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| 36 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Parece que hacer una obra maestra no es tan difícil cuando uno ve películas del mago Ford.
Es tan sencilla, y sin embargo...
¿porqué Fonda balanceándose en una silla se nos queda grabado en la retina?
Pocas cosas hay más simples que un señor sentado en el porche, sin nada que hacer, mirando a la carretera, como las viejas en los pueblos de la estepa castellana. ¿Dónde está el truco pues?
Por arte de birlibirloque, el comentario de Earp cuando ve por primera vez a Hollyday: "un hombre apuesto", te deja confuso. Choca. Pero, ¿qué tiene de especial?.
¿Es verdad que el indio borracho era nieto de Jerónimo? Otro misterio que quedará sin resolver.
John Ford, John Ford y John Ford.
Sin doble fondo, pero con triple Fonda.
Henry Fonda, Henry Fonda y Henry Fonda.
Las gabardinas mojadas por la lluvia, brillantes, en la embarrada escena del crimen, tres sombreros y un silencio locuaz. A ver quién saca eso de la chistera.
La fuerza de esta escena frente a tantas otras que pueblan la historia del 7º arte, infladas por la intención de grandilocuencia y que se quedan en simple estética visual. Esa es la diferencia que marcaba Ford.
Un hombre que ha matado, ha visto morir y espera una venganza, acojonado por sacar a una dama a bailar. Ese as en la manga... je, je, qué cabrón.
Y el patriarca castigando a latigazos la torpeza de sus vástagos... magia potagia.
Sines Crupulos 
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| 37 de 50 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Txarly
Qingoco (China)
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Su valoración:  |
11 de Noviembre de 2007 |
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Magistral. My darling Clementine es una de las películas realizadas por Ford de quitarse el SOMBRERO. Para mí es la mejor versión del Ok Corral realizada hasta ahora, muy lejos de los efectismos buscados en la década de los noventa. La cinta nace imbuída del espíritu romántico y sereno del que el irlandés hace gala en muchas de sus obras. Contemplar los movimientos pausados de nuestro SHERIFF y la tranquilidad que acompaña a sus acciones, incluso cuando lo disparan en la BARBERÍA, o al expulsar del pueblo al INDIO borracho, a día de hoy resulta refrescante (si exceptuamos el Dead Man de Jim Jarmusch).
Ford relata con brillantez los distintos episodios que se suceden. El primer encuentro con Dock después de expulsar éste al TAHÚR de su SALOON, propio de otros tiempos y de otras maneras de hacer cine, resalta la grandeza del dúo en tan sólo dos minutos. Henry Fonda juega al PÓKER de la reciente Historia norteamericana creando un Quijote donde sólo habitaba una leyenda. Observarle recostado en la silla absorto en sus pensamientos, es una de las maneras que Ford tenía de acercar el personaje al público. Nadie dibujaba eso como él. Ahora menos.
Víctor Mature siempre será mi Dock Hollyday favorito. Alejado de la épica actual, convierte su desdichado personaje en el acompañamiento perfecto a la sobriedad de Fonda. Unidos por el WHISKEY, el amor de una dama o el reconocimiento mutuo, unirán sus COLTS para hacer frente al enemigo común. La DILIGENCIA llega a su hora mientras los hermanos hacen guardia vigilando los CABALLOS a la espera de venganza.
Un Western perfecto, hermoso. Digno de Ford. 9.2
"¡Cuando se saca un arma es para matar!"
Txarly 
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| 18 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Tony Montana
Sevilla (España)
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Su valoración:  |
25 de Marzo de 2006 |
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Cuando uno ve a Wyatt Earp jugando a mantener el equilibrio en su silla en la entrada del hotel de Tombstone, se da cuenta de dos cosas: el por qué John Ford es considerado el mejor director de la historia, y por qué este mismo definió el cine como " Henry Fonda andando ". Una película que más bien parece un cantar de gesta que un western.
Ciertamente, Ford parece más pendiente de narrar una historia de personajes que en avanzar narrativamente hacia el duelo. Se centra en las relaciones más que en pensar la forma de llevar a un tiroteo para vengar la muerte del pequeño de los Earp. Eso sería haber recurrido a lo fácil, a lo que todo el mundo esperaría, un tiroteo largo, escenas de acción. Pero en esta película no destacan sus escenas de acción, pues estas se cuentan con los dedos de una mano. Hay varios momentos que el espectador tiene clavados en su memoria tras ver esta película: el señor Thorndike recitando a Shakespeare, mientras Doc Holliday lo escucha atentamente; el primer encuentro entre Wyatt Earp y la frágil Clementine; o la maravillosa escena de Wyatt hablando con la tumba de su hermano. Todas ellas contienen el lirismo propio de un Ford, capaz de sacar belleza de donde sólo hay cotidianeidad, como en la ya citada escena donde Fonda juega a mantener el equilibrio sobre las patas traseras de la silla.
Muchos hablan sobre la simpleza de ideas que transmite Ford a la película, lo que hay es lo que ves, cuando realmente, al igual que en El hombre que mató a Liberty Valance, el maestro nos habla sobre un cruce de formas de vida, de la llegada de la civilización al lejano oeste. Representado en dos formas de ser, Pa Clanton y Wyatt Earp son como dos grandes egos enfrentados, uno representando la violencia y la brutalidad del oeste, y el otro representando a una nueva raza de hombres sabios y valientes provenientes del este, que prefieren hablar antes de disparar, como la escena donde Earp detiene al indio borracho, usando la inteligencia en vez de la pistola. Con Earp llega la civilización, se construye la iglesia y llega la paz. Este choque de caracteres también está magistralmente representado en la figura del actor shakespiriano que recita Hamlet entre una panda de palurdos vaqueros que están más pendientes de hacerle bailar con disparos que de escuchar al literato inglés, también mostrado en la forma de ser de Doc Holliday, quién pasa de ser un médico respetable a un mero asesino cuando llega al oeste, pero que al escuchar a Shakespeare nos damos cuenta de que en realidad es un hombre sensible, culto y sabio.
Probablemente, Ford hizo la versión menos real del famoso duelo, y luego hay otras que serían más verídicas, pero oficialmente, la gran versión de este histórico suceso tiene en esta genial muestra de sensibilidad su mejor representación.
Tony Montana 
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| 13 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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travisloock
S/C de tenerife (España)
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Su valoración:  |
26 de Mayo de 2009 |
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Desde dentro de Tombstone, un pueblo despojado de cualquier simetría( no hay plaza mayor, ni casa del alcalde, ni siquiera la ciudad es una larga y típica “Main Street” que el saloon la regenta desde el centro justo de la misma), Ford mira en este film hacía un Henry Fonda que camina sobre el tablado crujiente de un porche; pero más allá hay un cactus, más aún la noche oscura. En esta película Ford elude ceñir el escenario, elude aglutinar objetos, domar el espacio; la mirada se lanza y se encuentra a Fonda y luego el cactus; atravesando, no acaparando....e incomprensiblemente, en el film cuaja la atmósfera.
Ahora el plano del umbral de la puerta en “centauros del desierto” es más bonito, puede que la mirada del espectador tenga que ser como la cámara de Ford, que atraviesa a John Wayne, que no se topa con los obstáculos y debe focalizarse sólo al horizonte.
Quizás John Ford sea el único director de la historia del cine que diverge la intención… Y qué bien rodaba a alguien entrando en una instancia, ¿no os parece?
travisloock 
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| 18 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Taylor
Terrassa, Barçalona (España)
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Su valoración:  |
21 de Diciembre de 2008 |
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Lo reconozco. El western en b/n no es lo mío. Y es que, consideraciones cromáticas al margen, casi todos los westerns incoloros me parecen sumamente teatrales y acartonados. Absolutamente desprovistos de esa aura embrutecida, elegíaca o crepuscular que suelen llevar implícita las pelis de Leone o Peckinpah, dos de mis hombres del oeste favoritos.
No le voy a negar a Ford su indiscutible habilidad narrativa ni su extraordinario talento describiendo personajes pero su idílica visión del oeste no es la mía. De todas maneras, no me gustaría generalizar. “Centauros del desierto” y “El hombre que mató a Liberty Valance”, por ejemplo, son dos peliculones como la copa de un pino. Sin embargo, “Pasión de los fuertes” -siendo un film más que correcto- me despierta muy poco entusiasmo. Tanto como contemplar un mosquito atrapado en un bloque de ámbar o tanto como escuchar la sintonía del culebrón colombiano al que aludo en el encabezamiento de esta reseña.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Joder, igual he blasfemado ¿no?.
Taylor 
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