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Podría haber tenido más garra si el guionista no se hubiese extraviado por la sensiblería. Es una pena, porque el tema expresa una realidad contada con interés. Es más, el espectador no adivina por dónde se decantará el final. Todo es posible, porque todos los personajes se desenvuelven con soltura y autenticidad.
En definitiva, un drama romántico amable y comprensible, aunque con la pequeña frustración para el espectador de que se podía haber profundizado en la trama de una manera más convincente.
Espectador ingenuo 
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