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Vi YES en un cine de Washington, DC, con cuatro personas en la sala, hace una semana. Salí maravillada. En sí es una historia más entre un hombre y una mujer y quizá eso, en su cotidianidad, es lo que la eleve. Cuando algo tan manido como el amor se muestra así de original, nuevo y hasta fresco estamos desarmados y sólo así se disfruta plenamente en el cine. La contundencia de la historia se corresponde con lo escueto del título: un simple y certero SÍ. A mis almas gemelas: no perdérsela, por favor.
Payotina 
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