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| 67 de 82 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Harry Lime
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
23 de Marzo de 2006 |
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La actitud de E. Kazan durante la “caza de brujas” del senador Mc Carthy fue sencillamente canallesca, pero aun aceptando la teoría de que Kazan rodó “La ley del silencio” como una justificación a su conducta delatora, el film emerge como la obra maestra de su autor y como uno de los mejores de la década de los cincuenta.
Film duro, de una tensión dramática implacable, sin embargo no renuncia a momentos bellísimos de un lirismo arrebatador. A caballo entre el film de denuncia y el melodrama social, “La ley del silencio” retrata con crudeza los bajos fondos de los muelles de Nueva York y el control que sobre los mismos tenían los sindicatos del crimen, pero por encima de todo nos habla de seres humanos, perdedores que buscan su redención y un lugar bajo el sol. El Terry Malloy de Brando y la Eddie Doyle de Eva Marie Saint son dos seres que intentan sobrevivir al desarraigo, al fracaso, y a la desesperación. Como alguien dijo “su amor nace de dos soledades compartidas que crece en un medio hostil”, y que camina hacia la toma de conciencia de él y al perdón, a través del amor, de ella. Kazan con su magistral dirección nos ofrece una extraordinaria película que se sustenta en la fuerza de la historia, basada en un hecho real, en un excelente guión, y en una extraordinaria dirección de actores, todos ellos maravillosos, recompensada con nominaciones a los Oscar para Lee J. Coob, R. Steiger y K. Malden, y con la estatuilla para Eva Marie Saint (actriz secundaria) -en su brillante debut en el cine- y para Marlon Brando (actor principal) como justo premio a la que probablemente sea la mejor interpretación que jamás ningún actor ha plasmado en una pantalla de cine. La sublime secuencia de Brando hablando con su hermano (Steiger) en el coche, o algunas de las secuencias pudorosamente intimistas entre Brando y Eva Marie Saint en las que el actor alcanza niveles insuperables son suficiente argumento para corroborar tal afirmación. La brillante fotografía en blanco y negro de B. Kaufmann y la espléndida partitura de L. Bernstein, colaboran a hacer de “La ley del silencio” una obra maestra incontestable del cine.
Un clásico a reivindicar, para ver sin prejuicios previos y en imprescindible V.O.S.
Francesc Chico Jaimejuan
Barcelona 23 de marzo de 2006
Harry Lime 
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| 51 de 71 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Malkav
R'lyeh (Micronesia)
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Su valoración:  |
15 de Febrero de 2008 |
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El hecho de que Elia Kazan estuviera implicado en la Caza de Brujas que McCarthy llevó a cabo en los años cincuenta en EE. UU. ha sido un condicionante imperdonable para muchos de los espectadores de 'La Ley del Silencio', que vieron en esta película un alegato con el que Kazan intentó excusar su más que discutible comportamiento y salvar el pellejo ante todos los dedos acusadores que lo señalaban como un traidor sin escrúpulos.
En mi opinión, toda esa historieta de los comunistas y el macarthismo debe dejarse a un lado a la hora de valorar este film: la intención del director podría ser la de equiparar a sus antiguos colegas de partido con los viles mafiosos que extorsionan a los estibadores de los muelles neoyorquinos - e incluso puede que se viera identificado con el heroico personaje de Terry Malloy -, pero, ciertamente, la película no tiene el más mínimo atisbo de cariz político.
¿Qué falla, pues, en 'La Ley del Silencio', si no es el intento del director de salvaguardar su honestidad personal ante la imagen pública? Pues un irremediable tufo aleccionador que invade toda la película, que convierte al espectador en un niño al que llevar de la mano por los detestables senderos moralistas que nos muestra el padre Barrie. Ese personaje con alzacuello tan extremadamente irritante, que cada vez que aparece en escena provoca un sentimiento de profunda aversión en el espectador, con sus largos sermones y sus grandilocuentes doctrinas dogmáticas.
Y es que poner al padre Barrie como ejemplo de ser humano de dignidad intachable (no sabía si reírme o llorar con frases como "Si te callas podrás salvar tu vida, pero ¿que será entonces de tu alma?") que ilumine a Malloy y lo guíe hacia la salvación es cuanto menos risible.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: ¿Y qué motivos llevan al personaje de Brando a denunciar a los hampones? No es una cuestión de ética, ni de justicia social, ni de nobleza. Se trata de un dolor de conciencia que pica, del miedo a caer en la bajeza moral y, con ello, a los infiernos, si no testifica. Parece que una película de "justa delación" se acaba convirtiendo en una película de redención espiritual. Pues vaya motivos más inconsistentes para justificar esas actitudes.
Al margen de todo este inexplicable patrón aleccionador que guía la película, hay que reconocer sus virtudes. Lo mejor, sin duda, una interpretación brillante por parte del siempre cautivador Marlon Brando, que refleja perfectamente en su actuación el estilo chulesco, tosco, chabacano y a la vez noble y sensible de Terry Malloy. Escenas memorables, como la conversación que éste tiene con su hermano en el asiento trasero del coche - cuanto menos emotivo el sacrificio que hace Charley por salvar a su hermano pequeño, y esta vez la redención no entiende de moral, sino de sentimientos -. Y, en general, una buena dirección por parte de Kazan, que sabe mantener el interés y la atención del espectador - padre Barrie y otros matices al margen -.
En definitiva, una película apta de interesante visionado.
Malkav 
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| 32 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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burton
Santander (España)
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Su valoración:  |
11 de Octubre de 2006 |
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Aunque Kazan siempre afirmó que la idea de proyecto de esta obra era anterior al fatídico proceso de la "Caza de brujas", lo cierto es que su difícil situación en dicho proceso actuó de percutor a la hora de acometer este proyecto, lleno de simbolismos y conceptos filosóficos...
Todos sin embargo, críticos y público, coinciden en señalarla como una gran obra cinematográfica, al margen de la odiosa y ventajosa comparación metafórica que Kazan usó en beneficio propio a la hora de comparar el perseguido bando izquierdista o comunista de los EEUU con los mafiosos del muelle de Nueva York...
Rodada en blanco y negro por la cámara del fotógrafo Boris Kaufman, prestigioso y reputado colaborador de Jean Vigo ...,el proyecto surgió del interés que el propio Kazan focalizó en las mafias existentes en aquella época en los muelles de NY y Nueva Jersey...
De hecho fueron los artículos de Malcom Johnson basados en hechos reales y titulados "Crime on the waterfront", lo que indujo a Kazan a encargar un proyecto literario consistente que sirviera de inspiración y sustento a una obra cinematográfica posterior y suya... Fue primero Arthur Miller el encomendado dado su anterior trato y colegueo primero en las filas del partido comunista y después en los rondos literarios con cooperaciones como "Muerte de un viajante" del propio Miller...
Su posterior felonía le costó la rotunda negativa de Miller al encargo, encomendándosela definitivamente al escritor Budd Schulberg, que tantos problemas tuviera durante el rodaje con un atormentado, díscolo y conflictivo Marlon Brando, sobre todo tras la muerte de su madre...
La introducción de una iniciática Eva Marie Saint, nada decepcionante con el elenco estelar del proyecto...
La mano ensangrentada del colombófilo y golfo Terry Malloy (Marlon Brando), la misma que jugara con el guante de la virginal y luchadora Edie Doyle (Eva Marie Saint) en un intenso acceso del método Stanislavski refundado y recreado por el prestigioso Actor´s Studio cofundado por Kazan...,la misma mano que en una épica última escena final izara temblorosa el garfio de estibador a su maltrecho hombro y se encaminara en lenta agonía hacia aquella libertad que predicara el padre Barry (Karl Malden), cual Jesucristo camino del calvario, en una de las escenas más líricas y poéticas que jamás se hayan visto... enfundado en su nueva chaqueta, aquella que perteneciera a su amigo también colombófilo y hermano de Edie, Joey Doyle...más limpia y justa que aquella otra de cuadros que portara cuando jugaba a ser un golfo...
Aquí entraríamos de lleno en las metapreferancias de John Elster, pero esa sería otra historia...más filosófica...
"...Yo podría tener clase. Podría ser boxeador. Podría ser alguien, en lugar de ser un don nadie, que es lo que soy, aceptémoslo"...
B R U T A L.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Arranca la cinta con la llamada cebo de Terry a Joey Doyle, un honrado estibador que comparte con Terry su afición por las palomas...
En el muelle todos son s y m; sordos y mudos...existe un sindicato mafioso y monopolizador de la oferta de mano de obra comandado por el cacique Johny Friendly (Lee J. Cobb), un hombre hecho así mismo, de origen humilde y miembro de una familia numerosa de 10 hermanos...
Joey está dispuesto a declarar ante el Comité de Investigación (para evitar la infiltración de elementos sospechosos) sobre injusticias y la corrupción imperantes en el muelle...
...Terry piensa que sus amigos, los hombre de Johny sólo le van a "apretar las clavijas" pero lo cierto es que le asesinan tirándole azotea abajo...
Terry, es un ex-boxeador profesional frisando la treintena, cuya carrera se vió truncada cuando su único hermano, Charlie "El señorito" (Rod Steiger), la mano derecha en los negocios de Johny Friendly, le metió en el mundo de los perdedores y las apuestas baratas... y para quien su filosofía de vida es, "...quien golpea primero, da dos veces...."
A partir de entonces Terry, cuya infancia la pasó como su hermano en centros de orfandad, formó parte del grupo mafioso de Johny y su hermano...
Lo cierto es que su sentimiento de culpa ante la traición a su amigo Joey le va mermando la moral y la conciencia ("...si todos escucháramos la conciencia nos volveríamos locos...")...
Además Terry conoce a la hermana del difunto Edie (Eva Marie Saint), una mujer que estudia para maestra en la escuela de las hermanas de Santa Ana en Terry Town, a las afueras de NY...
El párroco de los estibadores, el padre Barry (Karl Malden)propone a los humillados trabajadores sindicarse en los sótanos de su iglesia...Allí acuden sólo los valientes y honestos, entre ellos el padre del difunto Joey y Timothy J. 'Kayo' Dugan ( Pat Henning)... y como infiltrado Terry...Un boicot de los hombres de Johny trunca la reunión...
Dugan será el siguiente trabajador en declarar después de Joey y también será asesinado por arrojadizas cajas de whisky irlandés...
Terry después de confesar su delito de complicidad en la muerte de Joey se apuntará al bando de los "acusicas"...
Johny manda a Charlie a parar a su hermano (escena del taxi)...Terry obstinado logra el "perdón" de su hermano...Charlie crucificado de un garfio en un callejón que a punto costó la vida a Terry y a Edie...
Terry se revela en la escena final contra Johny en los muelles...recibe una tunda de palos de los hombres de Johny y finalmente se erige, espoleado por el padre Barry en adalid de la libertad al azuzar toda una revolución final de los trabajadores...Johny humillado...
...Aquellas bonitas imágenes en la azotea donde Terry comparte con sus chicos la afición por los pichones... y su anhelo de comer, dormir y volar como ellos...
M E M O R A B L E.
burton 
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| 49 de 79 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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JuanRa
Palma de Mallorca (España)
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Su valoración:  |
9 de Noviembre de 2006 |
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Me importa tres pimientos si Kazan era un soplón que delató a compañeros suyos durante la caza de brujas del senador McArthur. Si esta película es una justificación por lo que hizo Kazan, pues bienvenida sea, porque "La ley del silencio" es una gran película.
Me parece lamentable que haya gente que suspenda esta película por el simple hecho de que el director les cae mal, o porque era un chivato, y un fascista y bla bla bla. Se tiene que valorar solo la película .... y da igual que el director sea Bin Laden, Hitler o Castro.
Fantástica actuación de Marlon Brando (como de costumbre) interpretando a Terry Malloy, el perfecto antihéroe al que vemos transformarse de borreguito tonto de los mafiosos a su principal amenaza gracias a la ayuda del valiente padre Barry (Karl Malden) y de la hermana de un hombre asesinado por los mafiosos (Eva Marie Saint).
Película imprescindible que hay que ver sin prejuicios, lo mismo que los documentales de Leni Riefenstahl.
JuanRa 
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| 29 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Miguel
Huesca (España)
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Su valoración:  |
8 de Enero de 2007 |
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Muy buena película. Para valorarla en su justa medida no hay que pensar en lo que Kazan hizo.
Sin embargo es importante recordar que mucha gente considera ésta película como una autojustificación de lo que el director realizó.
Hay que recordar cómo arruinó la carrera de muchísima gente a la que delató sólo por el "tremendo delito" de militar en un partido político, en este caso el Partido Comunista, en el que él estuvo durante un año y medio.
Guionistas, directores y actores tuvieron que llegar incluso al exilio por culpa de gente como Kazan que declaró en el Comité de Actividades Antiamericanas, el arma que utilizó la derecha ultraconservadora norteamericana como instrumento para luchar contra la Unión Soviética y todo lo que oliera rojo y pudiera resultar "peligroso" para los intereses imperialistas y neoconservadores.
Pero me reafirmo en lo dicho en la primera línea. Esta película es muy buena y a quien no la haya visto, que no lo dude.
Miguel 
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