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| 14 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Muestra de la frescura y originalidad del cine clasico español, que decenios antes de la británica "Dos vidas en un instante" fraguó esta castiza e inolvidable historia.
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LO MEJOR: La alegría que irradia toda la cinta y Conchita Montes
LO PEOR: Que la dictadura anquilosara nuestra industria y solo queden pocos filmes que destacar de aquellos años.
Haneke y Farrelly 
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| 11 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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antonio1004
Wanderley (Luxemburgo)
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Su valoración:  |
31 de Octubre de 2009 |
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Edgar Neville es por méritos propios un director a reivindicar, su cine es uno de lo más interesantes y modernos que hay ocultos en la cinematografía española, sus películas son joyas deliciosamente rodadas que parecen sacadas de otro tiempo distinto al nuestro. Tras la insólita y estupenda 'La torre de los siete jorobados' (1944), probablemente su mejor y más reconocido film, Neville siguió creciendo con una comedia romántica completamente adelantada a su tiempo (y cuya estructura posteriormente ha sido imitada hasta la saciedad), de brillante planteamiento y ejecución, que nos cuenta como habría sido la vida de una joven, recientemente viuda, si hubiera conocido a otro hombre y se hubiera casado con él en lugar de con su difunto marido.
La narración es completamente novedosa para la época por el constante y acertado uso de flashbacks y saltos temporales, amen de por el inteligente uso de las dos líneas de acción sobre las que discurre el film, la vida vivida y la que no se vivió, y que en varios momentos clave se entrecruzan otorgando un aire especial al relato. A ojos de nuestra época quizá el papel de la mujer en la película parece más que dudoso y tenga un regusto machista, pues la protagonista (aparte de carecer de personalidad) disfruta con ese papel de señora de la casa y de mantenida que no tiene más ilusión en su existencia que encontrar al amor de su vida, pero también son cosas que hay que aceptar por las circunstancias de época y que forman parte de la historia, no olvidemos el año en que se rueda y lo adelantada e innovadora que resulta en otros tantos aspectos.
El principal mérito del film, más allá de su alegre ritmo y de la originalidad de la propuesta, es su sentido del humor, destacando su candidez, pero sobre todo a través del sarcástico y crítico retrato que realiza de la clase alta de la época (y que aún me pregunto como pasó la censura), y por ese tono de fábula -casi mágico- o de cuento de hadas, como se quiera llamar, por el cual a nuestros ojos y los de la protagonista todo en la vida es aún posible, la mejor de las realidades y nuestros sueños están a nuestro alcance, incluso aunque estos pareciera ya habían pasado de largo, quedando ese final (quizá demasiado feliz) como reflejo de la cercenada ilusión de una época en la que poder cambiar de historia no era posible.
antonio1004 
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| 11 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Bloomsday
AA-licante (España)
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Su valoración:  |
23 de Marzo de 2010 |
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La película –cuyo argumento fue posteriormente estrenado en teatro- plantea una simpática y a la vez superficial indagación en la naturaleza del azar o el destino inexorable. Y lo hace a través, básicamente, de un sentido blanquito blanquito de la comedia, el ingenio liviano y el desparpajo (fundamental es ahí Conchita Montes y los diálogos), con cierto e inofensivo retrato social que es más apoyatura en clichés de fácil digestión para obtener la aquiescencia del público a través del chascarrillo que crítica satirizada.
La versión teatral incide más en un humor absurdo dialogado a lo Mihura, pero el Neville cineasta se conforma con una obra, como digo, espontánea, que vive de las rentas de un punto de partida sugerente y se mantiene a base de sencillez, desenfado y cierto apunte sobre las dos Españñññas, los visillos de media tarde o la esencia de la suerte.
Por lo demás, pues el estilo franco (de franqueza) y desaliñado típico en Neville… Peli con escaso presupuesto que hoy día, no obstante, ofrece el aroma rancio de aquella época (ese papel cornucopiado de las paredes, esas lacas...) mezclándolo con un profundo poso de melancolía campechana y provinciana.
Aunque se desarrolle en la Avda. Salamanca.
Bloomsday 
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| 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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VALDEMAR
MADRID (España)
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Su valoración:  |
2 de Diciembre de 2011 |
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Elegir marido no es sencillo. Muchas veces eliges a salto de mata, y claro, te equivocas. Eso le pasa a Mercedes. Un día, bajo la lluvia, dos hombres le ofrecen llevarla en su coche. Al primero le dice que no, por pudor, pero con el segundo acepta, por sentido práctico, y comete el error de su vida. Si es que el sentido práctico está muy sobrevalorado y, en ocasiones, es más conveniente hacer locuras.
Mercedes no tiene ni idea de su error, hasta que un día, tras enviudar, conoce a una adiestradora de patos, como lo oyes, que le esclarece su vida, la que pudo haber sido y no fue.
Tal vez esta historia te suene de haberla visto, así o parecida, anteriormente en cualquier otra peli. Mi abuela, una mujer con un lustroso repertorio de frases cañís, diría al respecto: “Si es que está tó inventao”
Efectivamente, Edgar Neville la inventó en 1945. Gerardo Vera hizo un remake costroso en 1992. Peter Howitt, el de la comarca, la versionó en 1998 (aquí la conocemos como “Dos vidas en un instante”) e, incluso, se la puede considerar como uno de los plagios posibles de Mr. Nobody, en su versión belga.
“La vida en un hilo” es una comedia, romántica, para más señas, cargada de fantasía, simpatía y creatividad. Y sale el reloj más feo del mundo.
VALDEMAR 
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| 9 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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tantra
Pandereta's Land (Mongolia)
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Su valoración:  |
25 de Agosto de 2009 |
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No es que el tiempo la haya envejecido, es que le ha caído un yunque de 3 toneladas encima. Alucinante que esta sea una de las películas más conocidas de Neville, un tipo que destacaba por su sentido del humor, que plasmó en varias publicaciones de la época. Hijo de una aristócrata española y un ingeniero británico, su condición de niño bien le permitió codearse con lo más granado de la clase intelectual (Mihura, Jardiel Poncela...), tocando palos tan diversos como la pintura, el teatro y el cine.
Posee alguna película destacable, como La torre de los siete jorobados, excelente intriga detectivesca basada en la novela de Carrere.
Sin embargo, la que nos ocupa no deja de ser una comedieta para aliviar las penas del maltrecho ánimo del público de la posguerra española. Y encima está protagonizada por su amante, Conchita Montes, que mira tú por dónde fue guionista y actriz. Algo que confirma que desde el inicio de los tiempos en este negocio, una cara bonita abría muchas puertas, aunque el talento brillase por su ausencia. ¡Qué horror de dicción! ¡Qué falta de espontaneidad! ¿Y el maquillaje? He visto a travelos más discretos. Y con una pinta de cabaretera que echa para atrás.
No recuerdo que haya salido película buena cuando dos amantes (director y prota) participan en ella. Pero es que aquí no se salva ni el apuntador.
Los protagonistas masculinos tienen una definición más plana que el torso de Kate Moss. Uno es puritano, monotemático y falto de tacto. El otro es verborreico, graciosillo y tiene menos naturalidad que Jordi Hurtado.
La película pretende criticar la actitud de la clase alta, sacando los trapos sucios de una familia bien: criticones con cualquiera que se ponga por delante, altivos, ultraconservadores y de un rancio que atufa a kilómetros. Pero lo hace cayendo en la obviedad, presentando unos personajes de lo más idiota, obviando los círculos intelectuales que bullían de actividad anti-fascista. Pero claro, había que hacer caja y pasar la censura...
Destaca el final por tener una de las resoluciones más ridículas que yo recuerde (la forma en que muere el marido de la prota), dejando la sensación de haber visto un chimichurri tombolero con un humor pleistocénico y un aroma a naftalina que tira para atrás. Una de las películas favoritas de ese inimitable dueto Pablo Sebastian-Parada.
tantra 
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