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Sinopsis
Álex y su hermana se dedican a separar parejas. Desde Mónaco hasta Marruecos, ningún sitio está demasiado lejos y ningún trabajo es demasiado difícil. Con una tasa de éxito del 100%, son los mejores en lo que hacen. Por más inmoral que pueda parecer su profesión, ellos tienen su propio código de honor: Regla nº1: no separar nunca una pareja estable. Regla nº... Leer sinopsis completa
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26 de Abril de 2010
25 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Saludada como un soplo de aire fresco para la comedia francesa, en realidad se trata de una tópica y típica película, eso sí, basada en la comedia romántica americana, el espectador algo despistado pensará que se encuentra ante una película de Hollywood.
La película posee dos partes diferenciadas, una de comedia, inspirada en películas como "Dos Seductores" o su remake "Un par de seductores", incluso su gag más celebrado es copiado sin venir mucho a cuento. La segunda parte se decanta más por el romanticismo.
La parte cómica funciona gracias a su buen ritmo y, aunque obvia, el buen hacer de un inspirado Romain Duris, que se deja la piel en su papel, la hacen divertida.
Es durante la parte romántica donde el film pierde fuelle, baja el ritmo y la película se resiente, todo se ve venir y la química de pareja no funciona debido a que Vanessa Paradis realiza una actuación totalmente fría y desangelada.
Los secundarios prometen, pero se quedan en simples promesas totalmente desaprovechadas, son utilizados para un par de gags y punto, ya que el 95% de la película lo ocupan la pareja protagonista (especialmente él)
Con todo la película resulta entretenida, lástima que se copie tanto al cine made in Hollywood actual, por lo que peca del buenismo de este, un poco de mala leche le hubiese venido bien, pero su parte más cómica es resultona. La parte más romántica, homenajes a Dirty Dancing incluidos, es fallida pero aun así la película resulta aceptable y gustará a fans del género.
Meinster  |
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26 de Octubre de 2010
20 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Si el romanticismo en "Los seductores" dependiese de la química -inexistente- entre Romain Duris y Vanessa Paradis, la cosa no pasaría de un émulo sin gracia de cualquiera de Jennifer Aniston, pero no por casualidad esta producción exhibe bandera francesa.
Llámenlo chic, llámenlo charme o cualquier otra cosa que se les ocurra para definirlo: el caso es que "Los seductores" lo tiene y Jennifer Aniston, desgraciadamente, no lo tiene. Quién sabe si el secreto está en las vistas soleadas de la glamurosa Montecarlo, o en el atractivo entre canalla y cartoonesco de Romain Duris, ese tipo que no es guapo pero que tiene "algo" a raudales. Tampoco diría que parte de la culpa no la tenga el rouge Dior de la Paradis o su lustroso Kelly, al que se da el justo protagonismo como para discernir que esto es la vieja Europa, aunque una Europa reescrita en clave de fórmula americana.
El rato se pasa agradable con estos seductores, aunque no sean ellos los que seduzcan y la parte de comedia es como mínimo tan buena como la parte de romance, lo cual está muy bien. El mejor hallazgo son los secundarios a lo Mortadelo y Filemón y la banda sonora, que quitando el aburrido score original, es una colección muy cachonda. Además no tienen que cambiarla para el remake, que auguro para dentro de un año como mínimo y dos como máximo.
En lo malo diría que el guión está en exceso trillado y que los dientes de la Paradis, después de años coqueteando con la idea de la separación, por fin parece que han firmado el acuerdo definitivo de divorcio, logrando lo que debería ser anatema en la protagonista de una película romántica: una sonrisa tenebrosa.
Por demás, una chuchería muy simpática para pasar un rato bonito y sin complicaciones.
Neathara  |
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20 de Febrero de 2011
8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil.
La comedia romántica es un género últimamente de capa caída y trilladísimo hasta el hartazgo. Mucha culpa de esta situación la tiene la industria hollywoodiense que lleva muchos años seguidos dedicándose a bombardearnos en los cines, una vez tras otra, con numerosas producciones insulsas buscando únicamente hacer caja. Para ello no dudan en utilizar siempre a los mismos actores (más de uno y más de una ya están encasillados en este género de por vida) y prácticamente las mismas historias por guión (chico conoce a chica, chico se enamora de chica, chico sortea las dificultades que se plantean en la relación y, finalmente, rematan la faena de forma demasiado edulcorada). Por lo tanto, no es de extrañar que en la mayoría de estas películas la historia nos suene a mil veces ya vista y que sus actores nos parezcan robots actuando de forma mecánica.
No te voy a decir que en “Los seductores” no te vas a encontrar nada de lo que he mencionado con anterioridad, pero al menos la película resulta divertida, simpática y entretiene (algo que no es tan fácil de conseguir como muchos opinan). Así pues, de entrada quiero señalar que la cinta ofrece lo que promete y que resulta un entretenimiento más que aceptable. Si eres fan del género esta cinta será para ti como agua de mayo.
A mí, personalmente, no me va mucho que digamos la comedia romántica (vamos que no es uno de mis géneros favoritos). Sin embargo, “Los seductores” me ha gustado, he pasado un rato ameno viéndola y creo que poquito más se le puede pedir, ya que al fin y al cabo la cinta funciona, tiene sus momentos graciosos, un pulso narrativo adecuado y no es para nada pretenciosa. Si a esto añadimos una buena fotografía, una excelente interpretación de su protagonista (Romain Duris) y, por último, que la parte romanticona nunca acaba por ser empalagosa, entonces tenemos como resultado una de las comedias románticas más dignas del año (por no decir la que más).
¿Hay pegas? Pues claro que sí, como en casi todos los filmes de este tipo. Las principales te diría que son lo trillado de la historia y algunos clichés muy repetidos (aunque en su favor he de decir, dicho sea de paso, que estas cosas son características inherentes del género). También, la trama resulta muy previsible (no hay que ser un genio para saber cómo va a terminar la cosa) y, por último, a mí Vanessa Paradis no me convence… al margen de sus dientes mellados que dan un poco de repelús, lo cierto es que su interpretación es la más flojita de todo el elenco (desde luego no da la talla como su compañero de reparto, Romain Duris, el cual tiene casi toda la “culpa” de que esta película salga adelante con buena nota).
Anibal  |
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11 de Diciembre de 2011
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil.
La comedia romántica es un género que suelo encontrar deleznable, pero esta peli sí que me ha gustado.
Admito que me ha hecho gracia. No es que haya perdido los empastes en las carcajadas, pero he visto gran parte del metraje con una sonrisa.
Y lo más inaudito es que los protas me han caído bien. De normal, el hecho de que terminen juntos o separados es una cosa que a mí, cuando veo una peli de éstas, me la bufa. De hecho, suelo preferir que rompan para siempre y así se evite que se pongan a procrear y suelten más idiotas al mundo, que ya tenemos bastantes.
La Paradis me gusta por no haberse arreglado la pared. Que en este mundo en el que todo es apariencia y superficialidad ella vaya por la vida con esas paletas que no se ajuntan, hace que la perciba como a una tía especial.
Y él es esperpéntico. Combina a la perfección su rol físicamente cómico con el de convincente galán. No sé si será seductor, pero desde luego es divertido.
Por lo demás, la peli sigue el patrón básico del género, pero sin llegar nunca al clásico y bochornoso momento del cisma motivado por una memez colosal, ni a la posterior e inevitable reconciliación de fanfarria. Aquí, la única separación está en los piños de la Paradis, y ya es bastante.
Recomendada, sobre todo, para fans de Dirty Dancing, que sé que los hay, aunque no entienda el por qué.
VALDEMAR  |
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22 de Octubre de 2010
8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Alex, su hermana y el marido de ésta se dedican a romper parejas profesionalmente. En pocas semanas y previo pago de una módica compensación económica son capaces de convertir a cualquier marido, prometido, novio o amante en cosa del pasado, aunque tan cuestionable labor no está reñida con el tradicional código ético que se aconseja respetar y cuya principal norma sería la no implicación emocional, algo que por supuesto nunca sucede, no al menos hasta bien entrado su metraje. Obligados por las circunstancias se enfrentarán al mayor reto de todos, en tan sólo los diez días que restan para su boda separar a la pareja formada por Juliette y Jonathan, para lo cual Alex se hará pasar, entre otras cosas, por un sucedáneo de Patrick Swayze.
Este es el punto de partida de uno de los grandes éxitos de la cinematografía francesa de este año, 'L’ Arnacoeur', producto de apariencia europea pero corazón hollywoodiense que dentro de lo que el género de la comedia romántica permite se desenvuelve con notable soltura. Protagonizada por un simpático y carismático Romain Duris y una funcional Vanessa Paradis, actualmente más conocida por ser la señora Depp, estamos ante una más que recomendable, para los devotos, y poco indigesta, para los escépticos, comedia romántica de éxito proporcional al respeto de esta tanto hacia el género como hacia el público, y que no se olvida de que al margen de dos cabezas de cartel, una idea que sustente la historia y un inevitable espíritu romántico que evite un desenlace no apto para pesimistas, toda cinta ha de verse respaldada por algo parecido a un guión y, especialmente dentro del género de la comedia por mucho que sea romántica, algo de humor que no confunda la simpatía con la apatía.
Títulos como 'Tenías que ser tú', 'Exposados' o 'El plan B', todos ellos estrenados a lo largo de este mismo año, vienen a demostrar por que en las últimas fechas el llamado género de la comedia romántica provoca tantos o más escalofríos que el género de terror, del cual y a su vez podríamos extraer una serie de títulos que explicasen el porqué también, voluntaria o involuntariamente, éste suele provocar bastantes más carcajadas que la comedia romántica, un género con potencial como pocos para alcanzar el estatus de afección lacerante. Y cualquiera que haya tenido la mala fortuna de ver alguna de las cintas mencionadas, salvo los muy devotos de la materia, me entenderá perfectamente. No cabe duda de que el género se encuentra devaluadísimo, especialmente el que trae consigo el 'made in Hollywood', por culpa de unos estándares de producción escasamente ambiciosos que se limitan a funcionar como simples títeres serviciales de una industria que no siente respeto alguno por un género que, en otros tiempos, se ofrecía como uno de los puntales del medio por su buena sintonía con el público, justo hasta el momento en que el romanticismo precongelado de a euro el kilo se acabo adueñando de la cocina de los sueños impresos en celuloide.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler:
'Los seductores' no deja de ser una comedia romántica, mal que bien, por lo que no deja de verse condicionada por una serie de factores ineludibles, especialmente si a pesar de ser francesa se note a la distancia su intento por asemejarse cuanto más mejor a un cine más internacional, o lo que viene a ser lo mismo, al cine norteamericano del que extrae casi todos sus guiños, referencias y homenajes, empezando por su más que subrayada predilección por 'Dirty Dancing'. Al margen del poco calado de la denominación de origen en el metraje, algo en verdad irrelevante si aceptamos que la personalidad no es imprescindible para validar esta clase de producción, la cinta acaba por pecar de ingenua y blanda, a su punto de partida no se le permite ser mucho más que eso, y su posible mala baba inicial se diluye en un charco de espeso romanticismo mientras que su desarrollo acaba cayendo de lleno en el ámbito de la previsibilidad. No obstante, su concesión a las directrices del género no ciega las posibilidades de elaborar una historia, y resulta cuanto menos ejemplar que su apuesta sincera se vea respaldada por un interés en dotar de consistencia a la propuesta, algo que la irrefrenable simpatía del personaje de Romain Duris, dueño y señor del terreno de juego con una ejecución con sabor a balón de oro, ayuda sobremanera a ratificar y dar por bueno.
Simpática y efectiva durante la mayor parte del trayecto, su innata e inevitable previsibilidad no erradica su capacidad para entretener, donde además nos regala alguna que otra saludable carcajada, algo que sólo descuida cuando toca abordar la parte más sensiblera de la materia que, como es menester, admite que se resienta su conjunto a pesar de una corrección a la que tampoco podemos criticar duramente pues, quien avisa no es traidor, en ningún momento se nos miente y 'Los seductores' es, efectivamente, una comedia romántica, algo que desde hace ya mucho tiempo proclama que los últimos 15 minutos, con suerte sólo 15 minutos, de toda producción subsidiaria de la materia resultarán un tanto inapropiados para ser digeridos después de la medianoche. 'Los seductores' es una las simpáticas, de las que dan algo de aire a un género desgastado y de las que incitan a ser absueltas de sus pecados pues, al fin y al cabo, sus pecados son tales porque el mal hacer de otros así lo han dictaminado.
Wanchope  |
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