Aunque rebautizada como "Me vuelvo verde", Turning Green (el título original tiene más significados) es una amena, aunque no siempre agradable, mezcla de comedia y drama que funciona bien, con unas interpretaciones más que dignas y un buen ritmo, aunque quizá podría haber llegado a ser algo más que una película simplemente digna. Si bien tiene cierta originalidad y posee sus buenos momentos, adolece del abuso de recurso de yuxtaponer imágenes sobre fondos musicales (eso sí, bastante a tono con la historia) para contarnos buena parte de la trama.
Se agradece, no obstante, la intención de los realizadores de despojar a la historia de una trascendencia y un dramatismo innecesarios, que sin duda habrían convertido esta película tan maja en un folletín infumable.
spoiler:
Una curiosidad: La canción de los créditos iniciales, del grupo americano Nada Surf, en contraste con el resto de la música del film. Todo un detalle, al tratarse de la historia de un chico americano que se encuentra fuera de lugar en Irlanda.
El final, más propio del cine americano comercial, quizá no le haga justicia al resto de la película, aunque por otra parte compensa con un toque más serio el aire de comedia despreocupada que invade el resto del metraje, ese ambiente de "aquí nunca pasa nada" que podría haber restado credibilidad. Y teniendo en cuenta el destino final del protagonista, se podría considerar otra especie de guiño, al igual que la canción del comienzo.