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Críticas de "El asesinato de un corredor de apuestas chino"
El asesinato de un corredor de apuestas chino
Buena
John Cassavetes
(1976)


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30 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Bloomsday   AA-licante (España)
Su valoración: Pasable 4 de Diciembre de 2006
La mayoría de frases y situaciones que no tienen sentido son por la pretensión de Cassavetes de plantear un paralelismo entre ese club de streaptese, el Sr. Sofisticación y el cine. Me pareció un gran hallazgo al principio, pensé: “qué cabrón este Cassavetes; una peli de género, su estilo desorganizado y afilado de siempre, improvisación, interpretaciones no sé si buenas pero tremendamente intensas... Y nos da la suya sobre el cine, sobre su condición de fugitivo del cine, a través de ese extravagante espectáculo erótico, sobre la lucha por preservar la libertad cueste lo que cueste, asumiendo el riesgo a lo bestia, sobre las falsas apariencias...” (conclusiones que están en los diálogos y que dan una visión que encaja a la perfección con el enfoque del director más independiente de los últimos 40 años) He de reconocer que durante la primera media hora de película el 8 ó 9 rondó por mi cabeza.

El problema es que, una vez pillado todo, Cassavetes se empeña en rodar un desenlace de puro trámite y en volverse insufriblemente redundante alargando los shows, las charlas de Mr. Sofisticación y las reflexiones finales de Ben Gazzara. Y se pasa. Se mira el ombligo demasiado en un baboso exceso de autocomplacencia.

Todo ello será ininteligible para muchos (que verán en esos recursos un mero relleno), otros se dejarán llevar por la pátina de libertad creativa de esas secuencias y su expresividad... Y todos llevarán razón.

Sin embargo yo me siento decepcionado. Y probablemente estaré equivocado pero Cassavetes, en esta película, se repite. Hasta la saciedad. Y la reiteración mata la sensación de confesión, de sinceridad, de entrega. De declaración de intenciones y, de alguna forma, de recapitulación sobre sí mismo y su concepción del cine como un “solo ante el peligro”. Mata el testimonio que es, por encima de todo, lo fundamental en esta cinta.

Cassavetes trató de hacer su película más personal (estoy en absoluto desacuerdo con que esta es su película más accesible por, seguramente, ser de género y tener mafiosos, asesinatos...). El problema, quizás, es que ya era lo suficientemente independiente como para ir un poco más allá. El cine de Cassavetes siempre llevó implícita esa condición de cine autodestructivo, condenado al fracaso, a la marginación e incomprensión. Esa marca era lo suficientemente indeleble ya como para ponerse a rodar una pataleta de forma enigmática.

Ahora bien, de lo que no cabe ninguna duda es que si el cine de Visconti se podría comparar con una ópera, el cine de Cassavetes encuentra perfecto acomodo en ese desvencijado club de streptease que conjuga un decadente glamour y un brillo de alucinada y fascinante excentricidad. Ahí el tío estuvo más que acertado. En ese malsano trío que forman Mr Sofisticación, Cosmo y el propio Cassavetes.

Azizi Johari fantástica, por cierto. Como actriz, o lo que sea que hace en esta película, claro. Como conejita playboy no soy digno de cantar sus alabanzas.
Bloomsday
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12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Taylor   Terrassa (Polonia)
Su valoración: Buena 15 de Febrero de 2011
La clave está en soportar los primeros 45 minutos. Porque mira que la peli es jodía. Jodía, lenta, larga y con tramos verdaderamente rarunos. O, más que rarunos, con profusión de diálogos —digámoslo así— aparentemente banales e improvisados. Pero si logras superar con éxito ese arduo e ingrato tramo inicial, lo que viene a continuación (el tan cacareado asesinato de un presunto corredor de apuestas chino) es —a todas luces— más digerible. Sobre todo porque rompe con esa especie de deliberado titubeo argumental del principio y otorga, indudablemente, algo más de tensión y mordiente a la típica peli en la que —pa que nos vamos a engañar— pasar, no pasa nada. Nada de nada.

Quizás por todo ello yo recomendaría —antes de abordar una peli como “El asesinato de un corredor de apuestas chino”— haber tenido una experiencia previa con Cassavetes. Un cineasta tan complejo —o más— que Lynch, Tarkovsky o Antonioni. Como tampoco estaría de más echarle un vistazo a la biografía de esta “rara avis” del séptimo arte. Porque si John Ford es considerado el padre del western o Hitch, el mago del suspense, lo que está claro es que Cassavetes es el rey del cine independiente. O, si lo preferís, del cine underground. De ese cine hecho por y para gafapastas de pura cepa que —más que contarnos nada en concreto— tan sólo pretende reflejar el punto de vista de su autor acerca de algo. En este caso —según los acólitos de Cassavetes— sobre su propia vida. Una vida, como no, independiente, intensa y absolutamente disoluta. Como la de Cosmo Vittelli, su ‘alter ego’. El tipo (enorme Ben Gazzara, por cierto) que luchó por mantener su garito en pie y que nunca —reitero: nunca— perdió la sonrisa.

Siete estrellitas y no menos, pues, para una peli aparentemente insoportable que dice mucho más de lo que parece. Ah, y además salen tetas. Unas cuantas.

Salud, hermano.
Taylor
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11 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Valkiria   Galitzia (Polonia)
Su valoración: Buena 13 de Febrero de 2011
- Por sus obras anteriores
- Por su alborotada vida personal
- Por su afición a los placeres -y que nos quiten lo "bailao"-
- Porque Cassavetes fue como quiso ser
- Por su desequilibrada trayectoria como actor y director
- Por ser un independiente del cine a contracorriente
- Por su cirrosis
- Por ser un trasnochado vocacional
- Por indisciplina
- Por no querer llegar a viejo
- Por convertirse en anciano antes de serlo
- Por palmar con sólo 60 tacos
- Por rematarse con aspecto acabado y pintas de agarrarse a más neuras que a un bastón.
- Por dejar viuda a Geena Rowlands -22 años sin quien fue su esposo durante cuatro décadas-
- Porque no se aferró a la vida
- Porque no le dio la real gana de vivirla o porque Dios sabrá... está película es pura y dura esencia de John Cassavetes.

"El asesinato de un corredor de apuestas chino" tiene puntos narrativos que inevitablemente recuerdan a Cassavetes y, planos que, de carambola, hacen lo propio con "Mullholand Drive". Sí, difícilmente asimilable. Lynch: ladrón, saqueador de tumbas.

Para algunos será un espanto; para otros un aliciente. Es verdad que hay muchas tetas como dice el usuario hermanonegro. Más de sesenta tetas, seguro. Por todas partes hay tetas; no se puede ni hacer recuento.

El dueño de un puticlub, decadente, pero empeñado en reflotarlo como sea, adorado por todo su staff _putis, chóferes, porteros, camareros y demás_, contrae deudas, jugando a sabe Dios qué, precisamente para sacar el tugurio a la luz.

Cassavetes trasciende a la pantalla una triste historia. Se devuelve a sí mismo una especie de autorretrato. Inestabilidad sobre una cuerda floja, tan atrayente y autodestructiva.

No por el atrezzo (que ni las putas son malas, ni el trasnocheo debiera perjudicar), sino por el desapego a la vida de nuestro protagonista -él mismo o su actor- quien, de una manera altruista ofrece su propio pellejo por el bienestar de sus meretrices en una historia filantrófica.

Viéndoselas con la soga al cuello se preocupa por su su puticlub; por sus chicas y por el "Señor Sofisticación" -de donde creo, copia Lynch-, más que por su deuda en especias.

El cine da para todo, señores.

- Lo peor de la peli yendo al grano: juega en su contra toda la primera mitad. Es fácil desistir a la media hora. El desorden y desconcierto, sin una empuñadura o pretexto argumental al que aferrarse y dar sentido a lo que estamos viendo no ayuda. Cassavetes está intentando meternos en el pellejo del personaje protagonista. Que lo consiga o no, durante ese minutaje, queda en entredicho. Tampoco las intrepretaciones son para tirar cohetes. Los planos, atropellados, no aburren, pero distraen; cosa mala.

Pero sí destaca el guión.

Lo mejor: que te guste Cassavetes. No le falta contundencia. Pero para eso, hay que esperarse al finalísimo final y no dejar la peli en la estacada. Es un acto de Fe.
Valkiria
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10 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Miquel   Palma de Mallorca (España)
Su valoración: Buena 4 de Enero de 2010
Octavo largometraje de John Cassavetes (“Shadows”, “Faces”, “Opening Night”). El guión, del propio realizador, se basa en evocaciones autobiográficas. Se rueda en los barrios marginales de NYC con un presupuesto modesto. Producido por Al Ruban para Faces Distributing Corporation, se estrena el 15-II-1976 (NYC).

La acción dramática tiene lugar a lo largo de unas pocas semanas en L.A. y alrededores, en 1975. Cosmo Vitelli (Gazzara), ex veterano de la Guerra de Corea (1950-53), solitario, orgulloso y enigmático, de pocas palabras y adicto al juego, es titular único del local/teatro Crazy Horse West, de variedades y striptease, en cuyos números de “Music hall” trabajan Mr. Sophistication (Roberts) y las chicas Rachel (Johari), Sherry (Fredlund), Carol (Warren) y otras. Se relaciona con un grupo mafioso de L.A., integrado por los gángsters John (Woodward), Flo (Carey), Marty Reitz (Ruban), Mort Weil (Cassel) y otros. El corredor de apuestas ilegales (Hugh) pertenece a la mafia china.

El film suma crimen, drama y thriller. Construye un retrato emotivo e intenso del universo “underground” de una gran ciudad americana a mediados de los años 70, que sirve como medio para componer una alegoría de su experiencia personal como realizador, actor, guionista y productor de cine. A través de Cosmo Vitelli, su “alter ego”, Cassavetes glosa la lucha por mantenerse libre e independiente y resistir las dificultades que obstaculizan la realización de sus sueños, aspiraciones y ambiciones. El espectáculo de “Music hall”, sus personajes y los actores y actrices que les dan vida, constituyen el centro emocional de su vida: es lo que más quiere y lo único que le importa. Por lo demás, los números del espectáculo reflejan sus valores e ideales: el realismo descarnado y popular, la excentricidad, la decadencia “kitsch”, la espontaneidad, el erotismo, la sensualidad, la plurirracialidad, etc. Hace profesión de su amor al espectáculo: variedades, cabaret, baile, teatro y cine.

El film nos habla de varios temas adicionales, como la concepción del proceso creativo del arte, la relevancia de la autoría, las luchas y el esfuerzo del artista, los sueños de los creadores, la brevedad del tiempo y la finitud de la vida humana, la utilidad de las metáforas y las representaciones, el poder de las ideas, la trascendencia del esfuerzo personal, etc.

El guión presenta una buena construcción y definición de los caracteres, que se presentan creíbles y matizados. El ritmo acusa irregularidades a causa de un montaje no exento de brusquedades y la tendencia del autor a alargar, a veces exageradamente, las escenas, como los “shows”, las intervenciones de Mr. Sophistication y otras. La acción se desarrolla en ambientes preferentemente oscuros, cerrados y nocturnos, que recuerdan los del cine negro clásico. Añade escenarios indefinidos (cortados por cortina, panel, fondo neutro...), marginales y deteriorados (calles de noche), solitarios, malolientes y sucios.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película) Ver todo
Miquel
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h e r m a n ô n e g r ö   La Gran Depresión (Bahamas)
Su valoración: Excelente 31 de Diciembre de 2009
Estoy descubriendo a Johnny, y por ahora Johnny me gusta. Una de sus primeras escenas es colosal. Mujeres con tetas como flanes suben las escaleras, para felicidad y regocijo del espectador. Con, por supuesto, disparidad de colores. Por ahí vamos bien, Johnny.

Por otra parte, dejando efímeras pasiones a un lado, se nos muestra la historia de Cosmo, un hombre atado a las apariencias, esclavo de su propia coraza. Regenta un cabaret que, si a simple vista parece decadente, le aporta bastante dinero y, a priori, una vida sin obstáculos. Quizá ese ambiente oscuro es el que invita a Cosmo a dar un paseo y a empezar a añadir sentido a su vida, sin quererlo.

Al principio he de resaltar que Johnny me agobió un poco. Rueda a base de planos cortos, demasiado cortos, pensé. Pero poco a poco te vas dando cuenta de lo que quiere mostrarnos, que no es otra cosa que la pasión y el coraje en cada escena, en cada cara, y esa calidez está presente durante toda la película. Es de agradecer una ambientación tan sobresaliente aunque comprendo, así mismo, que este tipo de films envejezcan mal. Personalmente me la suda, nunca fui a la moda, pero muchos se habrán echado hacia atrás o se habrán quedado a medio camino por culpa de este aspecto.

Y con poco más que decir y mucho que ver, recomendando esta gran cinta. Una explosión independiente que se agradece, toda ella una visión cruda de las calles, manteniendo un realismo atronador. Y todo esto aliñado con sabrosos pezones, cual rodajas de mortadela.
h e r m a n ô n e g r ö
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