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Críticas de "E.T., el extraterrestre"
E.T., el extraterrestre
Buena
Steven Spielberg
(1982)


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43 de 52 usuarios han encontrado esta crítica útil.
RAMON   HUELVA (España)
Su valoración: Excelente 6 de Mayo de 2007
Con esta película para todos los públicos, Steven Spielberg consigu¡ó llegar al corazón de todos y cada uno de los espectadores que tuvieron la suerte de disfrutarla, porque por encima de todo, E.T. es una película emotiva en el que a más de uno, se le hace un nudo en la garganta viendo las escenas finales.
Estamos ante un bello canto a la amistad y a una amistad más allá de las fronteras, pues tiene como protagonistas a un niño y a un simpático y entrañable extraterrestre.
Esta adorable fábula está llena de magia, de momentos inolvidables, de diálogos irrepetibles y se trata de una historia sabiamente contada, que sin duda cala en el interior del público. En ella además conviven la comedia y el drama, la acción y la pausa, la ficción y la realidad y por si fuera poco, la banda sonora es auténticamente magistral.
Así que lo miren por donde lo miren, nos encontramos ante una de las grandes joyas que ha dado la historia del cine, con lo que no hay razones para no verla y para no enternecerse con las peripecias de un extraterrestre, que vino más allá de las estrellas para emocionarnos y para arrancarnos una sonrisa.
En mi caso al menos, lo consiguió.
RAMON
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29 de 40 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Vivoleyendo   Huelva (España)
Su valoración: Excelente 8 de Julio de 2007
Cuando yo tenía unos cinco años, me llevaron a verla al cine. Aquélla fue la primera vez que, sentada en la excitante oscuridad de un patio de butacas, saboreé el placer del cine, y mi debut se produjo con esta película. No sé si ello influyó en mi apreciación sobre ella, pero lo cierto es que el aura de magia que me envolvió se me quedó grabado en la memoria para el resto de mi vida.
La renacuaja que era yo transmutó a Elliott en un héroe infantil. Aquel niño, el segundo de tres hermanos en una familia desangelada por el abandono del padre, en aquella típica casa de los extrarradios de Los Ángeles, llena de recovecos, tiestos y juguetes en cantidad suficiente para detener un tren en marcha... Y aquellos científicos y agentes de la NASA y del FBI con sus aparatos, escuchando las conversaciones de la gente... Y aquella nave espacial con esa familia de alienígenas que, como cualquier hijo de vecino, estaban realizando un viaje turístico y se dejaron olvidado al "niño"... Con esas imágenes nocturnas inquietantes, en las que se ven panorámicas de la ciudad y los chicos protagonistas llevan la vida normal de cualquier niño... Y, entonces, Elliott hace el descubrimiento en su cobertizo y ahí empieza la amistad más profunda y conmovedora que se pueda establecer entre dos seres. Y, a partir de ahí, todo es aventura, magia, maravilla, descubrimiento, diversión, tensión, drama... Cómo los tres hermanos, pero sobre todo Elliott, establecen con E.T. un vínculo mucho más fuerte e intenso de lo que puedan imaginar, gracias a los poderes especiales de éste, que puede conseguir que los chicos sientan lo que él siente y viceversa... E ir siendo testigos del evidente deterioro físico de la criatura, que no está adaptada para la vida en la Tierra y que necesita tener a sus padres cerca para sobrevivir... Y, al final, esas escenas espectaculares de la huida de toda la pandilla de chavales mientras los persigue todo el FBI y E.T. haciendo volar las bicicletas, en aquella mítica escena que hacía que todos los niños prorrumpiéramos en gritos y en aplausos, y que ha quedado para la historia y como símbolo de la compañía Amblin Entertainment. Ver a Elliott y a E.T. volando en la bicicleta ante una luna gigantesca catapultó mis sueños de niña. Ah, por supuesto, todos llorábamos en el cine cuando E.T. estaba mortalmente enfermo y los médicos no podían hacer nada por salvarle. Indescriptible.
Años más tarde, escuché expresamente la banda sonora de John Williams. El conocidísimo tema "Adventures on Earth" lo tengo clavado en el recuerdo.
En definitiva, una película que marcó a toda una generación que por aquel entonces teníamos la suerte de ser niños. Nunca pude volver a ver una película de pandillas y aventuras infantiles sin evocar a aquel ser feo, marrón y terriblemente inteligente y tierno que se ganó nuestro corazón, o a aquella pandilla que voló en sus bicicletas por un cielo plagado de estrellas.
Vivoleyendo
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14 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Miquel   Palma de Mallorca (España)
Su valoración: Notable 20 de Julio de 2009
Film dedicado a la infancia (1), realizado por Steven Spielberg (Coneticut, 1947). El guión, original de Melissa Mathison (“En los límites de la realidad”, Dante, 1983), desarrolla un argumento de Steven Spielberg. Se rueda en escenarios exteriores de Crescent City, Redwood National Park y Ford Dick (bosques), San Fernando Valley (vecindario de Elliot), San Gabriel Mountains (casa de Elliot), Culver City High School (clase) y en los platós de Culver Studios (Culver City, CA), entre septiembre y diciembre de 1981, con un presupuesto estimado de 10,5 M USD. Nominado a 9 Oscar, gana 4 (efectos sonoros, efectos visuales, fotografía y sonido). Producido por S. Spielberg y Kathleen Kennedy (“El curioso caso de Benjamin Button”, Fincher, 2008) para Universal Studios, se proyecta por primera vez en público el 26-V-1982 (Fest. Cannes).

La acción dramática tiene lugar en una vivienda de la periferia de un valle de California y alrededores, a lo largo de unos días de la primavera de 1982. Una nave extraterrestre tripulada se posa en tierras de California para recoger muestras (plantas, flores, arbustos...) e información de interés para ser investigada. Uno de los tripulantes queda rezagado y es abandonado por sus compañeros. Lo acoge en su casa y lo cuida el niño de 10 años Elliot (Thomas), con la ayuda de su hermano mayor, de 16 años, Michael (MacNaughton) y su hermana pequeña, de 7 años, Gertie (Barrymore). Elliot es un niño solitario, afectuoso y dado a ayudar a sus compañeros. Michael es leal, sincero y muy aficionado a los deportes (fútbol americano). Gertie es ingenua, infantil y encantadora. E.T. es bondadoso, pacífico, impresionable, capaz de acciones sobrenaturales y de buen corazón.

El film suma aventuras, drama, fantasía, familia y Sci-Fi. Dedicado a los niños y adolescentes, desarrolla una historia de amistad, fantasía y Sci-Fi, que explica a un ritmo intenso y con una singular combinación de humor y melancolía. La narración esta hecha desde el punto de vista de E.T. y, alternativamente, de Elliot. Sus explicaciones trasmiten el tono sencillo, directo, sincero e ingenuo que caracteriza al film. Los encuadres con frecuencia sólo abarcan la parte inferior de las imágenes, facilitando al espectador la visión subjetiva de los dos protagonistas.

El diseño de E.T., obra de Carlo Rambaldi, se dice que comenzó superponiendo los ojos y parte de la frente de Einstein al rostro de un bebé. Sea como fuere, la figura tridimensional de E.T. es innovadora, simpática, verosímil y capaz de convencer y satisfacer al público. Spielberg lo caracteriza como un personaje alejado de los estereotipos convencionales, dominados por la agresividad y la violencia. Al situar su personalidad en otra dimensión, se gana el rechazo de algún gran estudio que considera que su proyecto está condenado al fracaso por el carácter atípico de E.T.

(Sigue sin “spoilers”)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película) Ver todo
Miquel
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10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil.
HumoyPlacer   Gijón (España)
Su valoración: Excelente 7 de Marzo de 2011
El cine del pueblo donde me crié era enorme. Constaba de tres plantas, la planta baja era ya de por si muy grande y espaciosa, luego había una segunda conocida como gallinero que solía llenarse en películas puntuales y que los niños escogíamos en muchas ocasiones por tener allí mayor libertad de movimientos, estando más lejos del alcance del acomodador que nos dejaba normalmente en mayor o menor medida revolucionarnos cosa que no ocurría en la primera planta donde solían situarse los adultos. Finalmente estaba la tercera planta que yo sabía que existía pero a la que nunca había tenido acceso bien porque no solía llenarse o porque las entradas para ella eran las últimas en ponerse a la venta solamente cuando ya estaban ocupadas las butacas de las dos plantas anteriores.

La única vez que accedí a esta tercera planta fue en la proyección de E.T. Todos los niños de varios pueblos a la redonda acudieron a verla y el cine se llenó hasta los topes. Aquella tercera planta era muy curiosa. No tenía butacas si no sillas de madera adheridas al suelo y estaban además colocadas en desnivel y no en línea recta, al estilo de las grandes multisalas de hoy. Ocupaba además un espacio mucho mayor que el de las otras dos plantas juntas y desde su posición la película se veía de una forma atípica pues había que mirar hacia abajo al estar situada la pantalla mas o menos en el centro del cine.

Con estas premisas se apagaron las luces y cientos de niños asistimos ansiosos a los primeros minutos de E.T, el extraterrestre. La emoción se palpaba en el ambiente y ciertamente Spielberg supo conseguirlo. Realizó la película idónea para los niños que crecimos en los ochenta. No creo sinceramente que suponga lo mismo para un niño de hoy en día. En su momento E.T, resulto enormemente innovadora y fresca, divertida, fantástica, pura ilusión y magia. Tocaba de lleno en la imaginación y los sueños de muchos de nosotros y a lo largo de su visionado pasabas con una pasmosa facilidad de un sentimiento a otro, dejándote llevar tal y como debe ser siempre el cine.

Y en aquel cine enorme de mi barrio sucedió a su vez una cosa que nunca olvidaré. En el mismo instante que las bicicletas comenzaron a volar mezclándose con la luna un aplauso inundó la sala. Fue algo tan espontáneo como sincero. Todos aplaudimos con tal fervor que parecía que aquello iba a caerse a pedazos. Nunca he vuelto a experimentar una reacción así en una sala de cine. Acompañado al aplauso los ojos por la emoción se nos llenaron de lágrimas.Y pienso aún a día de hoy mientras escribo estas líneas de quien serían las primeras manos de las que surgió dicho aplauso. Ese aplauso que encerraba en su interior la inocencia de un niño, la inocencia de Spielberg, la inocencia de todos nosotros.
HumoyPlacer
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22 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil.
fenriz   Isla del Doctor Moreau (Jamaica)
Su valoración: Mala 10 de Julio de 2011
Lo primero de todo aclarar una cosa. No, no tengo corazón. En su lugar, tengo una batería con dos pilas Duracell para bombear sangre. Lo segundo de todo; adoro decir las cosas como son. La rotundidad está muy mal conceptuada.

E.T. son las siglas de Escasez de Testículos para decir que las aventuras de la patata con ojos, que tan pronto se disfraza de gitana como hacer volar bicis con su impresionante poder de iluminar dedos, es una señora mierda pseudo-sentimentaloide con todas sus letras y en mayúsculas. Parece que da miedo decirlo, que quedas mal al confesarlo ante una horda de treintañeros en plena crisis cantando canciones infantiles. Los principales hooligans intransigentes defensores de este pedazo de bodrio siempre, pero siempre, se ampara en la misma excusa; Es la primera peli que vi en mi vida y lloré mucho. Perdona, pero te equivocas. Y hay motivos. Tú no llorabas, era tu cuerpo pidiendo clemencia. Tú estabas más pendiente de comerte la cera de los oídos que de seguir 5 minutos de película. Si le pones un 10 porque es la primera película que viste, entonces, por esa regla de tres, podría decir que La Aldea del Arce es la mayor obra cumbre jamás parida por TV muy, pero que muy encima de The Wire donde solo salen negratas maleducados que ni se molestan en enseñarte a multiplicar con papelinas. Aplíquese, también, a su serie favorita.

Deberían denunciar al Señor Spielberg por crímenes a la humanidad y a todo aquel junta-planos del 3 al cuarto que base su película SOLO en que llores, en buscar la lagrima fácil como único recurso para que vayas al cine y le des caña a la máquina de billetes. Por mucho menos se cargaron a Hussein. Quitando toda ese ansia por la llorera descerebrada, toda la película es como la cabeza de un subnormal. Muy larga y abombada. Casi 2 horas de dolor que va subiendo cada vez más y más en secreciones mucosas hasta el climax en forma de subidón de John Williams, muchas luces para que llores a la fuerza y un bonito mensaje recién sacado de un calendario chino.

Cabe recordar también a la tropa de zampabollos que acompaña a la patata con ojos con el maldito Elliot a la cabeza. Un insoportable niñato al que consideran un héroe y que no habrías dudado reventar a balonazos en el recreo. Luego está la Drew Barrymore, que empezó enseñando las muelas del juício a gritos y terminó enseñando el resto en cuanto creció un poco.

Esta crítica será fusilada a muerte. Y es una lástima. Porque me gustaría que esta crítica resaltase un poco para animar a todos aquellos que sientan lo mismo que yo a dar el paso. Decidlo. No os preocupéis por el "qué dirán". ¿Qué problema hay? ¿Qué no os inviten a la próxima crisis de los 40 a cantar canciones de Campeones y David el Gnomo?. No. Acabemos ya con esto. La patata merece un Área 51 y disección con un abrelatas oxidado.
fenriz
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