Hay que destacar que la idea del film es interesante y que la película tiene su costado bizarro -haya sido adrede o no- pero eso es todo lo que se puede destacar de la película de Diego Lublinsky. La idea interesante se desvanece a medida que pasan los minutos ya que el desenlace se vislumbra temprano, y nos queda un desarrollo bastante pobre, con dos protagonistas que no tienen con qué remontar la entrega. Los matices misteriosos/tenebrosos que puede llegar a haber se arruinan con actuaciones grotescas. El caracter fantástico de la trama causa risa debido al desdén con que tratan a lo verosímil.
spoiler:
Se ve que a los que estuvieron involucrados no se les ocurrió ni siquiera agarrar una calculadora para intentar hacer la historia un poco verosímil. Hay terribles baches temporales que, si bien no atentan contra la calidad del film (eso lo hace la película por sí sola), dejan la sensación de haber hecho las cosas "así nomás, total es cine argentino". Vamos, la pequeña crece unos diez años durante 9 horas, mientras que a Nicolás Pauls ni siquiera le crece la barba. Pero si a los personajes, esos tres minutos le resultaron una eternidad, no se imaginan lo que son los 80 y pico que dura la película.
Las imágenes de Pauls hablando rápido, o de la pequeña tocando el piano son, directamente, desopilantes, y no en un buen sentido.
El cine argentino va a seguir eternamente cuestionado mientras continuen con este tipo de producciones que restan más de lo que suman.