Aunque sólo se deja ver en pantalla unas décimas de segundo, la fugacísima aparición del pito de Bruce Willis fue lo más comentado de esta irregular intriga erótica en la que el actor daba vida a un psiquiatra que inicia una tórrida relación con una de sus pacientes, Rose (Jane March), al mismo tiempo que trata de desenmascarar a un asesino.
Cuesta imaginar qué pudo ver Willis para decidirse por un subproducto de estas características. El guión es de lo más previsible, la dirección anodina y su partenaire no tiene el carisma (ni el talento) necesario para darle la réplica. Y eso que la interpretación del actor tampoco es ninguna maravilla. El color de la noche es una de esas películas que programadas una madrugada cualquiera no llamaría la atención.
spoiler:
Ya podían haberse molestado en disfrazar mejor al personaje de March para que no se note tanto que es la mala de la función. ¡Menuda chapuza!