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Primer largo de Alexandra Leclère, directora y guionista del mismo. Se basa en hechos autobiográficos, tratados en su ópera prima, "Bouche a bouche" (2002), corto de 5 minutos, multipremiado. Rodadoa en París con un presupuesto de 8 M de euros.
La ación tiene lugar en París durante 3 días (2002/03). Relata la historia de dos hermanas, Martine Demonthy (Isabelle Huppert), y Louise Mollet (Catherine Frot), que tras ser rechazadas por la madre neurótica emprendieron caminos muy distintos. Martine se trasladó a París, contrajo matrimonio con Pierre (François Berléand) y es madre de un hijo de 6 años. Louise no salió de Le Mans, la ciudad natal, es madre de un hijo de 7 años y vive en pareja, desde hace 2, con Philippe. Martine, quisquillosa, impertinente, envidiosa y celosa, se siente desdichada, mientras Louise, alegre, espontánea e ingenua, es profundamente feliz. Trabaja como esteticista y en los ratos libres ha escrito una novela. La conviviencia de las dos hermanas durante 3 días, después de 2 años sin verse, provoca choques continuados entre ellas. La película muestra la relatividad de hechos desgraciados y potencialmente trascendentes: el abandono de la madre ha alimentado en Martine resentimientos, ahogados en un falso olvido, y temores; Louise ha superado el trauma con comprensión y tolerancia, se preocupa por la madre, la visita y la llamarla por teléfono. La película, en cierto modo, contrapone el estilo de vida natural y espontáneo de provincias, con el agitado, tenso y agobiante de la gran ciudad. Pese a ello, exalta París, de la que muestra bellos paisajes urbanos. La comicidad, continuada y sutil, se basa en palabras, torpezas y olvidos y, sobre todo, en la expresión visual de Louise, tributaria de Jacques Tati.
La música, de Philippe Sarde, exhibe versatilidad, modernidad y un excelente cromatismo. Además se incluye un fragmento de "La Traviata" y "La chanson des Jumelles", de "Las señoritas de Rochefort" (1967), de Jacques Demy. La fotografía se mueve en niveles de serena brillantez. Hace uso de movimientos suaves de cámara, travellings excelentes (los que rodean la cena en casa de Martine) y primeros planos contundentes. Muestra preferencia por el rojo y los negros. Contrapone el blanco intenso del abrigo y tocado de Louise con lo vestidos oscuros de Martine. El guión define bien los personajes, si bien en algunos casos se aproxima a la caricatura. Los diálogos están poblados de ingenio y buen humor. La interpretación de las protagonistas es excelente: convierte la obra en un duelo interpretativo entre dos grandes actrices. La dirección mantiene el pulso con vigor, combina recursos visuales, verbales, cromáticos y sonoros, y se apoya en la fuerza de un reparto de lujo.
Comedia con elementos cómicos, dramáticos, trágicos y tragicómicos, que explora las relaciones tumultuosas de dos hermanas, cuyos recuerdos evocan fustraciones, celos, envidias, amor y ternura.
Miquel 
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