De esta legión de películas donde unos jóvenes van a un paraje deshabitado a la aventura y no vuelve ni el tato, uno aprende una valiosa lección: si no tienes ni idea de a dónde vas, simplemente no vayas. Da igual que el elemento agresor sea un oso, un cocodrilo, una serpiente o el hombre de las nieves: el final-y la lección- serán siempre los mismos, del mismo modo que los planos personajes, las planas historias personales y los sustos son los mismos, con las habituales subidas de volumen cuando el bicho malo de turno se acerca, bicho que por cierto, menudos saltos pega y qué hambre más insaciable tiene (pero luego no devora a ninguna de sus víctimas...). Al menos se agradece que no hayan abusado de los efectos especiales como viene siendo habitual en estas películas para crear a las bestiales criaturas...
Sin embargo, a pesar de todos los tópicos habidos y por haber, del escaso presupuesto y los actores desconocidos, resulta entretenida para pasar el rato y olvidar inmediatamente.
Cosas a comentar y/o destacar:
spoiler:
- Cuando las chicas son atacadas en el agua por el cocodrilo, no me quedó muy clara la finalidad de usar los fundidos en negro: ¿más emoción? ¿corta y pega chapucero?
- Sorprendente cuanto menos que a pesar de ser los protagonistas agarrados por las mandíbulas de un cocodrilo sus heridas sean más bien leves y no incluyan amputaciones ni destripamientos de ninguna clase.
- Increíble la facilidad con la que deciden los protas (de esta película y cualquiera de supervivencia) hacer torniquetes, como si fuera hacer un nudo y cantar.
- Pasmoso el manejo de la pistola por parte de una de las chicas con una mano rota (además la derecha).