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| 83 de 105 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Dice la leyenda que hubo un tiempo en que los niños eran frágiles e indefensos, y los profesores eran seres malvados y estrictos que daban a) miedo, b) disciplina y c) castigos físicos y psicológicos...
Las escuelas eran castillos del terror, y los Pink Floyd cantaban "We don't need no education, we dont need no thought control, no dark sarcasm in the classroom, teachers leave them kids alone... All in all it's just another brick in the wall."
Pero hoy en día (debido quizá a la falta de valores del mundo occidental, pero también a las reformas educativas, la tele, los videojuegos y los horarios laborales que impiden que papá y mamá tengan tiempo de domar los ruidosos frutos de sus polvos sin condón), son los profesores los que se han convertido en seres frágiles e indefensos... y los niños en seres malvados y estrictos que dan a) miedo, b) dolores de cabeza y c) embarazos no deseados.
También dice la leyenda que, tiempo ha, si un profesor y un alumno tenían relaciones sexuales, nadie dudaba de la maldad del profesor y la indefensión del alumno...
Pero hoy en día los chavales ya pueden ser acosadores sexuales incluso antes de que les cambie la voz, empiecen a afeitarse y aprendan a hacerse pajas.
¿Y hay algo que de más miedo que un niño?
Pues sí: un abuelito o una abuelita, con sus arrugas, su soledad, su desesperanza y su abrumadora falta de cariño.
Las personas mayores no destacarán por su fuerza física, pero sus superpoderes consisten en una cansina tenacidad y unas enormes dosis de sabiduría y amargura acumuladas con los años...
Si quieren ustedes dormir sin pesadillas, no pasen ni un minuto considerando el horror que puede surgir de la amistad con un ser humano de la tercera edad.
¿Qué está pasando en este mundo?
Las películas de psicópatas ya me aburren, pero Richard Eyde me pone una inocente rubita acorralada entre un quinceañero y una sexagenaria, y me cago de miedo.
Nota: notable.
Listocomics Puntocom 
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| 49 de 62 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Gilbert
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
28 de Agosto de 2007 |
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La historia de esta peli no es nada del otro mundo, es una de esas noticias que ponen de relleno en las noticias de Antena 3 a diario. Lo interesante es cómo está contada. Básicamente toma el punto de vista del personaje de Judi Dench, que está inmensa, aunque introduce escenas de Cate Blanchet que obviamente no puede reflejarlas el diario de la obsesiva anciana.
Buen film de pasiones incontrolables, retorcidas intenciones y tempestades recogidas por sembradores de viento.
Como he mencionado antes, la Dench está espléndida. Pero quisiera resaltar aún más a Cate Blanchet, su papel es dificilísimo, si no lo hubiese hecho bien odiaríamos más a su personaje que al de la vieja loca. Pues bien, esta actriz a mí nunca me ha llamado la atención como mujer, y en esta cinta la encuentro sensualísima e irresistible. Igual es que soy muy infantil y tengo alma de niñato cabrón. Vete a saber.
Gilbert 
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| 37 de 49 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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jaly
Madrid, Jaca (España)
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Su valoración:  |
10 de Abril de 2007 |
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Diario de un escándalo podría ser definida como una versión en clave femenina de Atracción Fatal si esta hubiera sido escrita por la pluma sofisticada y realista de Patrick Marber, tomando com inspiración la lolita de Navocov.
Pero al margen de comparaciones podemos decir que Diario de un escándalo es mucho más que eso. Es una acertada aproximación a dos caracteres y dos formas de ver la vida desde el punto de vista emocional, pero también desde el punto de vista social. Por que los juicios que emite el personaje de Judi Dench sobre las diferencias sociales, raciales y económicas de la actual gran bretaña saon de los más tajantes que se han oido últimamente. Diario de un escándalo es también una interesatísima reflexión sobre la soledad, la soledad real y la soledad sentida, ambas igual de dolorosas. Es una película de terror urbano, axfisiante, realista. Es un duelo de máxima altura entre dos de las mejores actrices de la actualidad. Dench, intensa, emocional, dura, fría, a la que hay que reconocer la gran capacidad camaleónica que consigue con cada personaje a pesar de su edad. Blanchet pura, cálida pero ambigua, triste, sóla aun con su compañía, en la cumbre de este espléndido año 2007 que ha sido para su carrera. Ambas demuestran a través de sus ojos sus emocionales interpretaciones, pasando con asombrosa facilidad del cariño al miedo y de este al odio. Pero podemos decir que sus interpretaciones también transpasan lo emocional y se convierten en física, por la fragilidad de Blanchett y la dureza de Dench, la gracilidad de una y la tosquedad de otra.
Es un film elegante en su dirección, con un guión meridiano de Marber en el que no hay buenos ni malos, solo gente que se equivoca en sus acciones y en sus incontrolables sentimientos, amorales todos ellos, pero nunca inmorales.
Es por último una película intensa y recomendable un melodrama de terror social de memorables interpretaciones.
jaly 
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| 27 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Soberbio y complejo drama sobre pasiones no correspondidas, manipulación, engaño y las falsas apariencias. Retrata de manera magistral la entrada de un ser que llega a nuestra vida llenando nuestros vacíos con las ilusiones que nos provoca... Construyendo con ellas castillos en el aire cuya caída puede ser tan fatídica que nos puede destrozar hasta el alma… Con un espectacular duelo actoral entre Judi Dench y Cate Blanchett, es la historia sobre dos mujeres muy distintas entre sí, pero que sufren al convertirse en víctimas de sus deseos y al comprobar que la seducción puede ser destructiva.
Bárbara es una profesora que ha dedicado su vida a la enseñanza. De carácter fuerte y dueña de una mentalidad poderosa, profundamente meticulosa y observadora. Su rutina consiste en ver transcurrir generaciones de estudiantes; viendo como los tiempos y todo cambia rápidamente. Como antes les confiscaban cigarrillos y ahora son cuchillos y cocaína; los grandes progresos que se aprecian en nuestra sociedad. Ha llegado una nueva docente al colegio. Sheba Hart. Alta, rubia, hermosa, de hechizante mirada azul, cutis entre lirio y azucena, labios rosas y sensualidad innata; irradiando a cada paso su feminidad e inteligencia; la luminosa princesa que inmediatamente deslumbra los ojos de la veterana.
Pronto toda su atención recae plenamente en ella. Se la pasa siguiéndola, analizando cada uno de sus movimientos, como el lobo que acecha a su presa; como alguien que se está enamorando perdidamente. No pierde ningún detalle. Todo en Sheba resulta fascinante. Desde el tono de su voz, la manera en que pasa su mano por su cabello una y otra vez; hasta como se siente orgullosa, disfruta y se divierte de ser un inconsciente objeto de deseo. Bárbara ya no es la misma. Comienza a poner más cuidado en su imagen, a arreglarse el cabello, a comprarse ropa nueva. Y, sobre todo, vuelve a hacer algo muy importante: sonreír.
Y es inevitable estremecerse al contemplar a esa imponente Judi Dench, esa anciana profusamente arreglada y con un ramo de flores en sus brazos, sentada en la sala de esa joven mujer, hermosa, heterosexual, casada y con hijos de la cual se ha enamorado... Pese a todo esto, esta allí; sonriendo, viéndola bailar lascivamente al ritmo de un compás cadencioso. ¿Que ve en ella? Una oportunidad, una amistad, una ilusión, una pasión... Muchas cosas. Ha sido tanto el tiempo que ha pasado en la desesperanza teniendo como única compañía interminables filas de libros y adolescentes rebeldes que Sheba es como el Sol que nunca había iluminado su cielo grisáceo. Un tesoro muy brillante que no piensa dejar escapar. Pero no cuenta con que Sheba vivirá su propia historia de pasiones imposibles al tener una aventura con unos de sus alumnos.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: A Sheba le pasa lo mismo que a Bárbara. Ambas acaban de despertar después de mucho tiempo. Algo nuevo a llegado sus existencias haciéndolas sentirse vivas, deseadas, felices, ilusionadas... Algo que las aleja de sus realidades carentes de satisfacción y plenitud... Para ella no es de ninguna manera sólo sexo casual, caricias prohibidas y besos furtivos en la oscuridad; es sentir de nuevo su corazón palpitando a mil por hora mientras su alma es acunada por la sensación de estar recibiendo un poco de amor...
Pero, ¿Que pasaría si tuviéramos en nuestras manos a ese ser que deseamos? ¿Si su secreto nos diera poder y fuera la presa que en cualquier momento podríamos matar fácilmente? ¿Nos aprovecharíamos de esa situación, de tenerlo dominado para así poder retenerlo a nuestro lado? Probablemente. Tras descubrir su secreto, Bárbara pronto disfruta acorralándola, jugando con ella; viendo en eso la posibilidad de llegar a algo más íntimo; utilizando el miedo de Sheba como su principal arma.
La película también nos habla de los errores que cometemos a lo largo de nuestra vida y que con el paso del tiempo se van haciendo cada vez más evidentes, hasta llegar a puntos como el de Sheba. Por fuera, es la imagen de la perfección, de la mujer moderna y exitosa; pero su realidad es muy distinta. No es una mujer feliz porque esta casada con un hombre que no ama. Y esta debe ser la realidad de muchas personas, quienes comparten su vida con alguien a quien dejaron de amar hace mucho o que sencillamente nunca amaron, pero a quien sin embargo besan cariñosamente en la boca todos los días diciéndole que lo quieren mucho.
¿Por qué los seres humanos nos entregamos a pasiones en ocasiones casi enfermizas sin contemplar las consecuencias que nos puedan traer? ¿Por qué llegamos a adorar con locura y fervor a musas y a dioses cuyo amor, belleza, esplendor y pureza nunca serán para nosotros? Los deseos no se pueden domesticar y siempre están allí, latiendo en el inmenso y profundo mar donde habitan. Siempre nos aferramos a sueños y esperanzas que nos gusta disfrazar de posibilidades verdaderas. Pero todo corresponde a dos cosas. La primera, es lo que todos anhelamos en esta vida, nuestra meta podría decirse. Esa búsqueda eterna, ese dulce paraíso con el que soñamos todas las noches. La recompensa por la que a veces se nos exige derramar nuestra propia sangre: la felicidad. Lo segundo es algo más profundo. Es de lo que todos quieren huir. Algo que a la mayoría le aterra pero que muy pocos saben apreciar y disfrutar, pero que indudablemente nadie quiere tener como destino final. Esa respuesta fría, cruda, seca, tal vez poética… Nunca estúpida ni absurda… Siempre ambigua e inextricable, cubierta a veces por el sutil y melancólico perfume del dolor: la soledad.
"El deseo nos fuerza a amar lo que nos hará sufrir."
-Marcel Proust
Candy Perfume Boy 
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| 14 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Neathara
Saruman hace un orco y luego hace un (Uruguay)
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Su valoración:  |
4 de Enero de 2010 |
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Existen dos tipos de cazadores solitarios: el cazador por afición, el tipo más frecuente, no desea tanto a la presa como a la caza en sí. Es por ello que cuanto más se resiste la presa, cuanto más lucha, tanto más la respeta.
El segundo tipo es el cazador por necesidad. El cazador por necesidad es un ser hambriento: la caza es un trámite inevitable, pero es la presa, ya sea o no fácil, quien atrae todos sus afanes. Este cazador solitario no permite a la presa crecerse; al contrario, su modus operandi es rodearla lentamente por todos los flancos hasta que la presa no tenga margen de movimiento. Su desprecio hacia la presa, su conciencia de que se trata de una criatura netamente inferior a su astucia como cazador, deviene directamente del hecho de que la necesita desesperadamente.
Esta es la historia de una cazadora por necesidad. Y un telefilme también, es cierto. La protagonista, vieja solitaria hasta extremos aterradores, acecha a una joven vulnerable sin desviarse un milímetro de su prototipo de caza: primero, descubre el punto débil; acto seguido, procede a entrar en su entorno como una mala hierba en un jardín cuidado; su siguiente acción será alienar a la joven y separarla sutilmente de la red protectora de su familia; y para lo último, sólo quedará atraparla, destruirla y poseerla. Vamos, en la mejor tradición de las Pasiones Mortales que todos conocemos, pero con mejores actores y una banda sonora impecable de Philip Glass.
Judi Dench y Blanchett no lo hacen mal, pero parecen más preocupadas por salir indemnes del duelo actoral que de extraer petróleo de unos personajes demasiado gaseosos. No estoy de acuerdo con Gilbert en que el personaje de Blanchett acarrearía antipatías si la actriz no lo interpretase bien: a fin de cuentas es la víctima. Aún encima por si no fuera poco lo mal que lo pasa la pobre en manos de la vieja bruja, va y la seduce un pajillero cabroncete casi contra su voluntad. ¿Cómo te va a caer mal esa desgraciada mujer? ¡Si no se puede ser más inocente de la vida!
La cosa es entretenida, sin embargo; la caza mantiene al espectador en completa alerta y de lo que vierte la vieja loca en su diario, se puede extraer más de una reflexión interesante. Sobre todo dos: la soledad puede ser muy mala, pero existe algo mucho más peligroso y que es envejecer por dentro. Algo que debería estar prohibido e ilegalizadísimo. El viejo interior, tenga la edad que tenga, es una amenaza para los que le rodean.
Hay dos tipos de espectadores de una película como ésta: los que disfrutan de la caza o los que sólo esperan a ver si al final caerá la presa. Elegid vuestro método y disfrutad.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Dedicada a mi mamá que es la que me ha ordenado hacer esta crítica hace diez minutos que hemos terminado de ver la peli.
Neathara 
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