|
|
|
Críticas de "El sol del membrillo"
|
| 23 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
|
|
|
Víctor Erice es poseedor de una de las filmografías más cortas en número pero más consagradas del cine español. No extraña para nada que “El espíritu de la colmena” y “El sur” estén las listas de los mejores filmes españoles de todos los tiempos.
“El sol del membrillo” es un documental experimental al margen de reglas. Cine de autor puro y duro, de arte y ensayo, que explora terrenos fílmicos a los que pocos o nadie se ha asomado. Erice se acerca a este estilo para explorar la imposibilidad de retratar lo efímero, de detener el paso del tiempo. Lo hace a través de un pintor, Antonio López, que desea retratar en un cuadro el apogeo de los membrillos, tarea imposible por las condiciones metereológicas que acompañan la llegada del invierno.
Desde un punto de vista técnico Víctor Erice abusa de planos detalles, utiliza el sonido ambiente y no introduce música no diegética hasta el desenlace. También está repleta de encadenados sobre la misma posición de cámara para mostrar la evolución del trabajo del artista a modo de elipsis.
Es cierto que no es cine convencional, que para algunos se puede convertir en un ejercicio de pedantería y vacuidad, de cine aburrido indigerible. Pero tiene detalles que dejan fascinado, sobre todo los invitados que se introducen en el trabajo del artista para añadir paralelismos y profundidad a la cinta.
Al igual que uno de los invitados renuncia a la foto de Conchita, Antonio López renuncia a su trabajo. También esos obreros que realizan una reforma en el estudio enfatizan la destrucción / construcción de toda "obra". O ese cierre de la puerta ligado al final del trabajo del pintor.
Como sucede en la también recomendable y más corta "Tren de sombras" de José Luis Guerín, los terrenos en los que se introduce Erice atentan claramente contra el cine de entretenimiento y también contra de los nueve primeros mandamientos de Billy Wilder: no aburrirás. Para aquellos que no nos hemos aburrido, aunque sea parcialmente, como ha sido mi caso, apreciaremos mejor la película.
Maldito Bastardo 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
| 14 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
|
Lupo
Madrid (España)
|
Su valoración:  |
5 de Octubre de 2009 |
|
|
Erice acompaña a Antonio López en el intento de pintar un árbol que plantó en su patio cuatro años atrás.
Aunque el pintor se ayuda con procedimientos de precisión (plomada, compás, regla y escuadra, marcas en hojas y ramas), varios inconvenientes dificultan la tarea. El peor, un otoño metido en aguas que permite pocas sesiones de pintura.
El lienzo es aparcado y da paso a dibujos, con igual precisión rigurosa y apasionada.
En paralelo, unos obreros polacos reforman la casa. Otra forma de trabajar con la materia y transformar el espacio.
A unos visitantes chinos, el pintor explica que no importa un cuadro inacabado. No lo entiende como un fracaso: lo que él quiere es estudiar el árbol, el bonito membrillero; estar cerca, admirar la iluminación del sol a cierta hora en los frutos rugosos.
Otras visitas llegan, los amigos habituales, que Antonio López consideró imprescindibles para lo documental, junto con los familiares. Enrique Gran, el más asiduo, da abundante conversación, sobre los viejos tiempos en Bellas Artes, los profesores (esas enseñanzas lapidarias que al final se quedan: “¡Más entero, López”!), la bohemia de los cafés…
Esta condición de abrir la película a familiares y amigos, que irrumpen sin guión, pero tampoco con total espontaneidad, complica bastante el manejo del ritmo. Sin embargo, Erice lo aceptó, pues no tenía planteamiento previo.
El director se acerca a diario con un equipo reducido, buscando no interferir los acontecimientos que descubre al tiempo que los filma. Es tan discreto que, se diría, el aliento de por sí lento y pausado entra a veces en apnea, y los sucesos quedan suspendidos. Usa muchos planos fijos y una sintaxis elemental, que incluye sonido directo: ladridos, trenes de la estación cercana, boletines de noticias, conciertos en la emisora clásica…
La película, excelente aproximación al fenómeno concreto de la pintura, es algo más que un documental. Al ahondar en el proceso de creación y conocimiento de lo visual, emprende un movimiento reflexivo, una sutil meditación en imágenes.
Una escena se repite. Al llegar la noche, el edificio Torrespaña iluminado domina la ciudad. En las ventanas de rascacielos y bloques parpadean al unísono televisores, sincronizados en el mismo programa, las mentes de los usuarios también sincronizadas como un ejército. En su rápido crecimiento, tales barriadas engullen a los pueblos de los alrededores, a las colonias de casitas en una de las cuales, contra corriente, el pintor se obstina (¡bicho raro!) en conocer directamente la realidad, usando sus propios sentidos para contemplar ensimismado con qué belleza el sol ilumina rincones de su patio. No renuncia a conquistar ese disfrute, no se resigna a que se lo retransmitan por TV.
Con independencia de que la pintura de López guste, es de reconocer cierto heroísmo en su forma de vivir. Para atestiguarlo, Erice creó este singular poema fílmico, de enorme influencia en el actual auge del género en España.
Lupo 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
| 11 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
|
Ennis
Madrid (España)
|
Su valoración:  |
6 de Abril de 2006 |
|
|
Me gustan las películas que se apartan de los cánones y tratándose además de mi admirado Víctor Erice, fui a ver ésta con gran interés, ya que Erice es como el cometa Halley del cine y han de pasar años y años para poder disfrutar de una obra suya.
El estudio sobre el complicado proceso que vive un pintor tan perfeccionista como Antonio López a la hora de plasmar en el lienzo un árbol, un membrillero, y captar la luz y la esencia, se convierte, cuanto me pesa decirlo, en una tediosa e inacabable experiencia.
Creo que se equivocó en el montaje al no disminuir más la duración y es que 139 minutos son muchos minutos, cuando además está el precedente de sus dos obras maestras anteriores que habían sido cortas de metraje.
Si el intento del pintor es insatisfactorio el del cineasta también lo es pero, pese a todo, no por ello dejaré de asistir a la siguiente pasada del cometa cuando un año de éstos Erice estrene una nueva película. Que sea pronto.
Ennis 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
| 10 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
|
Proteus
Tarragona (España)
|
Su valoración:  |
17 de Enero de 2007 |
|
|
El objetivo del documental tiene trasfondos de importancia:
1- Vida efímera como la de un fruto.
2- Hallar los momentos más propícios para poder encontrarte, que son pocos.
3- No vivir de una forma compulsiva.
4- No perder la paciencia.
5- Fijar un objetivo y seguir nuestros instintos.
6- Poder morir tranquilo y en paz.
Proteus 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
| 6 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
|
|
|
Tercera película en treinta años del atípico Víctor Erice, en este caso apartándose sustancialmente de la temática de posguerra que había marcado sus anteriores trabajos, para adentrarse más directamente en una metafórica y profunda reflexión sobre el paso del tiempo, a través de la evolución de la luz.
El film se presenta a modo de falso documental sobre la realización de un cuadro de un membrillero, en casa del excepcional pintor Antonio López.
Por una parte, y en una lectura superficial, aunque en sí suficientemente interesante, Erice nos enseña la forma de trabajar del genial pintor; su meticulosidad, su respeto y admiración por la realidad, por la vida y por su libertad de expresarla. Una forma de trabajar, o más bien de entender la existencia, que evidentemente, su resultado se trasladará a su incomparable obra pictórica.
Esta obsesión del pintor por captar el instante perfecto, nos lleva a una segunda lectura, a la existencialista confirmación de la inexistencia del tiempo, a la imposibilidad de retener la vida, ni siquiera en la abstracción de un cuadro.
El resultado final, con la presencia de la muerte, junto con la continuación de la vida, nos deja la sospecha de que la verdadera obra no es la acabada o inacabada, que más da, sino el proceso de realización, en el infinitesimal tiempo presente que contiene el verdadero contacto con la vida.
Angel Lapresta 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
|
|
|
|