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Sinopsis
Siglo XVII. Cuando Jennifer, acusada de brujería, está a punto de ser quemada en la hoguera, lanza una maldición sobre su acusador: todos sus descendientes serán infelices en sus matrimonios. En 1942, Wallace Wooley, al tiempo que se presenta como candidato a gobernador, está preparando su boda con la presumida de Estelle Masterson. Un rayo golpea el árbol j... Leer sinopsis completa
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8 de Junio de 2008
11 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Verónica Lake ¿porqué has sido injustamente olvidada? deberías estar en el olimpo de todos los aficionados al cine al lado de Rita Hayworth y de Betty Grable como el trío indiscutible de diosas del amor de los años 40. En esta tu pequeña obra maestra (de visión obligada para todos los amantes de buen cine clásico). Una pequeña gran joya que 66 años después de filmada aún conserva toda su frescura, picardía y originalidad que la hacen única. Tu carrera duró demasiado poco tiempo, pero ello fue debido a circunstancias de un momento determinado y a que la envídia es muy mala. Por fortuna podemos congratularnos contigo en películas como esta. Tu media mirada de atrevido look capilar y tu sonrisa nos dicen una vez más que quien ríe el último ríe mejor...
Filmadicto  |
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8 de Diciembre de 2009
11 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Teniendo en cuenta el tiempo transcurrido desde que se filmó la película, fué una gratísima sorpresa. Me interesó la presencia de Verónica Lake y quedé deslumbrada con una actriz que era portadora de una belleza y una gracia increíbles, luce sus dotes de comediante de modo brillante y es un deleite para los ojos. Es una comedia light muy propia de la época pero lo agradable es que no huele a apolillado sino todo lo contrario conserva una frescura espléndida. La historia es sencilla pero simpática. Debido a un hechizo que se realizó hace cientos de años, una brujita aparece en la década del 40 y cae en la casa de un apuesto soltero que está próximo a casarse. La preciosa bruja no sólo es bellísima sino que tiene unos poderes extraños para mover las cosas de lugar, además de poder volar con su escoba y de ser un poquito insolente y descarada. Una clásica comedia blanca muy previsible, pero que al contar con la Lake y con una correcta dirección, es un placer verla. Como la novia abandonada aparece una Susan Hayward muy joven pero que no logra destacarse, porque la increíble hermosura de Verónica opaca todo lo demás. Exquisita película para pasar un buen momento.
HIJA de VINCENT PRICE  |
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Miquel
Palma (Mallorca) (España)
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7 de Junio de 2011
9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Segundo film americano de René Clair. El guión, de Robert Pirosh (“Un día en las carreras”, Wood, 1937) y Marc Connelly (“Capitanes intrépidos”, Fleming, 1937), con diálogos de René Clair y André Rigaud y con la colaboración no acreditada de Dalton Trumbo, adapta la novela “The Passionate Witch” (1941), de Thorne Smith y Norman Matson. Se rueda en los platós de Paramount Studios (L.A.), con un presupuesto modesto propio de los tiempos de guerra. Es nominado a un Oscar (banda sonora). Producido por René Clair y Preston Sturges (no acreditado), se estrena el 30-X-1942 (EEUU).
La acción dramática principal tiene lugar en Boston (Masachusets) en 1942, con un prólogo situado en las afueras de Salem (Masachusets) en 1672 y un epílogo ubicado en Boston en 1952, aproximadamente, unos diez años después del rodaje del film. Durante una noche de tormenta, un rayo cae accidentalmente sobre la base del tronco de un roble centenario y provoca la liberación de los espíritus del brujo de primera Daniel (Kellaway) y de la bruja de segunda Jennifer (Lake), hija de Daniel, condenados a morir (1672) en la hoguera a raíz de las acusaciones vertidas contra ellos por el predicador puritano Jonathan Wooley (March). La rediviva Jennifer se enamora (1942) de Wallace Wooley (March), por lo que su padre le retira los poderes mágicos que le había dado. Wallace es elegante, serio y candidato a gobernador de Masachusets. Jennifer es atractiva, de carácter independiente, inteligente y seductora.
El film suma comedia, fantasía, horror y romance. Como comedia desarrolla una historia de brujería sazonada de toques fantásticos que dan pie a numerosos lances de humor. El relato es sencillo e ingenioso. La narración incorpora humor, ironía, elegancia, picardía y sutilezas, dentro de un estilo natural, cálido y próximo. Combina melancolía y farsa en el marco de un relato alocado e hilarante. El motor de acción viene dado por la maldición que la bruja Jennifer vierte sobre el predicador Wooley y toda su descendencia, a la que condena (1672) a no conocer ni la felicidad ni el amor conyugal. El uso de la ambigüedad como recurso narrativo plantea interrogantes, siembra dudas y deja sin resolver diversas cuestiones. De ese modo aporta elementos de tensión y de riqueza argumental.
El relato evoca la oscura historia real de las brujas de Salem, que culmina en 1690-92 con la condena a muerte por ahorcamiento de 25 personas (hombres y mujeres) y a penas de prisión de dos centenares de víctimas. Las acusaciones apelan a hechos inverosímiles, como los “diabólicos” cambios de color de ovejas y vacas, que se veían verdes o azules, a causa de la maléfica influencia de brujos y brujas. Los hechos del film se sitúan (1672) 20 años antes de la masacre de 1690-92.
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(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler:
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Al estallar la IIGM, René Clair se refugia temporalmente en EEUU, donde realiza 4 films: “La llama de Nueva Orleans” (1941), “Me casé con una bruja” (1942), “Sucedió mañana” (1944) y “Diez negritos” (1945). El más conocido de los cuatro es el segundo. De la dirección se iba a encargar Preston Sturges, pero por razones diversas asume las funciones de realizador, que no aparecen acreditadas.
El film trata diversos temas, como las relaciones padre e hija, la relaciones hombre y mujer, la lucha de sexos, la injusticia de los antiguos juicios por brujería, el imperio de la razón, la riqueza del mundo de la fantasía, la utilidad del humor para soportar y afrontar situaciones difíciles (IIGM), la importancia del amor de pareja, el valor de la familia, la brevedad del tiempo, la herencia genética, etc.
Son escenas destacadas el abandono de la antigua novia, Estelle (Hayward), el paseo en coche a gran velocidad, los discursos electorales, la enjundiosa secuencia final y otras.
La música, de Roy Webb (“La mujer pantera”, Tourneur, 1942), aporta una partitura alegre y burlona, que se complementa con insertos de composiciones operísticas (“Coro de la boda”, "Lohengrin", Wagner), canciones patrióticas (“The Battle Cry of Freedom”), tradicionales (“Good Night, Ladies”), de acompañamiento (“I Love You Truly”), bailables (“You Come Along”) y del momento (“I Remember You”). La fotografía, de Ted Tetzlaff (“Al servicio de las damas”, La Cava, 1936), en B/N, ofrece encadenados (jornada electoral, historia americana), imágenes de luz contrastada, escenas multitudinarias, humor visual y un acertado trabajo de cámara. Las interpretaciones de March y Lake son convincentes, a pesar de no haberse llevado bien durante el rodaje.
Film modesto, entretenido, jovial y grato de ver. Acusa el paso del tiempo.
Gracias, Monzi
Miquel  |
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20 de Junio de 2007
8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil.
A una obra como esta hay que acercarse con la idea de que vale mucho más por lo que representa que por lo que es. Se trata de una modesta pero muy ingeniosa película que se beneficia del exquisito talento del gran Rene Clair y sobre todo de la fascinante Veronica Lake que ya de por si es un aliciente que justifica sobradamente su visión.
Desde luego no figurará en los anales de la historia de la comedia, pero aún asi determinados detalles, su sutil ironía, su inocencia veladamente transgresora y ese sabor a viejo gran cine la convierten en una obra más que recomendable.
kepamk  |
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7 de Noviembre de 2008
7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Director de personajes y planos detalle, con Clair el plano se organiza en torno al movimiento de los actores y la disposición de los decorados. El francés pasó a la historia como uno de los grandes de la comedia ligera francesa, con un curiosísimo, para la época, gusto por la comedia fantástica, y por su inevitable influencia en el realismo poético francés (posteriormente aparecerían nombres como Feyder, Becker, Carné…). Con estos antecedentes creo que cualquier aficionado puede anticipar el estilo sencillo y afable que define el cine de René Clair.
Visualmente la película es de una añeja modestia, aunque con bonitos efectos especiales, que busca las virtudes de la sencillez de un estilo que a día de hoy se queda excesivamente escueto a la hora de plantear con lo justo las escenas. Los gags son insulsos de pura candidez (falta corrosión en la receta), pero tienen a su favor estar apuntalados por un costumbrismo certero en el que los decorados, las conversaciones, el vuelo de las faldas de satén y las pajaritas ajustadas de los esmóquines se convierten, ante nuestros ojos de siglo XXI, en auténticos protagonistas. Y las chimeneas, las camas con dosel, las escaleras de roble… Y una simpática banda sonora que fue nominada al oscar (partitura de Roy Webb, autor también versátil en esto de poner sus composiciones al servicio de la historia que hubiera que presentar).
Encantadora, sí (como V. Lake). Envejecida, también (como los mohines de F. March).
Bloomsday  |
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