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| Ágora |
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| Alejandro Amenábar |
(2009)  |
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| 279 de 339 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Pedro
Madrid (España)
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Su valoración:  |
9 de Octubre de 2009 |
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"Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es nosotros. En él se encuentra todo aquel que conoces, o del que has oído hablar, cada persona que existió y vivió su vida. La suma de nuestra alegría y sufrimiento, miles de religiones, ideologías y doctrinas, cada héroe y cobarde, creador y destructor, rey y campesino, cada pareja enamorada, madre y padre, niño, inventor y explorador, cada maestro de moral, cada político corrupto, 'superestrella', 'líder supremo', cada santo y pecador en la historia de nuestra especie vivió ahí, en una mota de polvo suspendida en un rayo de luz del sol"
(Del libro "Un punto azul pálido", Carl Sagan, 1994)
.....
La primera vez que supe de Hipatia de Alejandría fue leyendo "Cosmos" de este magnífico divulgador científico y astrónomo. Idealizaba a dicha filósofa como un atisbo de razón antes de que la sinrazón humana nos trajera siglos de Edad Media y oscurantismo. Por tanto, sin saber que el director había declarado la influencia de la obra del científico en su película, este hecho no me era ajeno. Faltaba averiguar si el espíritu del fallecido Sagan pervivía entre los fotogramas, pues decía Amenábar que hubiese deseado que viese "Ágora" porque le hubiera gustado.
No me cabe duda. La película refleja con imágenes la cita inicial de esta crítica. Cada secuencia del espacio, de la cámara sobrevolando el mundo mientras bulle el hormiguero humano abajo, de esa bola azul que es nuestro planeta..., no nos habla de otra cosa. Bello a la par que original planteamiento para sirviéndose de un peplum que tiene poco que envidiar en factura técnica a títulos como "Gladiator", "Espartaco", "Cleopatra", "Ben-Hur"..., trasladarnos al Egipto del Imperio Romano allá por el siglo IV. Con su mezcla de culturas y religiones, sus dioses paganos, cristiano y judío, sus conflictos de convivencia, revueltas, luchas de poder, su biblioteca, sus templos, su faro...
Ágora teje una interesante amalgama de circunstancias sociales y políticas para intentar contarnos de modo más o menos fiel a la Historia -aunque con alguna que otra licencia dramática- unos hechos que pivotan entorno a la protagonista, interpretada con sentimiento y credibilidad por una Rachel Weisz cada vez más en alza. Y el resultado es más que bueno. Eso sí... No es probablemente película para satisfacer a todos, pues quienes no frecuenten la admiración por el pensamiento lógico y científico -motor vital de Hipatia- probablemente sientan aburrimiento en lugar de emoción, y no faltarán quizá quienes consideren atacadas sus creencias y rechacen por ello lo que les están contando.
Mientras la introducción con letras superpuestas a las estrellas, homenajea en cierto modo la historia de otro famoso Imperio cinematográfico -galáctico en este caso-, la conclusión es una oda a lo perdido, y una reflexión que bien podría aplicarse a la humanidad incluso dos mil nueve años después de Cristo. Pues aquí seguimos, dibujando juntos en el espacio una elipse al compás de la luz del sol.
Pedro 
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| 301 de 401 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Shamzhabelt
Madrid (España)
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Su valoración:  |
10 de Octubre de 2009 |
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Leyendo críticas, veo un montón de desconocimiento sobre el tema, sobre todo en lo histórico. Lo incluyo en spoiler para no destrozar la película a nadie.
Antes de nada avisar que no es una película divertida, ni de acción, ni de género clásico ni nada. Es divulgativa y bastante personal. Vamos, que es lógico que a mucha gente le parezca mediocre si disfrutan más viendo cine de Hollywood que cine de autor, por ejemplo. No esta hecha la miel para la boca del asno, añadiría.
En cuanto a lo técnico es espectacular, incluso en algunas escenas roza lo innovador. Ha hecho lo que le ha dado la real gana, sin importar si es comercial o no, cosa que yo personalmente le agradezco.
Sobre el guión, se ha centrado al final en Hipatia y el momento oscurantista de Alejandría como sede de uno de los movimientos cristianos más importantes de la época y el poder del emerente clero de ese momento como eje destructor del conocimiento antiguo. Los personajes tienen su relevancia, pero lo realmente importante es la historia en si, lo que te cuenta.
Ambientación, de auténtico sobresaliente, sin más. Se nota la enorme documentación que trae esta película tras de si.
Los actores de notable, ya que no destaca ninguno por encima de Hipatia, único personaje "protagonista", por llamarlo de algún modo.
Resumiendo rápidamente, dos horas de gran cine, que demuestran una vez más el increible director que es Amenábar.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Después, aclarar, que lo que habeís visto asaltado por los parabolistas no era la Biblioteca de Alejandría POR DIOS, sino el Serapeum (templo a Serapis, el dios del jarrón en la cabeza, si) de Alejandría, donde se guardaban los restos de la anterior gran biblioteca. Ignorar un detalle así (no solo de una persona, sino de absolutamente todas las críticas que me preceden) es un hecho de ignorancia histórica del momento. ¿Cómo podeís disfrutar una película asi si no sabeís de que va el tema? No es un gladiator por favor, abstenerse gafapastas o intentos de.
Sobre los planos a lo google earth como dicen muchos, no entiendo de que os extrañaís, la historia que cuenta es mucho más grande que los seres humanos que en ese momento habitaban la tierra. Hipatia iba a dar el siguiente paso en la astronomía del momento, confirmar que el Sol era el centro del "universo" y no la tierra, cambiando las órbitas circulares por elipses, demostrando asi las llamadas "errantes". ¿No veís genuino que en una película sobre la destrucción de la ciencia, en este caso concreto el avance astronómico, den más importancia a la materia en si que se estudia que al acto de destrucción de la misma, que no podría ser mas banal en comparación? Joder es genuino.
En cuanto a la famosa vueltecita y vista de hormigas, volvemos a lo mismo. No entiendo a la gente conservadora hasta en el arte, la verdad. Amenábar ahi quiere sacarte de la acción, joder es obvio, te demuestra con imagenes la importancia del conocimiento por descubrir, latente; y lo poco importante que es el hombre, lo pequeños que somos (hormigas) comparados con todo lo que nos rodea. De ahi la maravillación de Hipatia por la astronomía durante toda la película (¿PESADA? ¡Si va de eso!). "Si muero habiendo entendido un poco más eso de arriba, moriré siendo una mujer feliz", su frase lo resume todo.
La quema del Serapeum es fruto de la ignorancia, de la destrucción del saber antiguo en post del oscurantismo que dominaría el mundo durante siglos. No el eje central de la película, que es la destrucción de la CIENCIA, de la FILOSOFIA.
Asi muchas cosas, detalles que convierten a esta película en una de las grandes y de obligado visionado por cualquier amante del cine, la ciencia, la historia y sobre todo de la filosofía.
Shamzhabelt 
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| 250 de 402 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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sankmanda
madrid (España)
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Su valoración:  |
2 de Octubre de 2009 |
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Da la sensación de que cuando todo lo rodado llegó a la sala de montaje, a Amenabar le entró pánico. Eso explicaría dos cosas, primero el brutal retraso del estreno de la película. Segundo, que por miedo a que no se entiendan las cosas se empeñase en acabar no centrándose en nada. Puede que ese sea el motivo de la falta de emoción. En mi opinión, lo es. La otra explicación sería que Amenabar realmente no es tan bueno. Ojo, hablo tan bueno como para conseguir contar todo lo que esta película pretende abarcar. El problema es que falla como película de entretenimiento, porque tiene bajones de ritmo. Al fin y al cabo, no tiene acción suficiente para ser un Gladiator (por poner un ejemplo). En lo social, no profundiza tanto como para que funcione el alegato feminista, y tampoco funciona el relato como crítica a la intolerancia religiosa. Provoca de vez en cuando impotencia, pero explica poco. La parte astronómica en realidad te importa poco, e incluso llega a molestar la obsesión de la protagonista con el tema. Eso deshumaniza al personaje de Rachel Weisz, y te aleja de ella. Es tan maravillosa y pura, tan fría, que cuesta empatizar con ella, pese a estar ella en lo cierto. Por otra parte, lo más interesante, todo lo referente a la biblioteca, lo obvia completamente. Es una lástima, porque ahí estuvo cerca de atraparme. Pero parece que se olvida. Llega un momento en que los personajes te dan igual, pero los libros no, y Amenabar se olvida de ellos rápido.
Tiene más problemas. Apuestas cinematográficas extrañas en momentos de clímax que no funcionan y te sacan de la película (más en spoiler). Actores muy al borde, incluso algunos malos. Un compendio de acentos extraños, es decir, cada uno habla un ingles diferente. Detalles históricos de los que tengo algunas dudas. Música abusiva.
Ahora, es difícil suspender esta película. Primero porque el proyecto es valiente, y eso siempre suma puntos. Segundo porque Amenabar sabe hacer cine, y el hecho de que falle en sus propósitos es simplemente porque querer abarcar demasiado. Si le sale podía haber sido una gran película. Cinematográficamente, salvo algunos peros, en general suele ser intachable, quizá previsible, pero técnicamente eficaz. Con algunos temas es fácil empatizar, y quizá eso se lo reprochas, lo tenía fácil con esos temas ganarse al público y no siempre lo consigue. Y Rachel Weisz está bastante bien. Auguro una candidatura al Goya.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: En apuestas cinematográficas que no entiendo están: el momento de la biblioteca. En ningún momento la película está tan cerca de llegarme. El ver arder los libros de la biblioteca me ponía enfermo. Todo ese conocimiento echado a perder por la ignorancia y la ceguera, y de repente empiezan a volar libros mientras la cámara da la vuelta absurdamente. Y luego un plano cenital y acelerado de la gente quemando libros desde una distancia que parecen hormigas. ¿¡Por qué!? No había ninguna necesidad ni justificación. Ya funcionaba, y me sacó de la película. Tampoco entiendo el google earth ni los discursitos, principalmente el final. A veces le puede el sentimentalismo.
sankmanda 
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| 101 de 142 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Chidori
Madrid (España)
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Su valoración:  |
8 de Octubre de 2009 |
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Acabo de ver Ágora y he de decir que me ha gustado bastante, aunque no es ninguna maravilla del séptimo arte. También admito que Amenábar ha querido mostrar un film demasiado grandioso y se le ha ido un poco de las manos. Es mejorable, claro que sí, pero tiene elementos que la hacen digna de ser vista.
A su favor tenemos la historia: Ágora no es sólo la historia de Hypatia, sino de toda la ciudad de Alejandría durante los turbulentos años que siguieron a la implantación de la religión cristiana por parte del emperador Teodosio, la decadencia de la ciencia y la libertad de expresión frente al fundamentalismo que imponen los cristianos. Aunque, si bien es cierto que los cristianos son, en cierto sentido, los “malos” de la película, también se muestra que ayudan a los pobres y a los necesitados, cosa que no hacían los avanzados y cultos romanos.
Luego tenemos la espectacular ambientación histórica de la ciudad: cada detalle de cómo vivían tres culturas, cristiana, romana y judía, los templos romanos mezclados con los edificios egipcios, todo está bien montado. Una cosa que me sorprendió del rigor histórico es que las estatuas y los bustos aparecen, en su mayoría, policromados (que era como estaban en la antigüedad. Para alguien que estudia arte y es fanática de la Historia, eso es casi un regalo a la vista). Además, el pésimo estado que muestra la biblioteca después de su toma y posterior conversión en iglesia es verdadero: las imágenes paganas fueron borradas y sustituidas, los escritos quemados, en fin, lo que hace la intolerancia.
En su contra están algunos planos que no sé a santo de qué vienen y escenas que parecen hechas por aficionados. Por ejemplo, el plano aéreo de la toma de la biblioteca, donde se ve (a cámara rápida, lo cual es la recoña en bicicleta porque los cristianos parecen hormiguitas) a los cristianos destruir el edificio parece la toma de unos niños de primaria saliendo del colegio un viernes por la tarde. ¿Dónde estaba Amenábar mientras se rodaba, en el váter? Otra son los planos de la ciudad, plagados de efectos especiales y retocados tanto que parecía que estuviera jugando al Imperium.
En resumen, Ágora no es una maravilla ni un clasicazo, pero sí una buena película digna de ver. Cierto es que Amenábar podía haberlo hecho mucho mejor, de eso no ha duda, pero puedo asegurar que tiene más virtudes que defectos.
Chidori 
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| 177 de 296 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Alejandro Amenábar después de sacralizar “Faraón” de Jerzy Kawalerowicz, al Kubrick de “Espartaco” y “2001” y orar al “Cosmos” de Carl Sagan intentó emular a Dan Brown. Buscó material para su investigación sobre Hipatia pero a juzgar por los garrafales errores históricos y biográficos sobre la filósofa y Alejandría no llegó ni a la wikipedia. Se debió quedar embelesado con Google Earth y la página del Age of Empires ya que sólo así es posible explicar el monumental bluff que es “Ágora”.
Es cierto que iba con poca predisposición a ver la cinta del oscarizado director de “Mar adentro” y que los defensores del cineasta siempre mencionan la misma palabra a los que somos menos reacios, como Hipatia, a dejarnos ‘bautizar’ por la religión alejandrina: «envidia». Efectivamente, tengo envidia de cineastas españoles como José Luis Guerín, Nacho Vigalondo, Isaki Lacuesta, Jaime Rosales o Jaume Balagueró entre otros muchos, que me demuestran película a película la fe en menor o mayor medida que tengo depositada en ellos.
La palabra que emplearía con Alejandro sería admiración. Admiración por recibir tanto ofreciendo tan poco: “Tesis” no pasaría de entretenida cinta de videoclub americano aunque aquí encontró un filón y cierto cultismo pagano, “Abre los ojos” me parece su mejor milagro con diferencia por emplear el género de ciencia ficción sin efectos especiales, “Los otros” era una mal plagio de “Suspense” de Jack Clayton aunque aquí alcanzó cierta beatificación taquillera y en “Mar adentro” se practicó la eutanasia cinematográfica convirtiéndose en mártir.
Las crónicas de una monja laica descubren que si uno mira el cielo mucho le da tortícolis. Y de la buena. Inmovilidad absoluta de una película sin germen que la sostenga pese a los quince minutos eliminados después de la mala recepción en Cannes.
Una historia se cuenta sobre sus personajes que son articulados por un hilo invisible que atraviesa la pantalla para que el espectador muestre interés. Ese hilo es el conflicto del personaje. No existe en “Ágora” y aquí se quiere contar un historia que nunca llega, plantear muchos temas desde primas borrosos y reforzarla con unas inexistentes tramas de amor sin clímax ni tensión sexual. Fe ciega en un nihilismo estrellado. Simplemente un cono de Apolonio tuneado a cubo de Rubik monocolor.
A Hipatia la tapan con un burka los talibanes católicos pero Alejandro no se dio cuenta en todo el metraje que tenía puesto otro. Los lamentos se escucharon desde la estación espacial internacional. Aunque lo mismo eran cánticos de Aleluya proclamando el final de un eterno bostezo que no acabará ni ‘Agora’ ni nunca.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Los títulos de crédito iniciales a lo “Star Wars” avecinaban que todo lo que nos iban a enseñar a continuación era ciencia ficción a pedradas (laicas). Poco o nada consigue recubrir los excelentes decorados y medios con una puesta en escena de primaria: los cristinos parecen talibanes que van de negro, como Lords de Mordor, con sus ropas harapientas.
Se nota que Telecinco forma parte de la producción al parecer, por momentos, “Mujeres y Hombres 5.0” con actuaciones con flautines para las tronistas, gentileza fetichista envuelta en pañuelos menstruales, amantes de los pies y tertulianos judíos descamisándose a lo Hulk Hogan enfrentándose a cristianos verbalmente como si fuese “La Noria”.
Las licencias históricas son obvias aunque lo más dañino es saber que Hipatia fue asesinada ¡cuando tenía 60 años! No sólo descubrió las elipses antes de Kepler sino que también se adelanto más de 1500 años al descubrimiento del BOTOX®. Mención especial para lo tonta que a la pobre la pintan aquí: salvada con ideas de esclavos y alumnos pajilleros para avanzar con sus descubrimientos de astrología. Memorable la frase que le suelta al esclavo: "¿Y tú que piensas?" con la respuesta "Creo que la señora tendría que descansar". Le faltó un Señorita Escal-latta...
No todo es erróneo sino que aparece la puesta en escena de secundaria de cine (sin hacer pellas). Orestes se arrodilla ante la fe y de fondo hay unas escaleras: ascensión a la fe y la salvación redentora. O ese trono con la figura del león de Orestes como poder frente a la razón de Hipatia. Y, sobre todo, esa imagen de Rómulo y Remo que son amamantados por una loba. Metáfora de la lactancia filosófica dada por Hipatia a Synesius y Orestes.
Pero su final es lo más patético visto en años: ¿a partir de ahora en todas las películas de Alejandro Amenábar se practicará la eutanasia? Recuerda al corto de Querido Antonio, “Una noche con Amenábar”, donde exige judicialmente que le practiquen la eutanasia por romperse una pierna y es condenado por asesinato de una mujer, perfectamente sana, por practicarla la eutanasia ya que tenía derecho a morir. Desde luego en “Ágora” nos ha practicado un suicido asistido a más de uno.
El cómic “Mis problemas con Amenábar” se convierte también en lectura obligada ‘Agora’ y siempre.
Maldito Bastardo 
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