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| 12 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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rouse cairos
santa fe (Argentina)
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Su valoración:  |
21 de Julio de 2009 |
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Fundamentalmente conectada con los recuerdos personales de su director, quien vivió en Liverpool su infancia y adolescencia, esta película es el retrato de una ciudad interna, de ninguna forma equiparable a un convencional documental para turistas. Liverpool, la urbe portuaria mundialmente asociada al fútbol y a la música de los Beatles, aparece filtrada por la fuerte subjetividad de su director, Terence Davies, interesante referente del cine inglés contemporáneo, autor de una obra muy personal y pionera en la búsqueda de nuevos lenguajes entre la ficción, la autobiografía y el documental.
El director construye al film como un poema visual, donde contrapone a las imágenes su propia voz en off, utilizando textos propios y también de T.S. Eliot,Joyce, Chejov, Emily Dickinson y otros que tienen en común además de su alto lirismo, el tema de la fugacidad y la memoria, lo que muta y lo que contradictoriamente permanece. La excelente edición recupera material de archivo en apariencia irrelevante, dándole un nuevo contexto que potencia forma y contenido.
Con maestría, Davies trabaja con imágenes (propias y ajenas) sobre la ciudad de Liverpool, siempre en un fragmento temporal que abarca desde el fin de la segunda guerra mundial hasta el comienzo de los años 70, y las ensambla con una banda sonora exquisita. Liszt, Handel, Mahler y Brahms se complementan con canciones más populares como "The Folks Who Live in the Hill", éxito del ’50 de Peggy Lee o la versión de los Spinners de "Dirty Old Town" de Ewan McColl.
El montaje opone los suburbios urbanos a las lujosas ceremonias monárquicas y religiosas. Muestra seres solitarios versus multitudes; juventud y vejez. Lo nuevo y lo viejo desfilan en un pasaje que va del blanco y negro al color.
Lo antiguo y lo moderno aparecen en las construcciones de edificios torre que se alternan con demoliciones (antológico montaje de asociaciones, cuando una anciana echa sal en su plato y seguidamente se muestra una lluvia de escombros de la vieja ciudad en transformación). El juego de contrastes no se limita a las imágenes sino a sentimientos opuestos que van desde un básico escepticismo a la esperanza.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Es interesante que el documental empieza y finaliza asemejándose a un espectáculo teatral. Empieza en un escenario donde se eleva un telón y termina en el mismo lugar. El director-narrador se despide como un showman: "Buenas noches señoras y señores..." y el interrogante acerca de si todo lo observado, la totalidad de esas imágenes registradas y lo que ellas evocan, está dormido o simplemente ha muerto. Un último toque de ironia y humor muy británicos.
El film alterna los recuerdos íntimos con la memoria colectiva, los lugares personalmente venerados y los aborrecidos. Construye una elegía urbana donde además de una conciencia política emergen fantasmas de infancia y juventud unidos a imágenes y sonidos de la época. Así lo subjetivo deviene hacia un espacio que se amplía. La ciudad propia siempre remite a la infancia y a los primeros recuerdos, esos "dorados momentos del pasado" a los que alude una cita de Chejov. Aunque el documental contiene imágenes de acontecimientos sociales y colectivos como el fútbol o secuencias históricas sobre el final de la segunda guerra y la ceremonia del casamiento de los reyes Isabel y Felipe... y de que menciona con cierto recelo a Los Beatles, porque "después de ellos las cartas de amor sonaban anticuadas". A pesar de que no faltan los tipicos muelles con bruma y la magia de los cines de aquellos años, en ningún momento se amolda a las normas de un registro convencional y no es apto para quien no disfrute con un registro lírico de la realidad.
rouse cairos 
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| 8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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El primer recuerdo no está unido a la razón o la consciencia, por lo que pude averiguar la fecha es muy temprana, casi lo convierte en un milagro. Lo más vívido es la luz, pues el día se iba y el tono naranja melancólico del atardecer alimentaba unas sombras que antes no existían, las insuflaba de vida pese a la superstición que arrastra la oscuridad, desde tiempos remotos de manzanas y ofidios. Todo ello filtrado por una cortina que acaricia, detrás el cielo mortecino y después el vacío hasta el segundo, mucho tiempo después, cuando la consciencia comenzó a modelarse, un vergel de los sentidos en la insondable memoria.
El segundo está lleno de naranjos en flor, sureñas casas blancas con tejado, cuando aún los gatos flotaban por ellos, y una gigantesca plaza rectangular sin vallas, siendo una con el resto del espacio. Entonces un cuerpo pequeño se agacha hacia el suelo empedrado, ahí descansa una gominola con forma de oso, de los pocos que sobreviven, y antes de agarrarla una voz le avisa de que eso es caca. Sé que sabía que eso estaba mal, que se aceptó con normalidad, como algo cotidiano. Lo más extraño es que lo recuerde en tercera persona.
Para revivir esos recuerdos no valdría escenificarlos, eso sería falsearlos, pues lo que predomina son las sensaciones y por eso están grabados; revivirlos sería volver a sentirlos, sin variación. Por esto sé cual es la alegría de Terence, su máquina H. G., su "al fin estáis aquí".
Drôle de Miurgos 
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| 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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«Si Liverpool no existiera, habría que inventarla.»
(Myrbach)
Los recuerdos de Davies parecen agolparse y la transición filmada puede recordar a Pere Portabella, sobre todo en su arranque introductorio, al internar hablar mediante la imagen proyectada como mirada introspectiva de la película, de su propio discurso en off.
“Of time and the City” es un poema a Liverpool de una persona que se siente extranjero en su propia ciudad. Y decide explorar los recuerdos porque la única respuesta es la invocación a las imágenes vividas. Ahí aparece el archivo y la melancolía y lo que forma a cada persona se halla en su pasado. La pobreza reinante y los niños jugando ajenos a todo lo que les rodeaba. Terence Davies creo que tiene claro que él mismo es lo que es gracias a esa infancia y gracias a esa ciudad que ahora le resulta irreconocible. Es, por lo tanto, un documental terapéutico para el propio cineasta y para hallar el recuerdo vivido y perdido.
El resultado es un filme sentimental repleto de referencias, citas y que cabalga desde la postguerra hasta los himnos beatleianos para desembocar en los gustos de música clásica del director. Terence Davies fragmenta el recuerdo para intentar encajar en el presente. El Liverpool de los años 40 y 50, la coronación de Isabel II y una transformación que vive el propio cineasta en un recorrido nocturno filmado a golpe de plano secuencia.
Poesía absolutamente reivindicable, dramaturgia del recuerdo y la melancolía.
Canción de amor a un Liverpool que dejó de ser aquel recuerdo reconocible y amable.
«Como sois ahora, fuimos nosotros.»
(James Joyce)
Maldito Bastardo 
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| 4 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Oreo Bañada
Santiago D.C. (España)
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Su valoración:  |
8 de Noviembre de 2008 |
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Nervios, intriga, pasión... un cúmulo de sensaciones irradiaban mi cuerpo frente a una nueva edición del Festival Cineuropa de Santiago de Compostela... 250 filmes, más que nunca... y mejores que nunca... todos? no, como en aquella pequeña e irreductible aldea gala de cuyo nombre no quiero acordarme, esta película de Terence Davies parece salirse del guión general.
Mala suerte, 3 euros perdidos... y con los tiempos que corren! en fin, al menos si tuviese problemas para conciliar el sueño, esa noche me hubiera ahorrado una pequeña suma monetaria en fármacos somníferos.
Vulgar neo-cultismo.
Oreo Bañada 
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| 3 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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raf7
Valencia (España)
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Su valoración:  |
11 de Octubre de 2008 |
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Yo no quería ver esta película, pero se me convenció con la siguiente frase: "te guste más o menos esta película, piensa que al menos es una manera de ver la ciudad de Liverpool"
Aquel que espere una radiografía, análisis, presentación, o aunque sea un acercamiento breve a la ciudad de Liverpool, no encontrará nada de esto en esta película. En su lugar, una paja mental de un director, con buena música de fondo, eso si, y con frases ingeniosas intercaladas pertenecientes a autores y pensadores de todos los tiempos (pero que al fin y al cabo, no son suyas tampoco) Muchas imágenes sin concordancia unas con otras, contados y breves planos de la ciudad (como el que ve una postal) y nada más.
Lo bueno es que durá poco (aunque se hace eterna)
raf7 
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