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La boda de mi mejor amigo

5,9
69.047
votos
Sinopsis
Julianne Potter, una crítica gastronómica, se da cuenta de que está enamorada de su mejor amigo justo el día que él la llama para anunciarle que se va a casar con una chica de la alta sociedad. Sólo dispone de tres días para urdir un plan que le permita impedir la boda. (FILMAFFINITY)
Críticas ordenadas por:
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11 de septiembre de 2010
25 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
Mi mejor amigo dejaría de ser mi mejor amigo si se casara con alguna de esas mujeres fashion porque sus vidas ascenderían a otra galaxia. Muy lejana.
Ellos ya pertenecerían a un mundo nuevo maravilloso y empalagoso… sin accidentes ni enfermedades, lejos de la plebe. Aunque los novios dan la impresión de ser dos gandules sin la menor gracia.

Pero la película cumple el objetivo: encantar. Divertir, resultar simpática… Así me parece. Siempre que quieras asistir a ese bodorrio que preparan. Veremos que todo es dulce en el mundo del amor. Todos son guapísimos. Todos son millonarios. Nadie sufre. No hay más que alegres canciones acompañados de alegres coros: coros de muchachos, coros de hermanas histéricas dispuestas a que te rías con ellas o a que mueras matando, coros de viejas a la mesa, coros de millonarios riendo… Uno no está en ningún coro, está sólo viéndolo, asiste y soporta.

Julia Roberts está invitada … como nosotros. Cuidado, algo trama, estuvo saliendo con el novio. No me creo que la novia se fíe de ella ni un instante, eso no se da. Que tía más pesada la Julia, con la cantidad de cosas que tendrá la novia en la cabeza ese día. Una boda con miles de invitados y por todo lo alto. Julia es la protagonista absoluta, no digo de la peli, sino de la boda. Ni el novio ni la novia pueden dar un paso sin que ella tenga que aparecer.

Julia va con ellos a veces con unas gafas de sol redondas que parece que es ciega. Cuando se ríe abre la boca como Tiburón IV La venganza.
Cuando habla con su amigo Rupert por el móvil parece que se ha puesto en la cara el zapato-fono del superagente 86. Vaya pedazo de móvil.
El amigo y consejero de Julia es gay, es otro guapo, pero gay, y guay, es su amigo con el que tendrá baile pero no cama. Le llama cuando acaba de montar alguna para sabotear la boda porque se ha dado cuenta que quiere al novio para ella. Así es el argumento. El gay debería estar acojonado con su amiga, pero sabe aconsejarla bien. Es una persona maravillosa también.

Hay humor, música entrañable… Creo que entra en el género de las comedias románticas cumpliendo los requisitos.
¡Menos mal que estabas ahí, Rupert!
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
fantomas
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1 de febrero de 2006
26 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es muy común que esta película sea tomada como "La típica comedia romántica", sin embargo yo creo que con un análisis mas profundo se puede descubrir su verdadero sentido, y encontrarse con una interpretación admirable de formas de ser muy reales.
¿Amor?, no se si es precisamente lo que se puede ver en el personaje de Julia Roberts, me inclinaría a decir que es mas bien obsesión, como consecuencia de encontrarse sola y la típica pero lamentable reacción femenina de querer lo prohibido, o justamente empezar a quererlo cuando ya no lo tienes.
Pero para ser justos también es preciso recalcar el papel de Michael, sus sentimientos poco claros, sus celos sin sentido que llegan a ilusionar a Julia con comentarios histéricos (recuerden su comentario sobre como lucía con ropa interior). Aquí nuevamente se muestra una parte muy real de la vida diaria, la descripción de un buen número de hombres que se proponen confundir a las mujeres con sus sugerentes comentarios.
Creo que lo que más atrae en esta película y quizás por lo cual me agrada tanto es que es una historia muy enmarcada en la realidad, que se puede ver en los viles intentos de Julia por reconquistar a su "amor", o mismo en el fracaso que finalmente experimenta. Pero aún así sin ese final no tendría sentido todo esto que estoy elogiando de la película, es el mostrar las cosas como son lo que te lleva a quererla y aceptar que ella no se quede con él; y eso se da gracias a la perfecta actuación de Julia que te hace sentir lo que ella le esta pasando.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
martina
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4 de diciembre de 2005
22 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Qué es lo que ocurre cuando nos encontramos de nuevo con un amor del pasado? Esta es la premisa principal sobre la que se basa esta película que tiene más de drama que de comedia cuando la vi más de dos veces. Por extraño que parezca, entre tanta histeria y diálogo cómico, que lo hay, uno encuentra verdaderas situaciones angustiosas y desesperadas llevadas con una elegancia visual que transmite positividad y esperanza para todos aquellos espectadores que en algún momento de sus vidas vivieron un amor frustrado por las expectativas de juventud. Una historia sobre la soledad y la frustración, y sus consecuencias cuando uno vuelve a un pasado que no funciónó. Lo mejor, el guión, lleno de tesis amorosas que de verdad describen el porqué de las relaciones humanas. Fijense bien en la escena del barco, es una de las escenas amorosas más conmovedoras del cine romántico contemporáneo.
atlantico
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6 de julio de 2009
11 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
La boda de mi mejor amigo simboliza a la perfección la importancia y la figura de Julia Roberts en el Hollywood de los noventa. Como Notting Hill la película funciona por su presencia en la misma y se convierte en lo que es no tanto por su labor como actriz sino por su personalidad como estrella. Más allá del personaje al que la estrella esté dando vida, esta película, como otras de la actriz, permite un nuevo encuentro con ella, con la chica de al lado, la reina de Hollywood o sólo la portada de las revistas. En esto Roberts podría encontrar un paralelismo con otras Stars como Marilyn Monroe, y como esta, debe luchar contra el encasillamiento, con que todos sus trabajos sigan la misma línea argumental o incluso estilística.

Pero si esto ocurre es porque la actriz o la persona tiene el poder como celebridad de que ocurra. Y con Roberts ocurre eso. Da igual en que película la veas, estará mejor o peor, pero sus interpretaciones siempre desprenden ese encanto propio, ese aura del momento, que en este caso era casi el fin de los noventa, y era ella quien reventaba sueldos y recaudaciones, tratara de lo que tratase la película.

En este caso, La boda de mi mejor amigo sigue los patrones clásicos del género con las tradiciones más antiguas (las bodas, las promesas improbables de los viejos enamorados, los celos…) fusionándolos con las nuevas tradiciones (el mejor amigo gay, la mujer con estilo de vida liberado), consiguiendo con esta bidireccionalidad una comedia efectiva y entretenida, desde luego no innovadora o sorprendente, pero tampoco se pasa de sentimentalismo ni de mal gusto. Es más, sus tintes de melodrama romántico no hacen más que acercar las emociones al espectador y como también con los bienavenidos toques y escenas de humor (en especial las que comparte Roberts con Everett, espléndido en su papel; o con la otra grande de la comedia norteamericana moderna, Cameron Díaz, cuyas escenas juntas desprenden una química espectacular).

Son los actores por tanto los que imprimen gracia a una historia trillada pero emocionante cuya pega principal es la incursión de unos números musicales no muy bien justificados.
jaly
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4 de septiembre de 2011
16 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
Qué manía dio en cierta época por el karaoke. Otra de esas modas repulsivas por las que por lo visto te tienes que pirrar sí o sí cuando se estilan. A mí lo de ver a un panoli ponerse a aporrear los oídos del personal en un bareto con micrófono en mano haciendo un ridi espantoso sólo me produce ardores gástricos, pero da igual, son panolis felices que se sienten realizados porque si vas a un bareto de karaoke y no subes a cagarla eres un fracasado de categoría internacional.
Y esa prueba, la de ponerse a maullar delante del público, es una por las que la encantadora Julia hace pasar a su rival, la medio lela Cameron, en el gilipollesco reto de la primera para hacer quedar a la segunda a la altura del betún y así lograr que el maromo se desenamore.
Porque hay que ver qué idiota se puede llegar a ser, que cuando se tiene a alguien al alcance de la mano se le desprecia, y cuando se aleja ya parece lo más maravilloso del planeta y entonces hay que correr detrás para obligarlo a regresar, dando igual que el sujeto en cuestión ya pase de uno (con toda la razón del mundo) y entonces demostremos un egoísmo monstruoso, que es ni más ni menos lo que hemos venido haciendo desde el principio.
La verdad es que el papel que hace aquí Julia no me agrada un pelo, Cameron Díaz tampoco halla un lugar digno y Rupert Everett, no sé si será impresión mía que tengo el gusto atrofiado, está sobreactuado o ya un poco explotado como el típico amigo superguay.
Dermot Mulroney está que se cae de guapetón, eso sí hay que admitirlo. Y que un tres en una película dependa casi de la guapura de un actor se me hace cuando menos un poquito alarmante.
Vivoleyendo
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