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Críticas de "Los testigos"
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| 16 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Macarrones
Burgos (España)
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Su valoración:  |
13 de Octubre de 2007 |
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Repito título de crítica porque también estos franceses repiten película (si ellos no se esfuerzan, yo tampoco): se ve que Téchiné sintió envidia de Collard, Chéreau y Ozon y se dijo: Voy a hacer yo también mi peliculita sobre un chico guapo que se pone malito. Y puso en ello todo su empeño y buena parte de su talento (no todo). No es por calumniar (bueno, sí), pero creo que estos directores las han rodado sólo para acostarse con los protagonistas. Me gustaría haber visto los castings. El caso es que todas son películas muy interesantes, así que no hay de qué quejarse.
La de Téchiné es como todas las suyas, con los actores de siempre, así que uno puede pensar que ya la ha visto. El asunto es el que nos cuenta siempre: un joven muy guapo de provincias, marica para más señas, va a la gran ciudad a labrarse el porvenir (hasta ahí me identifico plenamente con sus personajes). A su lado siempre hay una mujer de carácter (una hermana, una amiga) con la que convive y mantiene una relación intensa llena de confidencias y conversaciones (es una película francesa, ya se sabe). Después hay un embrollo con un tercer personaje que pasa por allí, que parece una cosa y es otra y así, entre meandros del guión (las pelis de Téchiné nunca se sabe muy bien hacia dónde van) y escenas cotidianas de pongo-una-lavadora, recojo-a-los-niños, cena-con-amigos (es cine francés, ¿lo he dicho ya?) va avanzando la historia hasta que se remata de una manera melancólica y vaga, porque tampoco le va mucho a Téchiné eso del The End como Hollywood manda, con todos casados y felices y las tramas bien anudadas y un beso bien dado que es una promesa de amor eterno y tal.
Son películas muy francesas y sensibles estas de Téchiné (lo digo sin ironía).
Y a mí me encantan (ídem).
"Los testigos" está hecha con páginas que le sobraron de los guiones de "En la boca, no" y "Alice y Martin" y le ha salido un poco deshilachada y larga, con un toque pedagógico sobre el sida a lo Almodóvar con los trasplantes (se ve que ambos han ligado con algún camillero, lo digo -otra vez- sólo por difamar).
Lo mejor de "Los testigos": los bailes a lo Godard (el de la terraza de la casa de la playa, en el bar de las putas), la hermana cantante de ópera, la belleza de los chicos, el pálpito de vida que recorre la película, el llanto del policía argelino.
Lo peor: Téchiné de repente quiere abandonar la dimensión íntima de su película (que es donde mejor se mueve) y quiere darla una dimensión social, testimonial y hasta alegórica (el sida como nueva peste o azote divino). Esto le sale realmente mal. El personaje de la escritora también chirría de lo lindo.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Macarrones reportero
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El bastante pudoroso Téchiné nunca baja el plano por debajo de las ingles de sus protagonistas masculinos ni les presenta de forma especialmente sensual (y mira que saca unos cuantos mocetones muy interesantes y hay escenas de baños y duchas y jugueteos campestres). Sin embargo, cuando aparece Emmanuelle Béart, amigo, entonces le entra una especie de furor nudista muy sospechoso. Después de una labor de investigación en archivos y filmotecas y tras revisar las imágenes de una cámara de seguridad de un banco de París, he aquí el escalofriante documento periodístico que lo explica todo.
Viaje organizado de LA CASA DEL ARTIJTA EJPAÑOL (olé) a París.
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Un autobús de artistas jubilados recorre Francia con las glorias de nuestro cine nacional. Conduce Marujita Díaz, Nati Mistral explica las salas de pintura rococó del Louvre, Quique Camoiras interpreta unos monólogos de Racine. Gran alegría por los Campos Elíseos: todos cantan "Que viva España", "Asturias, patria querida" y "La cabra, la cabra, la puta de la cabra".
Día de compras en París. Vicente Aranda come su bocadillo de butifarra mientras pasea cuando se encuentra con un rodaje.
-Vicente Aranda: ¡Coño! ¡Si los gabachos también saben hacer cine, qué monos!
Revuelo entre el equipo de rodaje. Una ambulancia se lleva a Téchiné, que acaba de sufrir un cólico nefrítico. Vicente Aranda da un último mordisco a su bocadillo y se dirige a un tipo que llora desconsolado.
-Vicente Aranda: Bonyur! ¿Qué es que pasé isí, mesié?
-Productor [lo hemos doblado porque en el cine, ya se sabe, todos hablan español]: ¡Una catástrofe! Téchiné se ha puesto enfermo. Hoy era el último día de rodaje, íbamos a rodar unas escenas de interior con Emmanuelle Béart y ella ya tiene su agenda repleta hasta marzo del 2024. ¡Oh, Dios mío! ¿Qué puedo hacer?
-Vicente Aranda: ¿Pero qué me ice? Pa probleme, gabachín Ye sui directeur de cínema de cualité. ¡Ye rodé en un periquet toutes les scenes!. A voir, que salga la Manuela esa. ¡Zagalilla! ¡Ven p’acá! Te voy a hacer unos planos de las tetas que te vas a cagar.
-Emmanuelle Béart: Oiga, señor Aranda, que según el guión yo soy una escritora de cuentos infantiles, una intelectual, una escritora en pleno proceso creativo.
-Vicente Aranda: Ya, ya, pero quítate las bragas, te ayudo yo si hace falta. A ver, pechos erectos, nalgas fuera. Onivá, alé, alé, se desabillé! Al Techinete este le voy a dejar una película de lo más apañada. Me lo va a agradecer toda la vida.
-Emmanuelle Béart: ¿Está usted seguro de que tengo que desnudarme? ¿Y qué hago ahora?
-Vicente Aranda: Pues cualquier cosa, abre la ducha, pequeña. Expresa tus sentimientos con las nalgas.
-Emmanuelle Béart: ¿Y que digo?
-Vicente Aranda: ¡Viva el cine ejpañol!
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Esta crítica se la dedico a mi amigo Galoda, que también está malito (ponte bueno; besos)
Macarrones 
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| 8 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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mansilla
Madrid (España)
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Su valoración:  |
2 de Octubre de 2007 |
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Los Testigos tiene todos los mimbres para convertirse en una película testimonio de un tiempo y de una generación. Testimonio del escalofrío, el dolor y la angustia de toda una generación de homosexuales que ve cómo de un día para otro una enfermedad desconocida que tiene algo de plaga bíblica arranca de cuajo no sólo sus vidas, sino sus formas de vida. Los encuentros furtivos en los parques, las fiestas alegres y desinhibidas, el sexo sin los prejuicios atávicos de la moral, la alegría de vivir, todo ahora se ve amenazado por el fantasma del contagio, y probablemente también por el fantasma de la culpa, la culpa de la homosexualidad, la homosexualidad como un castigo.
A mi el filme ha conseguido helarme la sangre, porque me ha transmitido el tormento que debió pasar la comunidad gay a mediados de los ochenta, un tormento que era doble, por una parte el enorme sufrimiento físico de una enfermedad tan misteriosa como mortal, y por otra el estigma de la exclusión social que acarreaba el padecerla.
La película, narrada a través de cuatro personajes muy bien desarrollados, en cuyo centro se encuentra Manu, un adonis que enamora básicamente por su belleza de ángel sexuado, nos cuenta la historia de unos seres sufrientes para quienes realidad y deseo casi nunca son una misma cosa. Téchiné tiene una sensibilidad especial para contar la dosis adicional de amargura que conlleva el amor homosexual, un amor que no se atreve a decir su nombre, un amor muchas veces oculto en un mundo macho, heterocéntrico y brutal. En esta ocasión el dolor adicional viene en forma de enfermedad física, una espina más en un camino lleno de espinas.
A Los Testigos sólo le podría achacar algunos problemas de ritmo, sobre todo hacia el final del metraje, que tal vez se alargue un poco. Por lo demás me parece una película excelente, un testimonio del sufrimiento de toda una generación. No me cansaré de recomendarla.
mansilla 
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| 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Muy bien estructurada de principio a fin, a medida que se va desarrollando aumenta su frescura.
Trata de temática gay, pero no es el motivo central, como suele ocurrir en las pelis de este género, sino que es un motivo más, hay naturalidad y ello es muy positivo conforme se van desarrollando los acontecimientos.
Los personajes están muy bien tratados, y se nos muestran los resortes de sus almas de forma magistral, de forma pausada, lo que hace a la historia imprevisible y muy interesante, pues conforme vamos conociendo más, vemos que su comportamiento podrá tener multiples vertientes, y por tanto la película se va haciendo más interesante, mucho más de lo que promete en sus inicios. El espectador se situa ahora ante un universo de luces y sombras, y sin que sea capaz de adivinar el final, no supone esto un problema, pues tal y como se plantea la historia podría durar cinco horas y no nos aburririamos.
Sorprendente y detallista, trata temas graves con profundidad, de forma sin embargo, que no llega nunca al pesimismo, más bien con una naturalidad dificil de conseguir.
Bajo mi criterio merece un 7.6 sobre 10.
pierrezugazua 
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| 4 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Da gusto encontrarte de vez en cuando con una historia contada de una forma sencilla, sin hipérboles, elipsis ni otros artificios cinematográficos, que muchas veces no hacen más que confundir a un espectador "sencillo". Aunque trata un tema de la historia reciente (la irrupción del SIDA en los ochenta) del que se supone se sabe ya mucho, es la primera vez que lo veo abordado con un lenguaje común al ciudadano de a pie,sin caer en el melodrama y que conste que era facil caer en esa tentación. Téchiné aprovecha para introducir otras cuestiones cotidianas de interés, como el mercado clandestino del sexo gay, la integración de los inmigrantes en la Seguridad del Estado de acogida ó las peculiares relaciones de las parejas mixtas. Me gustó la película aunque la protagonista Emmanuelle Beart se empeñe en mostrar su faceta más hierática, fria y distante de su personalidad como actriz.
conrado herrero 
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| 3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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kepamk
Madrid (España)
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Su valoración:  |
17 de Octubre de 2007 |
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Aunque esta no sea de las mejores películas de Téchiné (Fugitivos, Los juncos salvajes...) se trata de una obra valiente y arriesgada que se merece suerte por la gran honestidad y profundidad de sus planteamientos . La historia de estos personajes "normales" y la incidencia de la homosexualidad y del Sida en todas sus vidas está contada con desapasionamiento e insuflándole una normalidad y una sentido adulto nada complaciente que en pocas ocasiones se ha visto a la hora de tratar tan espinoso tema.
Sin embargo la película va mucho más allá de esto y pretende, sin conseguirlo del todo, realizar una radiografía de algunos aspectos de la sociedad actual y sus frustraciones, que a pesar de su hondura no acaban de perfilarse totalmente haciendo perder al conjunto densidad y desperdiciando una oportunidad única de analizar no solo la incidencia de la enfermedad en la sociedad actual si no la posibilidad de mostrar en pantalla la tremenda mentira e incongruencia del ser humano y su capacidad para engañarse y huir de sus problemas sin mirar atrás.
Pese a todo creo que es uno de los títulos con mayúsculas del cine de este año, muy bien interpretada (el personaje de Miche Blanc es sencillamente genial y algunas intervenciones de Emmanuelle Beart ponen de manifiesto su gran clase como actriz en un papel bastante incómodo), con una espléndida fotografía y un enfoque adulto, responsable y nada maníqueo de un problema y unas determinadas tendencias, que, sinceramente pocas veces ha sido tratado con tanta honestidad en el cine de los últimos años. Una nueva muestra de la gran altura que alcanza el cine francés contemporáneo.
kepamk 
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