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Críticas de "Instinto básico"
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| 33 de 52 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Sinceramente, no me incumbe para nada cualquier aspecto técnico de esta película. Me importa el contexto y me importa Sharon Stone. Y el paso definitivo para hacer una crítica de esta película y no de, por ejemplo, 'Este poli es un panoli', viene dado tras ver escrito el nombre del grupo de hxc melódico 'Bad Religion' con tilde en la o en una crítica de otra película de este mismo director. Confieso que me flipan estos detalles. Del mismo modo también disfruto con el usuario que comienza sus críticas con un "Hola". Joder, este tipo de golpes de humor, muchas veces involuntarios, son de los que me alegran las mañanas.
CONTEXTO: La primera mitad de los 90 se recuerda, fundamentalmente, por una lucha trepidante entre dos grandes amantes de la belleza femenina y por qué no decirlo, de los buenos coños.
En una esquina del cuadrilátero tenemos a Paul Verhoeven, el holandés salido. En sus inicios le gustaba filmar escenas tórridas en películas que no tienen el menor interés, excepto si tu nick es Grandine. Luego le dio por la ciencia ficción violenta y con supuesto mensaje, rollo Desafío Total o Robocop, para volver en los 90 con lo que más le hacía feliz: los chochitos.
En la otra esquina del cuadrilátero tenemos a Andrew Stevens, un "hijo-de" que consiguió, por enchufe, trabajar en algunas películas notables. Al lado de actores de gran talento se dio cuenta que era un paquete... un gran paquete lleno de mierda como actor. Entonces este visionario se puso manos a la obra. Primero, pasando olímpicamente del estrellato y de mejorar como actor, mientras fileteaba con playmates en películas de medio pelo, y más tarde montándose en el dólar como productor de, entre otras tonterías: "Los Elegidos", "Campo de batalla: la Tierra", "El arte de la guerra", "Falsas apariencias" o "Cosas que diría con sólo mirarla".
En 1990, Andrew Stevens estrena, por decir algo de una película que fue directamente a los videoclubs y a las madrugadas de Tele5, 'Obsesión en la oscuridad', que escribe y protagoniza para su propio gozo. En ella, y sus posteriores secuelas, hace de vigilante de seguridad en casas de lujo. En el papel femenino, siempre hay una rubia atractiva sospechosa de haber cometido algún tipo de delito, con grandes dotes para la psicología, la manipulación y el noble arte de follar. Y por supuesto, acaba embaucándole. Son un tipo de películas cuya finalidad es ofrecer carnaza para wankers primerizos o viejos verdes. Y, efectivamente, hacia la segunda mitad de los 90 yo representaba al primer sector, cuando Andrew Stevens se ventilaba a esa gran MILF llamada Shannon Tweed y repetía una y otra vez la misma fórmula con títulos como "Seducción sin límite", "Sueños prohibidos", "Venganza de mujer", etc., casi siempre con sus respectivas secuelas-fotocopias.
-sigue abajo-
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Es en esa época cuando Paul Verhoeven ya está consolidado en Hollywood y cuando ve la luz tras contemplar la antes mencionada 'Night Eyes'. Mete a Michael Douglas de protagonista, un tipo que se parece a Andrew Stevens, tanto físicamente como en su vertiente de follador compulsivo ('Atracción Fatal'), y a una Sharon Stone, que la estaba rompiendo ya con papelones en películas como 'Acción Jackson' (con Carl Weathers, el contrincante de Rocky en las dos primeras partes de la saga) o 'Por encima de la ley' (con Steven Seagal y su repertorio de llaves de judo, aikido, sudoku o lo que cojones practique el gominitas), y que además, ya había trabajado con Verhoeven en 'Desafío Total'. Así que tiene la película casi hecha. Con más presupuesto y la trama algo más currada, pero básicamente el mismo patrón del género que popularizó Andrew Stevens.
¿Es verídico todo esto? Pues seguramente no porque, aunque los datos sí que no me los he sacado de la manga, la hipótesis es fruto de un cerebro curtido a base de mierda de todo tipo, pero en el cual todas las piezas de este -por el momento- cuento chino encajan a la perfección.
SHARON STONE: Olvídense de Kim Novak, Rita Hayworth, Jean Simmons o más recientemente de Jessica Lange, Madeleine Stowe, Joan Severance, Kim Basinger, Rebecca Romjin o Scalextric Johansson. Sharon Stone juega en otra división en la liga de femmes fatales del cine. No tiene rival. Hasta su llegada a las pantallas (y especialmente desde 'Instinto Básico') al pene se le conocían dos estados: flácido y erecto, más el término medio llamado coloquialmente 'morcillón/a'. El siguiente estado es el jodido límite, no me atrevo a ponerle nombre: la zona en carne viva, el músculo que se va quedando sin tejido, el frenillo se va a tomar por culo, el escroto se desgarra como una bolsa del Carrefour cuando metes más peso del que puede aguantar y el vello púbico sale despavorido por temor a que todo explote. Poquísima broma con esta actriz, que ha conseguido, entre otras cosas, que le ponga un 6 a esta gran mojonada de película. En la segunda parte debe andar por los 50 y -aún sacándome unos 25 años- sigue desprendiendo la misma fuerza y el mismo encanto, aunque dicha secuela sea mucho peor que ésta.
Y, tanto en el famoso cruce de piernas, como a lo largo de toda la película, fíjense en sus ojos, en el empuje de su mirada y en cada gesto facial, absolutamente dignos de estudio, que es donde reside toda la fuerza del personaje. Parece mentira que esta crítica haya acabado con una frase así después del rollazo de enfermo mental que he soltado.
Alvin Straight 
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| 7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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David
Madrid (España)
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Su valoración:  |
20 de Noviembre de 2007 |
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El interesante guión de Joe Eszterhas se desenvuelve con gran maestría en el terreno del suspense y las intrigas policíacas, buscando el rostro de una mujer que ha cometido un brutal asesinato en pleno acto sexual, armada con el famoso punzón de hielo. La sospecha recae en la viuda negra por excelencia del cine de Hollywood: la seductora Sharon Stone, que llena la pantalla con su presencia. No conozco a fondo su filmografía pero su personaje en esta película es sin duda uno de los mejores de su carrera cinematográfica y con él realiza una prodigiosa interpretación que cautiva desde la primera secuencia en la que aparece. La actriz transmite de forma inmejorable ese aire de misterio que rodea permanentemente a la escritora Catherine Tramell, la manipuladora víbora de la que sabe sacar múltiples matices, convirtiéndola en un enigmático personaje que da miedo y resulta terriblemente sugerente y atractivo. Todo ello lo desarrolla paralelamente, por supuesto, al despliegue de sensualidad y erotismo que derrocha a lo largo de toda la película, mediante conocidas secuencias que forman parte de la memoria colectiva de la cinematografía estadounidense más reciente. Me refiero evidentemente a extraordinarias escenas como la del interrogatorio en la comisaría con el mítico “cruce de piernas” o a los numerosos y explosivos encuentros sexuales que mantiene con Michael Douglas, quien resuelve su personaje del atormentado y traumatizado policía Nick Curran con una notable eficacia, a la cabeza de un reparto en el que también tienen cierta importancia George Dzundza y Jeanne Tripplehorn, en los papeles del inspector ayudante de Nick y la psicóloga de la comisaría Elizabeth Garner.
Toda una obra de culto del director Paul Verhoeven, con claras referencias al cine de Hitchcock, que ocupa un lugar privilegiado en la historia del cine internacional, destacando también por la premiada banda sonora de Jerry Goldsmith, una sobresaliente conjunción de inquietantes piezas musicales que incrementan la tensión y el interés para el espectador durante todo el metraje.
Más que notable es la producción de Mario Kassar, uno de los mayores beneficiados del grandísimo éxito de taquilla que supuso la película, el cual se vio duplicado, hay que reconocerlo, por la enorme polémica levantada por distintos colectivos sociales (principalmente de homosexuales) que se lanzaron contra la cinta con motivo del tratamiento que en ella se hace del sexo, aderezado con una dura y perversa violencia. Ello provocó como siempre el efecto contrario, una promoción impagable que convirtió desde el primer momento a “instinto básico” en una película histórica que trascendió a escala mundial marcando un antes y un después en el género del thriller erótico.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: La educación y la cultura son muy influyentes en nuestra vida, nos moldean y nos forman como seres humanos que somos, pero ante todo, la educación y la cultura tienen una innegable labor de camuflaje, tapando y adormeciendo en algún rincón de la persona lo más primitivo de nuestra existencia. Instintos naturales que son propios de los animales o de cualquier ser irracional: el sexo, la violencia, la búsqueda del placer, la evitación del dolor... y en definitiva, la mera supervivencia. Para mí, esta es la gran reflexión de la película: todo ser humano tiene un lado terrorífico y oscuro en lo más profundo del subconsciente, algo implícito que viene incorporado a nuestra propia naturaleza. Por esa razón, los desequilibrios psicológicos llegan a provocar comportamientos tan espeluznantes, ya que afloran en la inconsciencia los instintos más básicos...
Esto último constituye la base argumental de la película y de ello nos habla constantemente el personaje de Catherine Tramell, un animal salvaje que trata de involucrar en ese peligroso juego de perversión a todos los que la rodean.
“tu si que lo sabes todo sobre el impulso homicida, ¿verdad pistolero?” (Catherine Tramell)
David 
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| 12 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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jastarloa
Madrid (España)
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Su valoración:  |
2 de Abril de 2006 |
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El tramposísimo –pero efectivo– guión de Eszterhas ("Jade", "Showgirls", "Acosada"..., ¿"salidillo" o simplemente taquillero?) encuentra un complemento perfecto en la capacidad autoparódica de Verhoeven, un director con gran sentido del espectáculo y muy buen gusto para las mujeres.
Lo que yo destacaría serían las escenas de sexo (está en mi lista de "Los mejores polvos que recuerdo del cine comercial"; yo no sería capaz de resistirme a esa mujer, aunque supiera que me esperaba una muerte violenta a causa de un picahielos), la música de Goldsmith (nominada al Oscar y ganadora de varios premios) y la inquietante interpretación de Stone. El resto de actores no están mal del todo, aunque siguen el estilo casi caricaturesco de Verhoeven, sobre todo los secundarios.
Del guión no me gustan sus complicaciones, aunque en todo momento lo entiendo como pequeña burla intencionada del género (¿cuántas veces se nos muestra la inquieta mano de Stone buscando "algo" entre las sábanas?, je, je).
jastarloa 
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| 8 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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RAMON ROCEL
MEXICO (México)
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Su valoración:  |
19 de Abril de 2007 |
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Sharon stone es aquí, realmente una femme fatale, por la quien alguien se arriesga a “enamorarse” aun a costa de su propia muerte.
La fatal utiliza su cuerpo como señuelo, con él provoca. Intriga, miente y manipula utilizando como armas la belleza y la sexualidad, se basa en una novela que escribe, que le sirve para obtener beneficios. Su elección moral tiene como núcleo su objetivo de ascensión social: el poder, la manipulación, el lujo, y sobre todo su propio placer satisfecho. Por ello está dispuesta a arriesgarse con una determinación única en el cine. Domina el arte de la seducción. La femme fatal convence así al "incauto" oponente masculino para que actúe según sus fines. La mirada es la herramienta fundamental de esta mujer ante el hombre al que pretende hechizar con sus gestos, sus palabras y, en múltiples ocasiones, sus historias.
Hay mujeres fatales en:
Femme Fatale (2003)
Moulin Rouge (2001)
Nikita (1990)
Fuego en el cuerpo (1981)
Perdición (1944)
La última seducción (1994)
El ángel azul (1930)
Carmen (2003)
La dama de Shangai (1948)
Rebeca (1940)
Niágara (1953)
Lolita (1962)
Tener y no tener (1945)
El cartero siempre llama dos veces (1946)
Eva al desnudo (1950)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Una atractiva escritora que lo va llevando uno al límite del placer sádico. Catherine Tromell; mujer hermosa ambiciosa e intrépida, inteligente y cruel, que muestra sus intenciones únicamente en el último momento. Es ambigua, sabe jugar con este sentimiento. Utiliza su belleza y su sexualidad como armas para lograr lo que desea mediante la seducción.
La fatal utiliza su cuerpo como señuelo, con él provoca. Intriga, miente y manipula utilizando como armas la belleza y la sexualidad, se basa en una novela que escribe, que le sirve para obtener beneficios.
La obsesión del hombre hacia la fatal es tremendamente intensa. El hombre mira a la mujer egoísta, interesada y sensual. Está dispuesto a jugar con fuego y ella lo enciende. El hombre percibe la fatalidad, pero se niega a ignorar a esta figura inalcanzable que le desafía. Muestra por unos instantes lo que decía Buñuel “ese oscuro objeto del deseo” entre dos piernas hermosas. La trampa del ratón. Catherine Tramell incluso puede decidir el final de su elección en su elemento: la cama.
RAMON ROCEL 
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| 4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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CHtodd520
barcelona (España)
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Su valoración:  |
24 de Mayo de 2008 |
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Hay muchas críticas de esta película, y en principio no iba a hacer la mía, pero me he decidido a darles mi humilde opinión para que tengan en cuenta que esta película tiene más méritos que el famoso cruce de piernas de Sharon Stone y la alta carga erótica. Y esta es la intrepretación de Michael Douglas, inmejorable. Verla de nueva y fijaos, borda el papel. Es sublime.
CHtodd520 
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