagonista, intercalando sus propios recuerdos y emociones y lejos de juicios inútiles.

Después de verla queda claro que por ejemplo "Mar adentro" (odiosa pero necesaria comparación), más allá de que me parezca una buena película, es para nenazas. Y la conclusión es que estamos ante una de las mejores películas no del año, sino de lo que llevamos de siglo... incluso a Chuck Norris le gustaría.


Más que verla, hay que dejarse ver por ella. Y temblar.
Shelby
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17 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil.
fincher   donostia (España)
Su valoración: Buena 29 de Septiembre de 2007
Jean-Do es un famoso director de una revista francesa. Vive bien, tiene dinero, disfruta de sus hijos, de su jaguar recién comprado y se puede considerar en la cima de la vida y del éxito.

Un día cualquiera, un día común, sufre un ataque y queda postrado a una silla de ruedas, y su única manera de mostrarse a la sociedad es moviendo un párpado...

Con ese inicio de historia llega Schnabel y monta una película de casi dos horas. Dos horas de una historia terrible, durísima, sin concesiones a la galería, pero que al final, la propia vitalidad del protagonista, sus ganas de vivir y de morir, la hacen amena.

Tiene el gran acierto de estar rodada desde el punto de vista del personaje, porque Jean-Do tiene su mente clarísima, piensa, ve, pero no puede comunicarse. La interpretación de Amalric en ese personaje resulta fundamental, y mucho más vitalista de lo que en un principio pudiera pensarse.

Que nadie espere ver una secuela de "maradentro", "despertares" o de "el coleccionista de huesos", porque creo que va a más, no es una película cerrada, es imaginativa, aportando soluciones y escenas que la dinamizan. Preciosas las escenas de los glaciares descomponiéndose, los flash-backs que nos informan de la vida anterior del protagonista, de la rehabilitación y de los esfuerzos de médicos, enfermeras... en tratar de hacer la vida más agradable.

El reparto incluye a la exquisita Emmanuelle Seigner, a la Croze y a Max Von Sydow. Una aportación muy interesante del cine francés a una temática espinosa, de la que se sale muy airoso.

Mejor director en el Festival de Cannes
Película presentada en el festival de Toronto y Karlovy Vary
Sección Zabaltegi en el 55 Festival de cine de Donostia
fincher
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13 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Vivoleyendo   Huelva (España)
Su valoración: Excelente 20 de Marzo de 2008
Yo estoy escribiendo esta crítica, con unas manos sanas en las que apenas pienso porque siempre me han respondido perfectamente. Bueno, exceptuando aquella ocasión en que, en febrero o marzo de 1987, me caí y me rompí el hueso de la mano derecha que va desde la muñeca hasta el nudillo en el que comienza el dedo meñique. Estuve tres semanas con la mano y todo el antebrazo escayolados hasta el codo. Fue una fractura limpia y de poca importancia, y sanó rápidamente. Durante esas semanas, tuve que arreglármelas con la mano izquierda y con la ayuda de otras personas para vestirme, ducharme y para todo lo que requiriese de ambas manos. No podía escribir (soy diestra), y tuve que prescindir durante ese tiempo de mi bicicleta. Aquella fue la única ocasión en la que experimenté la incomodidad de poseer una parte del cuerpo inutilizada. Sólo fueron tres semanas, pero cuando me quitaron la escayola tenía el brazo tan débil que me pasé horas moviéndolo para que recuperara su movilidad normal. Mis dedos, algo atrofiados por el prolongado encierro, respondían con exasperante lentitud y dificultad. Los ejercité hasta que dejó de costarme trabajo moverlos.
Y ahora estoy aquí, muevo la cabeza, respiro, trago la saliva, mis dedos se mueven velozmente por el teclado, hago movimientos voluntarios e involuntarios... Todo mi cuerpo responde obedientemente. Subo y bajo la escalera de mi casa, voy y vengo como quiero...
Toda esa maquinaria increíble que es nuestro cuerpo... A fuerza de costumbre, ignoramos que estamos hechos de puro milagro hecho carne. No apreciamos lo preciosos que son esos movimientos que hacemos con las manos. Ese movimiento de nuestro pecho haciendo circular el aire entre los pulmones y la atmósfera. Nuestros ojos moviéndose para que podamos mirar lo que nos interesa. Las piernas, que amplían nuestros horizontes, y que son el motor de nuestra autonomía física. La piel, fuente de innumerables sensaciones. Y ese mecanismo que nos permite hablar...
¿Cuándo fue la última vez que nos paramos a venerar esta máquina prodigiosa que contiene nuestra alma, todo lo que somos?
Jean Dominique Bauby se vio privado de golpe de todo eso que apenas valoramos. Se vio encerrado dentro de su propio cuerpo. Lo que antes había sido su puerta al mundo, se transformó en su cárcel.
La cárcel de su alma. La cárcel de sus pensamientos. La escafandra que le aislaba de lo que le rodeaba.
Tan sólo podía mover el ojo izquierdo. Ese ojo tenaz se erigió en su ventana de comunicación, su único medio para que el contacto entre su mente y el exterior no se rompiera definitivamente.
Por dentro seguía siendo el mismo. Un hombre de cuarenta y dos años lleno de vida, en plenitud de facultades intelectuales. El poder de su imaginación le permitía escapar a su encierro para volar donde quisiera. Como una mariposa caprichosa que revolotea impulsada por el viento.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película) Ver todo
Vivoleyendo
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10 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil.
ernesto   bilbao (España)
Su valoración: Notable 28 de Septiembre de 2007
Esta es la tercera película de Julian Schnabel. Y vuelve a ser una biografía de un personaje relacionado con el mundo de la cultura que fallece a temprana edad. De la primera, sobre el pintor J. M. Basquiat, tengo un recuerdo bastante gris, y de la segunda, sobre el poeta cubano Reinaldo Arenas, diré que es fallida en el mejor de los casos. Así que no esperaba gran cosa de esta nueva biografía sobre el periodista francés Jean D. Bauby. Como tantas otras veces gran error por mi parte.
La historia se centra en el ataque cerebral que llevó a Bauby a una situación de parálisis total, en la que solo podía mover uno de sus párpados. Julian Schnabel, en una decisión tan arriesgada como valiente, nos cuenta gran parte de la película desde el punto de vista de Bauby y ese único ojo que le sirve de conexión con el mundo. Y el resultado, aunque difícil al principio, acaba siendo uno de los grandes aciertos de la película.
En esa situación Bauby escribió un libro en el que relataba su experiencia tras el ataque, sus recuerdos y sentimientos, ayudado por un par de maravillosas médicos, su ex-mujer y una ayudante que transcribía lo que el comunicaba mediante su párpado. Este hecho esta narrado de forma conmovedora, transmitiendo sensaciones tan diferentes como tristeza, alegría, optimismo, pesimismo y sin perder nunca un agradecible y sutil sentido del humor.
Schnabel también se pone poético, logrando momentos de gran belleza, aunque sea esta la parte más discutible de la película, ya que en ocasiones abusa de ello.
Dando vida a J. D. Bauby está el excelente actor francés Mathieu Amalric en un trabajo difícil pero que trasmite toda la energía del personaje. Junto a él un grupo de maravillosas actrices y mujeres, entre las que destacaría a la actriz Marie-Josee Croze. Verla en primer plano recitar el alfabeto continuamente para ayudar a Bauby a comunicarse resulta maravilloso.
Y no quiero olvidarme del gran Max Von Sydow. Interpreta al anciano padre del protagonista y su breve intervención resulta profundamente emotiva, magistral.
Esta vez Julian Schnabel ha conseguido llegar al espectador, por su camino habitual, pero con muchísima más sensibilidad y buen gusto. Y ha conseguido una película positiva y emocionante.
ernesto
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