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| 8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Kazafun
Alicante (España)
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Su valoración:  |
12 de Diciembre de 2008 |
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Margot es una escritora en proceso de separación que acude a la invitación de la boda de su hermana, con la que no se lleva del todo bien, aprovechando que el tipo con el que está liada vive cerca. Una vez la familia está reunida surgirán los típicos roces.
Típica película que encanta a los "listos".
No, no es un mito, las películas de "listos" existen y esta es una de ellas. Me fue inevitable verla, con Nicole Kidman a la cabeza y un reparto formado por Jennifer Jason-Leigh, Jack Black y John Turturro la cosa prometía. Nada más lejos de la realidad.
Adorado producto al que los críticos se acogen para poder aislarse de la corrupta plebe, para así marcar ese grado diferenciador que creen poseer. No se engañen, las fabulosas críticas de este film son así justificadas.
Si quieren ver una historia real, dura, punzante incluso divertida sobre las emociones familiares pues vean "Little Children" ( aquí muy mal traducida como: "Juegos secretos"), "Margot y la boda" pretende eso y acaba engañando.
O mejor diviertanse en el universo Allen.
No me gusta porque los personajes son absurdos, irreales, las situaciones idiotas, poco creíbles.
De verdad que difícilmente se puede lograr ser tan detestable, irritante y gilipollas como ese personaje de Margot, interpretado por Nicole Kidman ( no sabría decir si perfectamente interpretado u horriblemente ).
Y lo más importante, A NADIE LE IMPORTAN las asquerosas historias de esa pandilla de desgraciados neuróticos.
De verdad no se que prentendía el director, pero joder, NO HAY FAMILIA ASÍ DE INAGUANTABLE.
Gran definición la de una estupenda crítica que leí:
"Hay una escena en la que Margot, escritora de vida liberal y lengua viperina, califica a su hijo de "apolillado y displicente". En otra, éste le confiesa haberse masturbado. Vida y literatura confundidas como nunca. Sobredosis de esnobismo pedante y artificial. Lo natural con el aroma infecto de lo postizo."
Kazafun 
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| 16 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Vargtimmen
Sabiñánigo (España)
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Su valoración:  |
6 de Febrero de 2008 |
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La nueva película de Noah Baumbach se ve con agrado dentro de las formas en las que se construye, un drama de constante diálogo, uno de esos cuadros Rohmerianos en los que el tiempo parece detenerse y dar paso a una búsqueda de las interioridades en cada uno de sus personajes. Todos los personajes principales tienen sus dos caras, sus ambiguedades, su fuerte personalidad que de un momento a otro se resquebraja. Es un ejemplo de cine introspectivo, con detalles o pinceladas de cine de autor pero al que la comparación con Rohmer probablemente le queda grande. Baumbach es probablemente un mejor guionista que director aunque su estilo tras la cámara también tenga sus riesgos apreciables es en base a sus diálogos por los que "Margot at the wedding" se sustenta. Se echa de menos eso sí, siguiendo con la inevitable comparación Rohmeriana (¿realmente hay necesidad de compararlos?) una mayor profundidad emocional, más tiempo para conocer a sus personajes, un ritmo tal vez más contemplativo y abierto a la reflexión y no tan ligado a la prontitud de las diferentes tramas. Aunque para gustos colores, en realidad, "Margot at the wedding" es un film apreciable aunque no tanto como para que nos recorra bajo la piel la sensación de disfrutar algo con fuerza, diferente, dramáticamente intenso.
Vargtimmen 
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| 12 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Noah Baumbach llegó de la mano de Wes Anderson. Primero como coguionista de “Life Aquatic” y más tarde, dándole un empujón produciendo su última y nominada película “The Squid and the Whale”.
Para ser francos diré que, obviando una grandísima dirección de actores, prefiero a Baumbach como guionista que como realizador. Sus guiones, tan puñeteros como certeros, tan inhumanos como cercanos, pueden ser tan odiados como aclamados. No se anda con rodeos a la hora de crear unos personajes o en el momento de imaginar unas “relationships”: familiares, amorosas, amistosas… Desgrana las circunstancias con una pericia envidiable, ocultando al espectador información imprescindible que luego te contará poco a poco, de forma que siempre estás esperando. Quizá por ello se le tache de excesivamente lento. Sus guiones siempre están a la expectativa, y la espera puede desesperar si no te lo tomas con calma.
No le faltan en Hollywood, actores de renombre para dar vida a sus personajes. Es como un nuevo y más pesimista Woody Allen, pero en lugar del diván y la muerte, Baumbach se centra en el núcleo familiar. Nicole Kidman, Jack Black, Jennifer Jason Leigh o los secundarios de lujo que aquí trabajan (entre ellos podemos disfrutar de un portentoso Ciarán Hinds AKA Julio César en la Roma de HBO) despliegan éste aura de vida calamitosa que tanto gusta al director. Está empeñado en demostrarnos que existe un EUA diferente al cliché colectivo. Tan comprometido con la causa está, que sus actores convencen hasta al más reacio espectador dando un recital de neuras, celos, traiciones y engaños. Vamos, como las familias bien avenidas.
Chagolate con churros 
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| 8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Cinematic
Bilbao (España)
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Su valoración:  |
27 de Diciembre de 2008 |
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Inesperada fue la sorpresa que me llevé con Margot y la boda. No sé por qué pensé que, tras su debut, Noah Baumbach tiraría más hacia lo comercial con su segunda película. Pero no sólo no lo ha hecho, sino que ha enfatizado ese carácter independiente y deliciosamente personal, demostrando que le importa un comino que le abucheen en Sundance o que la mitad de los que vean su película la rajen sin piedad; no ha corrompido su estilo en favor de los intereses de una gran productora o de ganar premios en un festival, sino que ha contado su historia, a su modo, y deduzco que no tuvo grandes restricciones para ello. Pocos directores actuales se mojan tanto a la hora de mostrar a sus personajes en todas sus vertientes, sin eludir detalles escabrosos (este, junto con Todd Solondz, me parecen los dos principales exponentes de esto). Baumbach es de la filosofía de “habla sobre lo que mejor conozcas”, su cine es muy autobiográfico y esto se nota mucho. Por eso no comprendo cuando alguien dice que sus personajes son inverosímiles, o las situaciones increíbles, cuando el director se ha basado en traumas de su propia vida, reales.
Comprender el modo de narrar de Baumbach es comprender qué motiva a sus personajes, y para esto debemos remitirnos a su debut. A su pasmosa facilidad en untar de verdad a sus personajes, a la silenciosa evolución de estos que deducíamos mediante su conducta, a sus miradas suplicando comprensión. Su segundo film tiene las mismas constantes, se nutre a base de la franqueza de sus personajes. El personaje de Nicole Kidman, sobre todo, está lleno de matices. La breve aparición de John Turturro es vital para que comprendamos qué imagen tiene de sí misma, sobre todo en la emotiva escena en la que esperan fuera del coche (y en otra más tarde con su hijo). Nos damos cuenta de que utiliza la verborrea para ocultar sus deseos primarios, sólo que el personaje de Turturro cala y acepta esa vulnerabilidad y el hijo sólo recibe el impacto directo de sus palabras. También queda patente su naturaleza contradictoria, salvo en el final, en el que finalmente parece haber aclarado su orden de prioridades. Ese arrebato sorprende y conmueve, por humano. Muchas películas en las que el amor es el tema central matarían por saber contar todo lo que cuenta esta sobre él en una sola escena.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Ojeando las críticas hacia esta película me he percatado de que lo que hay aquí es una falta de empatía enorme (y preocupante), que me lleva a pensar en que se le pone demasiada distancia al cine. En cuanto una película cuenta algo de nuestro “yo” más repulsivo procedemos mecánicamente al rechazo, como si la cosa no fuera con nosotros. No nos gusta reconocer que en nuestra personalidad hay algo podrido, y menos verlo reflejado en pantalla. Por eso, toda esa bilis injustificada sólo revela una cosa: cobardía, y de la peor clase: cobardía para consigo mismo.
Mucho se ha hablado también de lo surrealista de muchas situaciones, pero lo que en verdad rezuma Margot y la boda es caos. El caos de personajes que han estado años reprimiendo unos sentimientos que salen a la luz, sin saber muy bien cómo ni por qué. El caos de comprobar que los lazos que unían a tu familia se han quedado en nada. El caos de ver lo cruel que puedes llegar a ser con aquellos a quien quieres y admitir que eso forma parte de ti. El caos de ver cómo algo que creías tener controlado se te escapa de las manos. El caos de charlas triviales que anticipan desmoronamiento, arañazos a la autoestima y… más caos. Pero no es, en absoluto, un caos gratuito. Todos saca(mos)n algo de ese caos. Aprenden a escoger lo que realmente importa, a no pisar la misma piedra una y otra vez, a aceptarse tal y como son, a no dejar que la opinión ajena influya en las decisiones propias… Y todo esto sin un atisbo de moralismo. ¿Cuál es pues el secreto de Margot y la boda? Pues ni más ni menos que su implícita apología de lo implícito. En estos tiempos en los que la sensiblería está a la orden del día y se busca desesperadamente ese momento de lagrimeo fácil, alguien nos remueve sin interés en buscar ese instante barato de euforia, y se molesta en ahondar en la psique de los personajes, consiguiendo así, contarnos muchas más cosas (para quien sepa y quiera verlas, claro) que yendo por una vía más fácil.
Margot y la boda está repleta de detalles grandiosos y dolorosamente reales. Estos detalles, junto con la valentía y sinceridad de Baumbach en las formas (y un poco de empatía por parte del espectador) hace, o debería hacer, que nos impliquemos con sus personajes, y que queramos saber a dónde van a llegar. Porque Margot y la boda es una película para el espectador dispuesto. El espectador dispuesto a penetrar en los personajes; o lo que es lo mismo, zambullirse en un mar de pensamientos difusos y enmarañados y acabar replanteándose la relatividad del todo.
Cinematic 
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| 6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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AMQE
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
10 de Agosto de 2008 |
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No iba muy esperanzado a ver la última película de Noah Baumbach después de la decepcionante “Una historia de Brooklyn”, y mis peores augurios se confirmaron al poco de empezar el film. Baumbach sigue empeñado en basar sus películas en personajes neuróticos que hablan y hablan sin llegar a ningún lado, diálogos absurdos muchas veces interrumpidos por frases que no vienen a cuento, situaciones ridículas y escenas que no aportan nada. En esta ocasión el peso de la película lo llevan dos actrices que han vivido mejores momentos profesionales. Nicole Kidman y Jennifer Jason Leigh dan vida a las dos hermanas protagonistas a cuyo alrededor transitan una serie de personajes secundarios variopintos con los que es difícil llegar a empatizar. Por suerte no aparece William Baldwin vestido de tenista y si un actor de más solvencia como es John Turturro pero su papel es tan pobre que apenas tiene tiempo de demostrar su valía.
“Margot y la boda” es de aquellas películas que uno no sabe como catalogar. Como comedia tiene poca gracia. Pese al esfuerzo de los actores, en especial un Jack Black que por otro lado demuestra que las escenas dramáticas no están hechas para él, cuesta esbozar si quiera una sonrisa en alguna escena. La parte dramática tampoco funciona, pues los personajes son tan poco creíbles que alejan al espectador de la identificación imprescindible para que el drama funcione. Baumbach parece pretender que entendamos cada reacción de los personajes con cuatro esbozos mal dibujados y la verdad es que cuando te parece empezar a entender algo la película ya va llegando a su fin. En fin, tampoco podemos esperar milagros de la mente responsable de ese engendro llamado “Life aquatic”, pero estaría bien que alguien le dijese al director neoyorquino que para cargarse una institución como la familia tampoco hace falta que sus personajes parezcan actuar bajo sobredosis de alguna sustancia tóxica.
Lo mejor: Nicole Kidman subida al árbol.
Lo peor: sacar tan poco provecho de un puñado de buenos actores.
AMQE 
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