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Noches de sol

6,4
942
votos
Sinopsis
Cuando el avión donde viaja Nikolai "Kolya" Rodchenko debe realizar un aterrizaje de emergencia en suelo soviético, el mundialmente famoso bailarín tiene razones para sentirse inquieto: unos años antes, cuando era la gran estrella del ballet ruso y un icono de la propaganda comunista, Kolya desertó y se instaló en los Estados Unidos. Ahora, contra su voluntad, vuelve a un país cuyo gobierno le considera un traidor. (FILMAFFINITY) [+]
Críticas ordenadas por:
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user-icon liorah   madrid (España)
Notable
15 de marzo de 2008
12 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Me parece increible, que sólo haya una crítica para una película tan maravillosa como esta.
Ya la vi porque soy amante del baile y por el redescubrimiento de Barysnikov gracias a Sexo en NY.
La vi sola, por no "aburrir" a mi novio con una de danza pero...me sorprendió muy gratamente la profundidad de esta pelicula. No es la historia de un bailarín, si no una búsqueda de la libertad y del mejor de los mundos para cada uno. Es fantástica el enfrentamiento ruso en america y americano en Unión Soviética, es un juego dialéctico fantástico.
Por favor, es el momento de descubrir esta película.
liorah
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user-icon Zinnia   Valladolid (España)
Notable
23 de marzo de 2008
6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Creo que Noches de Sol es una de esas películas que ha quedado irremediablemente en el olvido, o a la sombra de otras mejor calificadas y aún no se por qué.
Impresionantes las coreografías de Baryshnikov.
No es una película romántica, ni tampoco de guerra, sin embargo el amor y la lucha por la libertad están presentes en todo momento.
Muy recomendable.
Zinnia
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user-icon Luisito   Barcelona (Cuba)
Interesante
12 de septiembre de 2012
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
No pensé que me gustara tanto una película así, con la guerra fría de trasfondo y el baile como hilo conductor, dos cosas que me interesan poquísimo. Sin embargo me ha acabado gustando mucho más de lo que creía aunque la historia es en muchas partes poco creíble. Es sabido que la vida en la URSS no era fácil, lo mismo que en la RDA, y hay numerosos testimonios que pudieron escapar de la enorme cárcel que suponía el estado soviético. Lo que sucedió fronteras adentro no es un secreto ya, y no dudo que dentro de la ficción, el drama que vive el bailarín ruso que sin querer cae de nuevo atrapado pudiera ser igual de real que la del bailarín negro. Lo que pongo más en duda (sólo lo detallo en el spoiler) es la manera de escapar, rompe con la lógica que lo envuelve todo y aunque sea un final necesario, tampoco esperaba otro, no puedo dejar de quejarme.

También he echado de menos una profundización mayor en la amistad que indudablemente crece entre los dos bailarines. Durante toda la película no demuestran demasiado apego así que más datos sobre la construcción de la amistad hubiera ido muy bien. Y eso a pesar de que dura más de dos horas, no negaré que los numeritos musicales de bailoteo me han encantado, así de claro, en lugar de despreciarlos los aprecio, nunca llegué a pensar que me pudiera gustar tanto: un tío (o dos), música, y a dar botes de todo tipo durante unos minutos. No es la típica paja, no, es contenido de calidad. Me ha encantado, qué barbaridad, yo confesando algo así...
(SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama) Ver todo
Luisito
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user-icon Carlos Bronson   Mataró (España)
Buena
14 de junio de 2014
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Curiosa película la cual uno no sabría como catalogarla. Si de musical se trata, mucha música no hay; Como comedia es demasiado dramática y como drama tiene demasiado de comedia, al menos es la sensación que me dió por la forma en la que se desarrollan los acontecimientos de esta historia con un desenlace final algo inverosímil. Parece como si el autor de esta obra no lo tuviera muy claro y al final se quedó en una especie de melodrama.

En muchos momentos parece verse como ciertos toques autobiográficos de los protagonistas aunque los hechos narrados se emplacen a la época en que las cosas empezaban a cambiar radicalmente en la URSS y obligaban a que el famoso telón de acero se convirtiera en una frontera de lo más convencional y probablemente sea el desarrollo de estos acontecimientos lo que más hace seguir con interés esta historia.

Nunca supe que existía esta película pero la ví recientemente y me gustó aunque parece hecha más bien para destacar las habilidades en el baile que nos muestran sus dos protagonistas que otra cosa.
Carlos Bronson
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user-icon Luis Guillermo Cardona   Medellín (Colombia)
Regular
10 de noviembre de 2014
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
“Los bailarines se hacen, no nacen”, decía en un acto de humildad Mikhail Baryshnikov, de seguro para no desalentar a sus alumnos de la academia… o para que a nadie se le ocurra pensar que no ha sido, el suyo, un enorme esfuerzo. Pero esta es media verdad, porque bien sabemos de nuestra herencia trascendental previvida y de la heredad genética de la que nadie puede sustraerse, lo cual nos genera un talento innato que es, precisamente, lo que cada ser humano debería proponerse descubrir.

Además de que heredó parte de su talento para el baile, también Baryshnikov heredó un enorme ego que lo llevó a sentir que no quería ser tratado como uno más en la sociedad comunista que le tocó como cuna, y probablemente pensó, que su talento como bailarín le merecía vivir a sus anchas como los más famosos bailarines europeos y americanos, ganar más dinero que el resto del mundo y darse los lujos que ‘con tanta bondad’ ofrece el capitalismo. Es decir, se sintió como la famosa Ninotchka cuando viajó a los EEUU. A esto, que suele tener más cercanía con el libertinaje, es a lo que llaman libertad.

Y lo más curioso del mundo, es que -solo por una estatua- se sigue mirando a los EEUU como la tierra de la libertad, porque por lo demás es un gran sofisma: Libertad sin posibilidad. Estamos en el año 1974 -fecha en que Baryshnikov, ávido de radicarse en el país del tío Sam, aprovechó la realización de una gira por Canadá para pedir asilo en Toronto- y en ese entonces ¿Podía un negro ser libre, sin mayores trabas, de entrar en la marina estadounidense, en las grandes universidades o a cualquier lugar? ¿Cuántas mujeres tenían libre acceso a los cargos públicos? ¿Podía la comunidad LGBT decir que vivía libre? ¿Contaban el cine y demás medios con plena libertad de expresión? ¿Sentirían que eran libres las minorías raciales que trabajaban en las grandes factorías?

En fin que, a Baryshnikov lo atrajo la “libertad” estadounidense, ¡y claro!, como tenía fama internacional, de inmediato fue acogido con los brazos abiertos y él se creyó cuán importante era. Pero ingenuo bailarín… porque, al pisar suelo americano, se convirtió en “preso” de políticos y empresarios que, de inmediato, quisieron usarlo como títere anti-soviético y entonces lo comprometieron en toda suerte de tareas (entrevistas con los medios, aparición en filmes de propaganda, exaltación del arte estadounidense...) para que le contara al mundo –una y otra vez- de la opresión y escasez que se sufría en la Unión Soviética. Al tiempo, lo compensaron convirtiéndolo en rutilante estrella de un gran ballet, le dieron títulos honoris causa, le ofrecieron una gran vida social… y para seguir exaltando su ego, Baryshnikov se matriculó luego como libre empresario creando su propia marca de ropa y hasta su propio perfume.

Con poca sutileza, sin muchos argumentos y muy tácticamente contrastado con el proceso a la inversa (el estadounidense que emigra a Rusia), el irregular director Taylor Hackford, sirve de nuevo a los intereses de Estado, con un filme tendencioso hasta la médula, que sin mayores resaltos pasó sin pena ni gloria por nuestras salas. Muy débilmente protagonizada por Baryshnikov y Hines, queda la satisfacción de haber visto al también director, Jerzy Skolimowski, en su acertada caracterización del coronel Chaiko y a Helen Mirren como la coherente actriz de teatro, Galina Ivanova... pero triste es ir en busca de sol y encontrar un cielo completamente nublado.

Título para Latinoamérica: “SOL DE MEDIANOCHE”
Luis Guillermo Cardona
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