|
Comprar:
|
| DVD |
 |
|
| 28 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
|
Bloomsday
AA-licante (España)
|
Su valoración:  |
8 de Mayo de 2006 |
|
|
Película con mucho nervio y un magnífico uso del sonido, el montaje y el ritmo narrativo (tan frío y calculador como el propio protagonista) que encaja particularmente bien con el desquiciado tono psicológico de la película (el protagonista se ve constantemente asaltado por recuerdos mostrados de manera abrupta, haciéndonos partícipes así de su carácter obsesivo). El arranque es espectacular y aunque luego la historia se desinfla un poco al ser demasiado simple y esquemática, el pulso del director y su escasa duración consigue que te mantengas en tensión y se siga con interés.
Excelente Lee Marvin en el papel de frío asesino, un tipo con una sola idea en la cabeza que ejecutará de manera limpia y certera.
De todas formas su importancia es innegable. Una de las películas de las que bebe el thriller actual (Tarantino, Memento...) y que marcaron una transición tras el cine negro clásico. Un cine más duro, más explícito y que buscaba jugar con las convenciones narrativas y con las convenciones del género.
Recomendable.
Bloomsday 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
| 17 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
|
burton
Santander (España)
|
Su valoración:  |
2 de Diciembre de 2006 |
|
|
Basada en la novela "The Hunter" del escritor y novelista norteamericano Donald E. Westlake quien la escribió bajo el pseudónimo de Richard Stark, la película, todo un exponente del cine de calidad es una firme heredera del film noir y la novelle vague francesa con algunos de los toques más característicos que marcaron el importante movimiento cinematográfico francés, a saber; escenarios fuertemente iluminados con colores vívidos, fuerte componente de tensión psicológica, complicados flash-backs narrativos, súbitos cambios de ritmo y eficaces efectos sonoros a parte de las aportaciones del propio Boorman.
Con una estética lejanamente similar a las primeras entregas de la saga de James Bond y una más que evidente similar estética al "Código del hampa" de Don Siegel a parte de su misma pareja de protagonistas 3 años antes (Lee Marvin y Angie Dickinson), la película ha sido considerada por la crítica especializada como una nueva revisitación del cine azabache bautizando el género como neo-noir...
Lo cierto es que "A quemarropa (ó Point Blank)" es un thriller urbano de violencia sobre una nueva versión deconstructora del mundo del hampa o crimen organizado...iconográfica...poderosa...elegante y con mucho carisma. De hecho con cada nuevo visionado gana enteros...
En 1999 Brian Helgeland el cineasta de "Destino de caballero" debutó en las lides cinematográficas con un remake de este clásico rebautizado como "Payback" y con Mel Gibson haciendo de Lee Marvin.
Con música de Johnny Mandel y una espléndida fotografía en color a cargo de Philip Lathrop, son muchos los fotograma iconográficos que nos brinda esta estupeda cinta sobre violencia urbana, venganza, celos, honor y lealtad en mitad de tanta falsedad... una obra también de obligado visionado para comprender parte del significado del inminente cine setentero aún por llegar y con tanta influencia en los 90.
I M P R E S C I N D I B L E.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Una celda, una maldita celda de esta prisión...
Un enigmático personaje cuyo nombre en clave es Walker(Lee Marvin) yace herido de muerte por bala, en el interior de una celda de la famosa ex-prisión de Alcatraz conocida en tiempos como La Roca...
A través de vertiginosos y solapantes flash-backs Walker va recordando cómo fue a parar allí...
Walker es un nombre en clave de un ex-miembro de base de la llamada Organización, una especie del Sindicato del Crimen Organizado y un poderoso entramado financiero a través del chantaje y la extorsión del hampa...
Walker está casado con Lynne (Sharon Acker) otra miembro de base de la Organización cuya hermana Chris (Angie Dickinson) también está metida a su vez en el meollo...
El caso es que Walker empieza a recordar cómo se desencadenó todo...
Su mejor amigo Mal Reese (John Vernon) andaba falto de dinero y debía a Carter, un pez gordo de la Organización una importante cantidad de dinero...Desesperado Mal pide ayuda a Walker y a su mujer Lynne...Mal tiene un plan; alguien le ha dado un chivatazo a cerca de un golpe de la propia Organización que se produciría en el patio de la ex-prisión de Alcatraz...En el momento de dar el golpe Mal dispara a Walker y se fuga con su parte y con su mujer Lynne...
Tiempo más tarde Walker es contratado por Faircraft, otro pez gordo de la Organización y hace un trato con él...Walker se venga de Mal y recupera su parte de 93000$ a cambio de que Walker se deshaga también de los otros dos peces gordos de la Organización; Brewster(Carroll O'Connor) y Carter...
Comienza la caza de Mal y su mujer Lynne...Walker localiza en primer lugar a Lynne a quien Mal ha abandonado por su hermana Chris (Angie Dickinson), aunque le sigue pasando periódicamente cierta asignación monetaria a través de un contacto...Lynne parece arrepentida, pero lo cierto es que muere producto de una sobredosis de barbitúricos...
Walker da con Mal a través del contacto Big John Stegman(Michael Strong) un propietario mujeriego de un concesionario de coches...
Mal busca protección en Carter y éste le refugia en un edificio llamado Huntney House, una especie de fortificación más protegida que el propio Fort Knox...
Con ayuda de su cuñada Chris (A.Dickinson),Walker logrará burlar la férrea vigilancia y penetrar en la morada de Mal en el ático del edificio, a quien termina por matar arrojándole desnudo balcón abajo...
El siguiente objetivo es Carter a quien matará burlando también otra trampa con Stegman y un francotirador de por medio...Pero tanto Carter como Stegman resultan damnificados de la mixtificación...
Finalmente Walker logra matar también a la última parte del trato, Brewster....Pero en el momento final, cuando Faircraft y el francotirador llaman a Walker para recoger su dinero, éste no se presenta...
burton 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
| 13 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
|
Miquel
Palma de Mallorca (España)
|
Su valoración:  |
11 de Marzo de 2010 |
|
|
Segundo largometraje del realizador británico John Boorman (Shepperton, Inglaterra, 1933). El guión, de Alexander Jacobs, David Newhouse y Rafe Newhouse, adapta libremente la novela “The Hunter” (1962), de Richard Stark, pseudónimo del novelista norteamericano Donald Westlake (1933-2008). Se rueda en escenarios reales de la isla de Alcatraz (Bahía de San Francisco), L.A. (aeropuerto, Santa Mónica, West Hollywood...) y en platós de los MGM Studios (Culver City, L.A.). Producido por Judd Bernard y Robert Chartoff para MGM, se estrena el 30-VIII-1967 (EEUU).
La acción dramática tiene lugar en la ciudad de L.A. y alrededores en 1965/66, con un prólogo anterior. Walker (Marvin) es un ex presidiario de Alcatraz, dedicado a la delincuencia y relacionado con un grupo mafioso llamado coloquialmente “la organización”. Tras un asalto nocturno (1964) a un banco junto con su mujer, Lynne (Acker), y su mejor amigo, Mal Reese (Vernon), y antes de repartir el botín, es traicionado, tiroteado y abandonado por éstos, aparentemente muerto, en una antigua celda de la prisión de Alcatraz (clausurada en 1963). Meses después, recuperado de las heridas, decide buscar (1965) a la pareja de amantes en la ciudad de L.A. Walker es un personaje solitario, frío, físicamente fuerte, obsesivo, atormentado, vengativo y despiadado.
El film suma crimen, gángsters, cine “neo-noir”, drama, acción, suspense, misterio y thriller. Desarrolla una historia vigorosa de venganza a toda costa entre malhechores, que se inscribe en la tradición del cine negro americano. El relato incorpora una mujer fatal, personajes atormentados, deslealtades personales, traiciones, caracteres oscuros y sombríos, ambientes angustiosos, antihéroes, etc.
La narración adquiere un tono crispado, alucinante, tenso y perturbador. Hace uso de cuidados cambios de ritmo, efectos sonoros inquietantes (gritos de una mujer que se superponen a los de una canción), un nivel de violencia superior al habitual en el momento del estreno, escenas hirientes de sexo, imágenes urbanas desoladas, saltos de tiempo hacia delante y hacia atrás, cambios súbitos de ubicación, repeticiones de imágenes, etc. Añade una admirable descripción de ambientes y una construcción sólida de caracteres. Los diálogos son concisos, cortantes y estilizados. Walker deviene uno de los tipos más duros, crueles y despiadados del cine americano.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Boorman demuestra su cinefilia y su condición de eficaz aprendiz de todo lo que le gusta. En el film refleja la influencia de la “nouvelle vague”, en especial de los saltos temporales de Alain Resnais (“Hiroshima mon amour”, 1959). Se inspira en “Alphaville” (1965), de Godard, para la definición de la psicología del protagonista. Descubre su afición al cine negro clásico norteamericano (“Scarface”...) y al popular “western”, del que toma esquemas narrativos y descripción de personajes. Se aprecian paralelismos con “Código del hampa” (1964), realizado por Don Siegel tres años antes con la misma pareja protagonista (Marvin y Dickinson). Más allá de sus influencias y fuentes de inspiración, el film revela el anticonvencionalismo del realizador y su búsqueda esforzada de libertad narrativa y expresiva. Por lo demás, el film lleva impresa la marca personal y el sello de originalidad característicos de Boorman (“Infierno en el Pacífico”, “Defensa”, “El general” ...).
Extrae de Marvin una interpretación antológica, que es una de las mejores de su carrera. Le da réplica una correosa Angie Dickinson, que consigue atraer la atención del público, pese a la enorme fuerza de la presencia avasalladora de Marvin. Son escenas destacadas, la de los pasos de Walker en el corredor, la seducción de la chica, los golpes de autodefensa de la mujer que la desfondan y derriban, etc. Habla de venganza, celos, violencia urbana, honor, lealtad, etc. Conserva la fuerza y la frescura originales.
La banda sonora, de Johnny Mandel (“Quiero vivir”, Wise, 1958), se basa en una partitura que combina cortes melódicos y suaves con fragmentos jazzísticos. Como música adaptada, añade un corte de la obertura de la ópera “Los maestros cantores de Nuremberg”, de Richard Wagner; otro de la canción “Mighty God Times” (de The Stu Gardner Trio); y un tercero de las trompetas y los trombones de la banda de Tommy Dorsey. La fotografía, de Philip H. Lathrop (“Días de vino y rosas”, Edwards, 1962), en color (metrocolor) y panavisión, construye las imágenes con gran sentido de la visualidad. Presenta encuadres inquietantes y paisajes desolados.
Bibliografia
- Karen KRIZANOVICH, “A quemarropa”, ‘1.001 películas que hay que ver...’, pág. 478, Grijalbo ed., Barcelona 2006 (edición ampliada).
- Ángel COMAS, “A quemarropa”, ‘La Vanguardia’, 18-II-1992.
Miquel 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
| 9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
|
seagal4ever
Madrid (España)
|
Su valoración:  |
3 de Noviembre de 2009 |
|
|
El primer pensamiento que se me pasó por la cabeza cuando terminé de ver "A Quemarropa" fue: ¿Dónde demonios ha estado metida esta película durante tanto tiempo? ¿Qué ha sucedido para que no la haya visto hasta ahora? Y es que ésta es una de esas pequeñas joyas que logran dejar huella en el espectador.
Basado en la novela "The Hunter", de Donald Westlake, el filme es el segundo largometraje dirigido por John Boorman tras "Catch Us If You Can", y sin lugar a dudas, la película que inició la que iba a ser una carrera de lo más interesante.
Hacía tiempo que conocía esta película. En varios sitios había leído que estaba etiquetada como cine negro algo que, la verdad, me chirriaba un poco, pues como bien es sabido el cine negro como tal finaliza en 1958 con la magistral "Sed de Mal" de Orson Welles. Sin embargo, iluso de mí, he de reconocer que después de verla sí que son fácilmente reconocibles algunas características del cine negro, obviamente trasformadas levemente para adaptarlas a su tiempo. Ahí tenemos a una femme fatale, un personaje claramente atormentado que ha sido traicionado por sus amigos, personajes oscuros y sombríos...
Pero vayamos de una vez al grano que hay mucho que comentar.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: La dirección de Boorman me ha parecido todo un derroche de recursos e imaginación. Una realización que en ciertos aspectos se muestra experimental (como ese caótico inicio en el que se emplea un confuso montaje que nos muestra diversas acciones separadas tanto en el tiempo como en el espacio para contarnos cómo ha llegado Walker a su actual situación, y que una vez encajadas todas las piezas del rompecabezas resulta de lo más gratificante), en otros con un poderío casi hipnótico (después de vista, dudo mucho que nadie olvide la secuencia de los pasos de Walker, un sonido monótono y repetitivo que finaliza con el espectacular asalto de éste a la casa donde cree que está quien le traicionó, arrojando al suelo a la que antaño fue su esposa y vaciando el cargador de su pistola sobre una cama vacía), sin olvidarnos de momentos con un tono casi alucinatorio (esa escena en el garito donde se está cantando una canción tan ecléctica como adictiva mientras Walker reparte estopa en el trasfondo, y que alcanza su cénit cuando los gritos de la mujer que descubre a dos hombres medio muertos se confunden con los gritos de la propia canción)...
Tampoco quiero dejar pasar la oportunidad de comentar que, en cierto modo, muchas de las maneras de Boorman, como por ejemplo su concepción del montaje o el tratamiento de algunas escenas de acción me recuerdan bastante a Godard. Desconozco si existe alguna conexión entre ambos, pero lo cierto es que comparten una manera de pensar similar, al menos en lo referido al cine.
El principal punto en contra que le pondría a esta película es que la historia es demasiado simple, y pese a la gran dirección de Boorman, el filme en algunas ocasiones no puede mantener el tipo y cae en picado en lo que a interés se refiere. Y eso que estamos ante una obra de menos de hora y media.
A nivel interpretativo Lee Marvin sale totalmente reforzado. Interpreta a un tipo duro, realmente duro (la escena en que la mujer le golpea repetidamente hasta que se agota y cae al suelo destrozada y él, como si tal cosa, se da la vuelta y pone la TV como refleja perfectamente la frialdad de este personaje). Es una persona atormentada y vengativa, de la que desconocemos su nombre de pila, y sin embargo ni su interior ni su psicología nos es ajena, gracias en gran medida a la labor introspectiva del guión, centrándose en el empleo del montaje como principal herramienta para lograr dicha interiorización.
Para muchos esta película es clave dentro del thriller moderno, y no puedo estar más de acuerdo. Pero considero que, pese a tener momentos de auténtico genio, el filme peca de ser demasiado simple, y por momentos, la acción decae de tal manera que llega a tocar fondo. El 1999 se estrenó “Payback”, dirigida por Brian Helgeland y también basada en la misma novela. Pese a tener sus virtudes, creo que es netamente inferior a la obra de Boorman.
seagal4ever 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
| 9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
|
Taylor
Terrassa (Polonia)
|
Su valoración:  |
25 de Enero de 2012 |
|
|
A lo largo de mi vida cinéfila he visto infinidad de tipos duros, muy duros, en una gran pantalla. Tipos como Humphrey Bogart, James Cagney, Richard Widmark, Robert Mitchum, Marlon Brando, Jack Palance, John Wayne, Kirk Douglas, Robert Ryan, Clint Eastwood, Lee Van Cleef, Anthony Quinn, Charles Bronson, Chuck Norris, Bruce Willis, Harvey Keitel, Al Pacino, Sylvester Stallone, Joe Pesci, Ed Harris, Dolph Lundgren, Mickey Rourke, Jason Statham… Pero pocos, muy pocos, como Lee Marvin en “A quemarropa”. Un tipo al que dejan tirado con dos balazos en el vientre en una celda vacía de Alcatraz y aún tiene los santos cojones de lanzarse a las gélidas aguas del Pacífico para llegar nadando a la costa… y salvarse. Un tipo duro, sin duda. Una roca. Como Alcatraz, por cierto. Y casi tanto, también, como Charles Bronson, el hombre sin nombre de “Hasta que llegó su hora”. A mi juicio, el tipo más duro de la historia del cine. Un tipo con el que Walker (Marvin) comparte mirada, gravedad, contención, laconismo, frialdad, inclemencia… y hasta ausencia de nombre. En el caso de Walker, obviamente, de nombre de pila. Pero de nombre al fin y al cabo.
Dejando al margen la soberbia composición de Marvin, sin embargo, lo que más me fascina de “A quemarropa” son los destellos de gran cine que le imprime Boorman: su técnica narrativa a base de flashbacks, su cámara lenta a lo Peckinpah, su poderoso erotismo, su cuidada recreación de ambientes —a veces sórdidos y, a veces, elegantes— y, sobre todo, el incuestionable vigor de sus mejores secuencias (en especial la de las persistentes pisadas en la estación de metro, la de la irrupción de Walker en casa de su esposa vaciando el cargador en el humeante colchón matrimonial y la de Angie Dickinson abofeteando a un impávido Marvin hasta quedar absolutamente exhausta). Secuencias, todas ellas, que deberían figurar, a mi juicio, en cualquier manual cinéfilo de escenas para la posteridad.
Ocho rocosas estrellitas, pues, para un más que digno ejercicio de neo-noir que —pese a la innegable simpleza de su guión— me parece muy pero que muy recomendable para todos los que opinamos que el cine de autor y el de género nunca deberían haber reñido. “A quemarropa” es la prueba.
Taylor 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
|